Opinión

El honor de la palabra

Les debe quedar claro que los militares mexicanos tienen tatuado la palabra lealtad en sus almas. | César Gutiérrez

  • 29/10/2019
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Recordando la frase célebre que dice: "La traición nunca viene de afuera, siempre viene de adentro", nuevamente salen a relucir más datos sobre el fallido operativo en Culiacán. Incluso se especula sobre la filtración de información confidencial. Ante toda esta falta de trasparencia, el secretario Durazo queda a deber por mucho en materia de seguridad pública, al no poder controlar la delincuencia en materia de política criminal a nivel federal. Si bien es cierto que lo apoyan las Fuerzas Armadas, ha sido insuficiente su trabajo ante la alta retribución que la nación le está pagando, ya que los datos duros de la estadística del semáforo delictivo, es lo que lacera y provoca incertidumbre a la ciudadanía.

Lamentablemente se observa en el México real, un contraste de cómo la autoridad persigue de manera implacable al ciudadano común, pero a las lacras de la sociedad, con sinnúmeros de reingresos a reclusorios, ningún juez los quiere tocar ni con el pétalo de una rosa. Se escuchan argumentos de violación al debido proceso, aún a pesar de tener los elementos materiales probatorios (como armamento de uso exclusivo del ejército, droga, cartuchos, inmuebles modificados, muertos, ejecutados, heridos así como diferentes medios o herramientas para delinquir); estos detalles denotan un alto vacío jurídico y la ambigüedad en el análisis de cada caso. No es posible que se aplique la máxima de: "Para mis amigos, justicia y gracia, para mis enemigos solo la ley", entonces ¿qué falta? ¿Qué se requiere para poder lograr sacar fuera de circulación a los malandros? ¿Por qué se sigue observando cada día más la falta de capacitación y adiestramiento en la mayoría de los cuerpos policiacos para la prevención e investigación del delito?

Esta situación crece de manera alarmante, la ineficacia por parte estos servidores públicos para consolidar su informe en la puesta a disposición y cadena de custodia. ¿Qué establece el catálogo de delitos correspondiente? ¿Cómo es hacer bien las cosas? Urge que la omisión y la impunidad reciban su merecido, es nuestro derecho. Requerimos un cambio radical en la Federación, las entidades federativas y municipios responsables de nuestra seguridad. Urge que los funcionarios públicos cumplan con las metas e indicadores establecidos en el Plan Nacional de Desarrollo 2019-2024. Urge que la Función Pública sancione duramente a todo aquel que sea sorprendido o se le comprueben actos de corrupción.

Por otro lado, es importante aclarar un rumor sobre el desarrollo de un desayuno en días pasados, en el interior de la Secretaria de la Defensa Nacional y que fue difundido en diversas redes sociales. Periódicamente el General Secretario programa un desayuno con el personal de Generales, Jefes, Oficiales y Tropa en situación de retiro, a fin de establecer un vínculo directo y lazos con el personal retirado del servicio activo, para elevar su moral. Cabe señalar que es cierto que existe un malestar generalizado, es cierto que nuestros militares se sienten desorientados y desprotegidos por las autoridades que deberían ejercitar correctamente la acción penal y sus sentencias, es cierto que quieren escuchar las palabras del alto mando que sean más claras, breves, precisas y concisas.

Nuestro Ejército no ha sido adiestrado para ejecutar barbaries en contra del pueblo, porque todos ellos emanan del pueblo. El hambre, calor, frio y la muerte no distinguen grados, son aquellos hombres que han abrazado de manera voluntaria la carrera de las armas, son aquellos que dominan sus miedos para actuar con valor en contra de todo aquel que trastoque a la Patria. Ellos, han dado cabal cumplimiento a sus órdenes, no importando que tipo de fórmula utilice el Mando Supremo en turno, por lo tanto, bajo ningún concepto están fraguando un golpe de estado o sedición en contra del señor presidente. Les debe quedar claro que los militares mexicanos tienen tatuado la palabra LEALTAD en sus almas.

Es claro que existe un desgaste muy fuerte en el personal militar, tal y como lo declaro el Jefe del Estado Mayor de la Secretaria de la Defensa Nacional, General de Brigada D.E.M., Homero Mendoza Ruiz, ya que los militares son los que están llevando a cabo el trabajo y peso de la 4ta transformación.

