Hace poco leí un artículo de Antonio Navalón sobre los millennials (personas que nacieron aproximadamente entre 1980 y 1995) que me sorprendió bastante. Navalón es un agudo periodista/empresario que normalmente hace buenos y pulcros análisis del estado de las cosas y lo considero una persona ilustrada y con visión global. Sin embargo, y para mi desconcierto, su artículo en comento está plagado de fuertes aseveraciones contra el millennial que carecen de algún tipo de sustento que las haga parecer parte de un análisis serio. En cambio, suenan más a ininteligibles quejas al cambio del tío al que todos quieren evadir en las reuniones familiares.

Para contextualizar lo anterior, destaco algunas de sus afirmaciones: (i) no existe constancia de que ellos (los millennials) hayan nacido y crecido con los valores del civismo y la responsabilidad; (ii) es probable que el eslabón perdido de esta crisis mundial generalizada resida en el hecho de que son una generación que tiene todos los derechos, pero ninguna obligación; (iii) me encantaría conocer una sola idea millennial que no fuera un filtro de Instagram o una aplicación para el teléfono móvil; (iv) al parecer, lo único que les importa (a los millennials) es el número de likes, comentarios y seguidores en sus redes sociales; (v) si los millennials no quieren nada y ellos son el futuro, entonces el futuro está en medio de la nada.

Hacer un análisis de toda una generación (aun siendo sociólogo) siempre ha sido riesgoso. ¿Cómo encasillar determinados patrones de conducta de millones de personas? Ahora bien, lo anterior no significa que no existan estudios que demuestren que hay denominadores comunes de cada generación. Existen filias y fobias que gran parte de una generación comparten consciente o inconscientemente debido a las condiciones históricas en las que les tocó vivir. Además, es importante enfatizar que el escrito de Navalón es un artículo de opinión y satanizarlo sería un terrible error. Yo mismo he escrito sobre mi generación varias veces (criticándola y ensalzándola) y seguramente muchas de mis opiniones han sido desacertadas.

No obstante, lo que me parece equivocado es no haber hecho el esfuerzo por evitar ser tan tendencioso ni por mencionar algo remotamente positivo de quienes critica. Acusar superfluamente a una generación de no tener valores o de tener ningún objetivo en la vida más que obtener fama en redes sociales puede sonar muy exagerado. Pero señalar a esa misma generación como la causante de todos los males que nos aquejan, es quizá, ya ir muy lejos.

Resulta inverosímil que un buen analista como Navalón achaque la llegada de Trump y el abstencionismo electoral en México a la indiferencia millennial. Trump ganó por una combinación de varios factores. Pero si hay que ordenarlos por su importancia, antes que la indiferencia del voto millennial, está el voto duro pro-Trump de los baby boomers (aquellas personas que nacieron aproximadamente entre 1946 y 1964). Dicha generación entronizó a Trump al ser su voto generacional más grande con un 53% de su votación[1]. Sobre el problema del abstencionismo en México, es preciso mencionar que desafortunadamente no es cosa nueva e incluso ha estado presente en nuestro país antes siquiera de que los millennials hubieran nacido.

Aunado a lo anterior y siguiendo esa línea inquisitorial a una generación en específico, habría que primero responsabilizar a los antes referidos baby boomers (generación a la que, dicho sea de paso, pertenece Navalón) no solo por el ascenso de Trump, sino también por otras catástrofes internacionales tales como crisis financieras y recientemente la victoria del Brexit.

Regresando a los millennials, los vituperios a esta generación rebosan hoy en día. Sería injusto no señalar que la opinión de Navalón es una gota en un mar anti-millennial (del que no estoy seguro si yo formo parte). Está de moda criticar al millennial y hay que reconocer que el millennial ha puesto de su parte. Para subirse al tren anti-millennial solo hay que buscar rasgos comunes de mi generación como su idealismo pancista, su extraña obsesión por lo prestado, su voluble compromiso laboral, su amorío con el smartphone y su negligente indiferencia al activismo político.

Ahora bien, se habla mucho menos de los rasgos diferenciadores positivos del millennial que de los negativos. Habría que comenzar por reconocerle a esta generación su priorización de la felicidad sobre el dinero, sus (quizá ingenuas pero honestas) ganas de incidir en su entorno, su vasta tolerancia a lo distinto (muy contrastante con la de sus antecesores), su adaptabilidad tecnológica y su preocupación por el medio ambiente.

No cabe duda que la incomprensión de la generación millennial por sus predecesores (y por el propio millennial) han arrojado muy variadas conjeturas. Se dijo que serían de las generaciones más emprendedoras y luego que en realidad será una generación holgazana y poco emprendedora. También, se especuló mucho por qué el millennial prefiere rentar en lugar de comprar. Primero se explicó que este fenómeno se debe al envilecido lema de vida millennial, carpe diem (que hizo famoso Robin Williams en "La Sociedad de los Poetas Muertos"). Después, salieron otras hipótesis como la que señala que la cultura millennial de rentar tiene su origen en la brecha entre lo que ganan y lo que pueden comprar aunado a haber crecido viendo a sus padres batallar para pagar préstamos e hipotecas.

Especulaciones como las anteriores abundan para intentar de explicar diversos fenómenos transformacionales del millennial como profesionista, consumidor, estudiante, familiar y ciudadano. Lo único claro es que nadie ha terminado de entender al millennial. Bienvenidos todos los análisis y opiniones sobre la generación millennial. Esperemos que el tiempo sepa serenarlos para evitar caer en sesgos cataclistas o ridículamente optimistas. Yo sigo sin perdonarle a mi generación –entre otras cosas- el estar matando lentamente al periódico, la revista, el disco de música y al DVD. Habrá que perderle el miedo al cambio y adaptarnos a los tiempos que vivimos. Así sea el vernos obligados a sacar una cuenta de Instagram para inventar un nuevo filtro y presumírselo a Navalón.


[1] http://www.businessinsider.com/exit-polls-who-voted-for-trump-clinton-2016-11/#more-young-people-voted-for-clinton-but-that-bloc-did-not-include-as-many-voters-as-those-over-40-who-as-a-majority-voted-for-trump-2




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