Opinión

El hijo político de AMLO

La cercanía de Velasco al próximo presidente es comparable a la de cualquier funcionario de lo que será el primer círculo de la presidencia. | Areli Quintero

  • 14/11/2018
  • Escuchar

Decir que el actual gobernador de Chiapas, Manuel Velasco, es un político cercano al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, no alcanza para describir el compromiso de éste con la familia del mandatario chiapaneco.

Pese a que deja un estado entre los peor evaluados en temas económicos, con un aumento en la inseguridad y casos dramáticos de feminicidios sin atender, Velasco Coello es para López Obrador el interlocutor con los gobernadores del sureste en el proyecto de infraestructura más importante de nuevo gobierno: el Tren Maya.

El apoyo electoral que el gobernador brindó a la campaña lopezobradorista no fue lo que determinó el papel que tiene en el primer círculo del tabasqueño. Como prueba de su peso, basta recordar el primer resbalón de los senadores de Morena que en un solo día negaron y otorgaron la licencia para que el senador Velasco regresara a gobernar la entidad de septiembre a diciembre.

La protección al Güero Velasco, como se le conoce, pasa por temas personales como el agradecimiento y el compromiso familiar de Andrés Manuel López Obrador. El tema no es menor. Fernando Coello, abuelo del gobernador de Chiapas, fue el encargado de cuidar a los padres del ahora presidente electo en sus últimos años de vida.

Esto ocurrió cuando los problemas de salud de don Andrés López y Manuela Obrador González, padres del tabasqueño, los obligó a trasladarse de Palenque a Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, en donde fueron atendidos por el propio Fernando Coello alrededor de 10 años. Él fue el encargado de proporcionarles el departamento en donde vivieron y de estar pendiente de sus necesidades económicas más inmediatas. La amistad de la familia López Obrador con la familia Velasco Coello quedó irremediablemente sellada con este hecho.

Entre los cercanos a las familias del gobernador chiapaneco, ese lapso es recordado como el tiempo en el que su abuelo materno adoptó a los padres de López Obrador ante la imposibilidad del tabasqueño, en quien el experimentado Coello ya veía un futuro político, de atenderlos.

Don Andrés y doña Manuela fallecieron en el 2000, año en el que su hijo se convertía en jefe de gobierno del Distrito Federal. En adelante, Fernando Coello no desaprovechó la oportunidad de estar presente en las situaciones importantes de la vida de López Obrador.

Lo sentó a la mesa con empresarios y banqueros a los que no tenía acceso, como Roberto Hernández y Alfredo Harp Helú; alentó sus arengas políticas contra los fraudes electorales y proporcionó, incluso, el primer automóvil Tsuru con el que inició sus recorridos por todo el territorio mexicano y que se volvió el símbolo preferido de su austeridad. Aún como jefe de gobierno del Distrito Federal presumió que no necesitaba gastar en autos más grandes y podía moverse con el más económico del mercado.

Por eso, en el mundo político chiapaneco no sorprendió cuando Fernando Coello declaró en la pasada campaña presidencial su apoyo a Andrés Manuel López Obrador mientras su nieto aparentemente hacía campaña a favor del candidato del PRI, José Antonio Meade.

Morena arrasó en Chiapas y Manuel Velasco ganó perdiendo. No hubo lamento de su parte ante la decisión popular de que su sustituto sea de un partido diferente al suyo ni le quita el sueño ser auditado por el nuevo gobierno morenista que llegará en diciembre. Su salida se prevé aterciopelada.

La cercanía de Velasco al próximo presidente de la República es comparable a la de cualquier funcionario de lo que será el primer círculo de la presidencia, pero incluso entre ellos el nivel de protección es desigual: López Obrador dispensa a Velasco el trato del hijo político del sexenio.

@areliquinteroc | @OpinionLSR | @lasillarota

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.