Recordemos que las Fuerzas Armadas y en especifico el Ejército Mexicano cumple con funciones como defender la integridad, independencia y soberanía de la nación, auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas, realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país. De igual manera participan en aplicar los programas de ayuda en casos de desastres ayudando a la población civil en sus personas, bienes y reconstrucción de zonas afectadas, cosas que vemos todos los días y que las conocemos como Plan DN-III-E. Por si fuera poco, hacen labores para combatir al narcotráfico, radicación de plantíos, destrucción de enervantes, localización y prevención de tomas clandestinas de robo de combustibles (huachicoleo). Participan en coadyuvancia a la Seguridad Publica en todo el país, la formación, preparación, capacitación y entrenamiento de los elementos de la Guardia Nacional. Prestan servicio social a los mexicanos que se encuentra en zonas rurales y de difícil acceso, llevando médicos y enfermeras. Y ahora, están involucrados en la construcción de un aeropuerto internacional. En todo esto apoyan además de realizar las actividades cotidianas que se llevan día a día en los cuarteles militares y que conllevan la disciplina militar, como cumplir con las guardias, cumplir con los servicios, apoyar a las operaciones, despliegues de personal, y así muchas -pero en serio- muchas más. Lo anterior hace imposible que el ejercito tenga el material logístico y humano para poder cumplir con todas las obligaciones que sus mandos les ordenan, ya que aunque la actitud de servicio es propia del soldado mexicano, esto se hace cada día mas complicado por no decir imposible.

Cerca de 41,000 elementos fueron comisionados y trasladados a la Guardia Nacional, la cual opera de forma independiente al Ejército y no cumple con todas las funciones que los elementos militares deben de cumplir, me pregunto, ¿por qué a nuestros soldados si les exigimos esta clase de sacrificios y a los demás servidores públicos no? ¿Por qué al soldado lo culpamos de todo lo que sale mal, pero justificamos que las cosas no pueden mejorar por culpa de las administraciones anteriores?

Es curioso que después de lo ocurrido en Culiacán, Sinaloa, han salido diferentes versiones e incluso tramas de traiciones políticas propias de un libro de intrigas, mencionando incluso al canciller Marcelo Ebrard Casaubón, teniendo injerencia directa en la designación de colaboradores del Secretario Durazo Montaño. Esto deja claro que cada quien tiene intereses distintos, y también deja de manifiesto que como desde hace mucho años, los militares no son buenos en estas entramadas políticas, ya que por lo que se puede observar cayeron nuevamente en un pequeña trampa, de fuego amigo; están pagando los platos rotos de las decisiones de políticos que no son expertos en seguridad nacional.

Sin duda, la palabra HONOR ha quedado muy chica a muchas personas que se han vanagloriado de valores, sirviéndose del poder, viviendo a costa del pueblo. La tropa sí ha antepuesto su interés particular por el interés social y público. Muchos actores políticos no han demostrado ser institucionales y tener compromiso con México. Cuando se pierde la palabra de honor, ¡ya jamás se recupera! Es necesario que se abran los ojos de la realidad que viven las tropas, por ejemplo, el Gral. Bucio, ya es militar retirado, con un buen grado, diplomado de Estado Mayor, Maestro en Seguridad Nacional, y quien por su trayectoria pudo aspirar a ser el comandante de la Guardia Nacional, con un excelente sueldo, pero en contraste de los militares retirados de clase de tropa y oficiales ¿Cuándo van a poder aspirar a un cargo de tal magnitud? No todos pueden ser generales o Jefes, ¿estamos de acuerdo?

Hoy, este personal recibe sueldos raquíticos y tiene que hacer actividades extras para poder completar su botana y sus necesidades básicas para su entorno familiar. Este personal está olvidado, y sólo pueden aspirar a ser escoltas, vigilantes o policías. ¿Por qué les causa tanta aberración e indignación a la cofradía del poder que este personal gane un sueldo que les permita vivir por lo menos sin precariedades? Nunca se va a comparar el monto de la pensión de un jefe o general, que también se lo han ganado, ¿pero ellos acaso NÓ? ¿Por qué? Sí son la primera línea de combate, como el cabo fallecido en Guerrero, el cual en un acto heroico, aguantó hasta el final para colocar una barrera de fuego con su ametralladora, dando su vida para proteger a sus compañeros del fuego enemigo, mientras desmontaban los vehículos para adoptar un dispositivo. Honor a quien honor merece, los verdaderos comandantes saben de la dura responsabilidad, pero saben cuidar a su gente, seamos congruentes con lo que se habla y con lo que se ve en los hechos reales, defendamos a nuestra tropa y oficiales.

Por último exhortamos a los legisladores de todos los partidos, a que nos apoyen con esta propuesta de ley, donde el personal militar que pase a retiro tenga una pensión digna y basta. Con honor y dignidad dieron su juventud y salud para el cuidado de nuestro país, y cuando se van de retiro no reciben lo mínimo necesario para poder vivir una vida digna en compañía de sus seres queridos, cuando ellos durante toda su carrera militar, jamás escatimaron el más preciado de los recursos que tiene un soldado, que es ofrendar su vida a favor de un bien común, como lo es la seguridad de su país.

Es lamentable que existen militares en el Congreso que no apoyan este tipo de propuestas ya que olvidan que la lealtad se da de arriba hacia abajo, olvidándose que esos soldados hicieron el trabajo por el que hoy ellos gozan de esas barras y estrellas. Se les olvida que su obligación más que ser jefes es ser como un padre, que se ponga en las botas de esos soldados, viviendo, comiendo y durmiendo como ellos, ya que solo los verdaderos líderes lo hacen, y solo así sus tropas estarán dispuestos a seguirlos hasta mismo infierno.