Opinión

El impacto de la corrupción e inseguridad en el voto

Hasta que estos delitos no empiecen a registrar una reducción es poco probable que el discurso oficial tenga un impacto importante en la percepción pública.

  • 09/06/2016
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Después de conocer los resultados electorales de los comicios de este domingo 5 de junio, se pudo comprobar que los mexicanos salieron a votar influenciados por cómo perciben el desempeño del gobierno en turno. Tal como lo avizore en este mismo espacio la semana pasada, los costos políticos de la incompetencia en materia de seguridad, combate a la corrupción y el desempleo resultaron ser determinantes en las urnas. http://bit.ly/1VLlleM

 

Con respecto al tema de la corrupción es importante destacar que la insatisfacción con la democracia es una de sus principales consecuencias, según el Latinobarómetro de 2015, en México sólo un 18.7% de la población está satisfecha con la democracia, asimismo, el 3.9% pensaba que había “mucha” y 18.6% “algo” de transparencia en el gobierno federal. http://bit.ly/1eiBIcT

 

Estas cifras ya reflejaban que la opinión pública era en su mayoría negativa, cuando se trataba de evaluar el desempeño del gobierno en materia de transparencia y combate a la corrupción, estudios internacionales avalan lo anterior, como el Índice de Percepción de la Corrupción 2015, publicado por Transparencia Internacional, que posiciona a México entre los países más corruptos a nivel mundial.http://bit.ly/1PgJC5E

 

El informe en referencia advierte que la corrupción trae costos económicos, sociales y políticos para las naciones; en materia económica, uno de los principales es el descenso de hasta un 2% en el Producto Interno Bruto (PIB) y una pérdida del ingreso en las empresas de hasta un 5% anual. Con respecto al costo social, este se asocia al bienestar: los hogares mexicanos destinan 14% de sus ingresos anuales a pagos extraoficiales o de corrupción, así como al pago de protección para protegerse de la violencia, es decir, existe una correlación positiva entre la corrupción y los niveles de violencia.

 

El costo político está relacionado con el desprestigio de casi todos los niveles de gobierno e instituciones, así como a la pérdida de confianza en los partidos políticos, sus integrantes y los procesos electorales. Como pudimos observar, la corrupción es un tema muy presente en la vida pública, tanto que afecta la legitimidad y credibilidad en las autoridades, esto se vio traducido mediante el voto de castigo, optando por la alternancia del poder, pero particularmente a quienes se considera que se sirvieron del poder y actuaron en su beneficio personal.    

 

En referencia al tema de la seguridad, una encuesta aplicada a ciudadanos mexicanos por el Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) de la Cámara de Diputados, encontró que el 58% de los mexicanos se sienten inseguros en los lugares donde viven, y que el 68% considera que podría llegar a ser víctima de algún crimen. http://bit.ly/1ss7ZsD

 

Otro dato interesante de la encuesta anterior, es que el 49% de los entrevistados piensa que los poderes públicos están involucrados en las actividades criminales, y menos del 4% confía en las policías municipales y estatales. Los números anteriores son una consecuencia de la impunidad que impera en México, que junto con la corrupción, ha provocado que la inmensa mayoría de los crímenes no sean castigados y que la justicia en algunos casos sea inexistente.

 

En los últimos años, la percepción ciudadana sobre la inseguridad en México no ha correspondido con los datos oficiales, y se ha mantenido baja, incluso cuando los niveles de violencia según cifras oficiales han disminuido, pero cuáles son los motivos que hacen dudar a los ciudadanos de las cifras presentadas por el gobierno mexicano, quizás porque para comenzar el propio Estado reconoce con la llamada cifra negra que calcula el INEGI, que más del 90% de los delitos que se comenten en nuestro país no se denuncian, y esto es porque no hay confianza en el sistema de justicia.

 

Además otro tipo de organismos especializados en el estudio del crimen y la violencia en México, proporcionan cifras que desmienten a las oficiales, una de ellas es: Semáforo Delictivo, que durante el primer trimestre de 2016, documentó un incremento de 15% en los homicidios relacionados con el crimen organizado, con respecto al mismo periodo de 2015. Los estados que arrojaron las tasas de homicidios más elevadas fueron: Colima con 17.7 sucesos por cada 100 mil habitantes, Guerrero con 14.5 y Sinaloa 8.3.

 

Y en las últimas semanas, las cifras del gobierno mexicano revelan que el secuestro y la extorsión, los cuales están estrechamente vinculados al crimen organizado, han empeorado, estos crímenes son los que tienen más posibilidades de afectar a los ciudadanos comunes. Hasta que estos delitos no empiecen a registrar una reducción, es poco probable, que el discurso oficial el cual afirma la seguridad esté en franca mejoría, no habrá un impacto importante en la percepción pública de la inseguridad.

 

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