Opinión

El Frente Amplio

El 4 de junio alertó a los partidos políticos en definir su posición frente al proceso electoral del 2018.

  • 27/06/2017
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Luego de las lecciones del pasado 4 de junio, impugnadas ante el fraude electoral que cometió el PRI en Coahuila y el Estado de México, los partidos políticos han comenzado a definir su posición en preparación para el proceso electoral de 2018.

La Comisión Permanente del PAN acordó en su última sesión iniciar un proceso de diálogo y reflexión al interior sobre el presente y el futuro del país, a fin de elaborar una plataforma electoral que responda a la demanda radical de cambio ante el agotamiento del sistema político mexicano como garante de los derechos humanos, del bienestar y la seguridad de sus habitantes, de la justicia y la paz. Al definir esta tarea como una prioridad nacional, el PAN deja claro que reconoce el clima de malestar social y de severos cuestionamientos a los políticos y a las autoridades por la falta de resultados y, sobre todo, por la corrupción, la desigualdad y la impunidad que lastima a la mayoría de la población. 

En la misma sesión, los comisionados aprobaron el inicio de encuentros y diálogos con líderes sociales y representantes de las distintas fuerzas políticas para explorar, con la mayor apertura, las condiciones para la integración de un frente amplio que sea la alternativa democrática para derrotar al autoritarismo del PRI y al populismo de MORENA. Debe subrayarse el sentido de urgencia de los acuerdos alcanzados por Acción Nacional, en especial por el momento delicado que vive el país y por la inminencia del inicio del proceso electoral en el mes de septiembre. 

Por otro lado, el PRD acordó en su Consejo Nacional la búsqueda de un frente amplio opositor, lo que genera una condición de coincidencia básica con el PAN, a pesar de que aún no está claro si habrá condiciones para que esto suceda o si, como algunos lo han expresado, prevalece la idea de irse a formar en las filas de MORENA.

Independientemente del pronóstico y desenlace de estas propuestas, vale la pena rescatar el enorme significado y el valor político de estos acuerdos, no sólo por el impacto electoral en el 2018 que para muchos ya sería razón suficiente ante la eficacia que ha mostrado el PRI, con la ayuda de sus aliados, para dividir a la oposición e imponerse, a pesar del rechazo social y la baja calificación del presidente. La concreción del frente amplio es una variable que cambiaría la ecuación de la elección presidencial; no será lo mismo una contienda de tres grandes polos entre el PRI, MORENA y el frente amplio que otra en la que cuatro fuerzas se disputen el triunfo, suponiendo que la izquierda concreta el llamado cuarto polo y que el PAN va solo a la elección.

Sin embargo, la verdadera trascendencia del frente amplio está en concretar una propuesta que cambie el sistema político, es decir, en lograr acuerdos sustantivos de la agenda nacional por encima de ideologías y de intereses legítimos particulares de cada actor relevante. Se trata de imaginar y poner en común, desde la pluralidad y con inclusión, una plataforma política alternativa que represente los principales anhelos de los mexicanos y que genere la confianza y la fuerza social y política suficiente para lograr, de manera democrática y pacífica, el cambio de un régimen que se ha perpetuado a pesar de la alternancia política en la presidencia de la república y en la mayoría de los entidades durante las últimas décadas.

Por ello, mucho se ha insistido en estos días que el frente amplio que se necesita debe ir más allá de una coalición electoral; de otra manera, merecería el rechazo social por no interpretar correctamente el sentido del momento. Se requiere un frente amplio capaz de ganar las elecciones de 2018; de comprometerse con una agenda de gobierno que le dé estabilidad, crecimiento y gobernabilidad al país; que cuente con el respaldo mayoritario en el Congreso para impulsar con el suficiente apoyo social las reformas de segunda y tercera generación en materia hacendaria, de educación, de transparencia así como de seguridad y justicia; un frente amplio con metas claras, que rinda cuentas ante una ciudadanía cansada del abuso de los políticos.

En 2018 estará en juego la presidencia de la República, nueve gubernaturas, el Congreso de la Unión (diputados federales y senadores), congresos locales y ayuntamientos en treinta entidades. El frente amplio puede impactar todo el espectro electoral y político o quedar reducido a un arreglo entre cúpulas de alcance limitado para distribuirse el poder. El pronóstico es reservado y sin duda no será sencillo concretarlo, de hecho hay una posibilidad de que no ocurra, pero hay que intentarlo antes de que el futuro nos alcance. Hagámoslo movidos por el interés general o aún sea por instinto de conservación, pero hagamos que suceda. 

@MarcoAdame

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