Opinión

El homicidio de mujeres en México

Las muertes de mujeres obedecen a problemáticas distintas a las de los hombres. | Dr. Jorge A. Lumbreras Castro

  • 07/09/2019
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En el año 2007 las defunciones femeninas con presunción de homicidio (DFPH) se redujo a la mitad respecto a 1985 (1.9 contra 3.8 defunciones por cada 100,000 mujeres), entre 2007 y 2012 hubo un repunte de 138%, llegando a niveles nunca antes registrados. La tendencia empieza a cambiar a partir de 2012; la mayor disminución tuvo lugar entre 2013 y 2014. En 2016 se registra un nuevo repunte.

La Violencia Feminicida en Me´xico, aproximaciones y tendencias 1985-2016. SEGOB, INMUJERES, ONU MUJERES, 2017.

En México los datos aportados por las instituciones sobre del delito de homicidio parten de diferentes metodologías, y si bien es notable el esfuerzo por homologar datos, el ciudadano común requeriría días para conocer con alguna exactitud qué sucede en México. De ahí la importancia del esfuerzo de la actual administración federal por informar día a día sobre las víctimas reportadas por el delito de homicidio mediante fiscalías estatales, dependencias federales, y fuentes abiertas.

En materia de homicidio de mujeres, esta entrega parte del documento La Violencia Feminicida en Me´xico, aproximaciones y tendencias 1985-2016, que integró aportaciones del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática, del Consejo Nacional de Población, y del Censo Nacional de Población y Vivienda 2010. Lo primero que llama la atención es que en México no se tenía una base de datos que señalara con mayor precisión cuando se está ante el delito de feminicidio, por ello, debió crearse el concepto de “defunciones femeninas con presuncio´n de homicidio”. Bajo este concepto el estudio asevera lo siguiente:

a) En los últimos 32 años (hasta el año 2016) se registraron 52 mil 210 muertes de mujeres en que se presumió homicidio.

b) 15 mil 535 de estas muertes ocurrieron entre 2010 y 2016, es decir: 29.8%.

c) La cifra más baja fue en el año 2007 con 1 mil 089 casos, y la más alta en 2012, con 2 mil 769 Defunciones Femeninas con Presuncio´n de Homicidio (DFPH).

d) En 2007 esta tasa se redujo a la mitad respecto al año de 1985 (1.9 contra 3.8 defunciones por cada 100 mil mujeres), sin embargo entre 2007 y 2012 hubo un repunte del 138%.

e) La tasa de homicidios de mujeres muestra que entre 2007 y 2012 se perdió la reducción alcanzada en 23 años, para  llegar a niveles nunca vistos.

f) Del año 2012 al 2015 se aprecia un cambio en la tendencia al comenzar a disminuir la tasa de homicidios de mujeres, pero en 2016 volvió a crecer.

g) Si se comparan las tendencias entre defunciones con presunción de homicidio para hombres y para mujeres se observa un comportamiento diferenciado -que en nuestros días tiene la mayor importancia-: la persistencia de la violencia contra las mujeres y su mayor resistencia al descenso.

h) Lo anterior se demuestra porque las tasas de homicidios entre los hombres muestran mayores variaciones de un año a otro sea a la baja o a la alza, mientras que las tasas de homicidios para mujeres muestran mayor consistencia.

La violencia feminicida no inició en 2018 o en 2019, es resultado de un proceso acumulado que registra un crecimiento expansivo desde hace doce años. Una aportación del estudio que se cita, radica en señalar que las muertes de mujeres obedecen a problemáticas distintas a las de los hombres, esto incluye la delincuencia organizada. Hoy se enfrenta el desafío de conocer con mayor amplitud factores criminógenos, perfiles de victimarios, condiciones de existencia, nexos con violencia intrafamiliar y comunitaria. Se necesita una nueva forma de seguridad que se incruste en el tejido colectivo, más aun cuando un porcentaje elevado de feminicidios los cometen quienes deberían cuidarlas y protegerlas.

El Modelo Nacional de Policia y Justica Cívica conduce a construir un nuevo tejido social donde las violencias contra la mujer se erradiquen con base en otras prácticas, valores y codificación de la realidad; hacerlo reclamará presupuestos participativos; trabajo en campo de policías y otras instituciones de gobierno; recuperacion de espacios públicos; mejores entornos urbanos; y la defensa societal y pública de los derechos de la mujer, comenzando por su seguridad.