Opinión

El fracaso civil en la seguridad

El Ejército Mexicano ha tenido que salir de los cuarteles a solucionar los problemas que las autoridades civiles han creado. | César Gutiérrez

  • 09/03/2021
  • Escuchar

Las diferentes problemáticas que están prevaleciendo en el escenario nacional, han estado provocando una gama de desinformación, principalmente, en contra de las Fuerzas Armadas. De acuerdo a la definición de Hall y Coyne "...la militarización puede ser de dos tipos: a) directa, cuando fuerzas militares son desplegadas para participar en labores de control interno; y b) indirecta, la cual se asocia a marcos institucionales en los que las policías civiles adquieren de manera paulatina características militares, entre las que están estrategias de armamento y táctica..." 

Toda esta propaganda nace de los grupos de poder opositores, y también de traidores dentro de los mismos partidos políticos que venden su conciencia para obtener curules y poder. Hasta el momento no veo ningún político quedándose sin comer o sin dormir para garantizar la seguridad y el crecimiento de México. Muchos críticos hablan de las Fuerzas Armadas, pero son los primeros en correr cobardemente ante los delincuentes. Entonces ¿por qué tanta crítica perversa y cerrazón de una responsabilidad que nadie quiere asumir? Muchos funcionarios piensan que trabajar es ir a una oficina a matar el tiempo sin dar resultados. 

A través de varios sexenios hemos podido observar que a pesar de los esfuerzos y planes estratégicos, no se ha logrado hacer que funcione al 100% cada una de las instituciones. No se han podido alinear los objetivos generales que afectan la seguridad interna del país y se incrementan los problemas sociales, cultivo perfecto para el desarrollo y creación de grupos delincuenciales a nivel local y organizado (cárteles). El condición de necesidad en cualquier ser humano lo hace elegir entre salir a conseguir dinero para darle de comer a su familia, en vez de estudiar (deserción escolar). Esta nula preparación provoca que no tengan un empleo bien remunerado. También esto es aprovechado por las grandes empresas mediante el outsourcing para no pagar más impuestos. Así de claro.

Si lográramos que cada secretario coadyuve en el plan de nación se podrían abatir estos problemas de raíz, pero tal parece que quieren un presupuesto para crear un resort, y no precisamente utilizan los medios a su alcance para solucionar problemas. Es mejor hacer una cosa bien que cien mal hechas. 

Debido a todo esto, la desinformación ha provocado el auge de las pasiones en contra del personal militar, -incluso- hasta el ser agredidos. Los criminales se han dado cuenta que les funciona mejor utilizar mujeres y niños para crear casos de violaciones a los derechos humanos y así poder continuar impunemente conn sus actividades ilícitas.

Todos los gobernantes mexicanos se han dado cuenta que, ante esta problemática, es necesario que el personal militar participe de manera más activa. Por lo tanto, es necesario contar con personal adiestrado y capacitado en el ámbito de la seguridad pública. De ahí surge la idea de crear una Guardia Nacional, con un marco jurídico que evite mezclar las esferas jurídicas del ámbito civil y militar durante una detención en caso de flagrancia, y el proceso de la cadena y registro de custodia. Las leyes que regulan a la Guardia Nacional son más estrictas que la normatividad que tenía la extinta Policía Federal, cuya disciplina estaba totalmente relajada y era nula, en ocasiones.

Es necesario que la opinión pública tenga conocimiento de toda la carga de trabajo que realiza la SEDENA: el personal de tropa, oficiales, jefes y generales, quienes brindan su mayor esfuerzo para sostener con seguridad a nuestro país. Hoy necesitamos unión y no división. Hoy México necesita construir un futuro mejor.  

El Ejército Mexicano ha tenido que salir de los cuarteles a solucionar los problemas que las autoridades civiles han creado y no pueden solucionar. Es más fácil eso, que desviar la atención a enfrentar la verdadera problemática. Los militares no son quienes han fracasado en realizar funciones de seguridad, han sido las instituciones policiacas las que han dejado de cumplir con sus funciones para prevenir los delitos. Las autoridades civiles encargadas de la impartición de la justicia son las que no imputan o consiguen sentencias contra los criminales, no los militares. Ellos no son los responsables de la violencia ni del alto número de  homicidios en el país. Se ha demostrado que durante el sexenio de Felipe Calderon (2006-2012) de los 120,935 homicidios dolosos cometidos en el país, de acuerdo al INEGI y al Sistema Nacional de Seguridad, solo 3,600 se dieron en enfrentamientos con elementos de la SEDENA; donde además hubo 459 civiles heridos, 2,875 civiles detenidos y puestos a disposición de la autoridad competente. Además se registraron 2,942 agresiones a elementos del Ejército y Fuerza Aérea (según datos de la SEDENA). Esto demuestra que el número de muertos en enfrentamientos directos entre el Ejército y civiles armados es de 2.97%, en un promedio de tres mil (3,000) interacciones diarias entre elementos militares y civiles. Esto da un millón noventa y cinco mil (1,095,000) de interacciones por año, que son seis millones quinientas setenta mil (6,570,000) interacciones por sexenio entre personal militar y la población civil. Esto da como resultado que solo el 0.054% de las interacciones de elementos militares con la población civil, termina con un fallecimiento.

Lo mismo podemos checar en el sexenio de Enrique Peña Nieto, donde en su sexenio se contabilizan, según datos del INEGI y el Sistema Nacional de Seguridad, 156,437 homicidios dolosos. En enfrentamientos directos con elementos de la Secretaría de la defensa nacional fallecieron 1,673 civiles muertos, 244 heridos, 1214 detenidos y puestos a disposición de la autoridad competente y hubo 1937 agresiones registradas a elementos militares (según datos de la SEDENA). De los 156, 437 homicidios dolosos en todo el país solo el 1.06% fueron a causa del Ejército Mexicano, con un promedio de tres mil (3,000) interacciones diarias entre elementos militares y la población civil, lo que nos da un millón noventa y cinco mil (1,095,000) interacciones por año. Un total de seis millones quinientas setenta mil (6,570,000) interacciones por sexenio entre personal militar y la población civil. 0.025% de las interacciones de elementos militares con la población civil, termina con un fallecimiento.

En lo que va del sexenio del presidente Andrés Manuel López Obrador, se han cometido 70,532 homicidios dolosos hasta diciembre del 2020, según datos del INEGI y el Sistema Nacional de Seguridad, donde en enfrentamientos directos con elementos de la SEDENA solo 454 civiles han muerto, 97 han sido heridos, 493 han sido detenidos y puestos a disposición de la autoridad competente. Han existido 650 agresiones a elementos militares en lo que va del sexenio hasta septiembre del año 2020 (según datos de la SEDENA). Sin embargo, desde el inicio de este sexenio las funciones de las Fuerzas Armadas son mas de proximidad, realizando funciones e interactuando mucho más con la población civil, por lo que el número de interacciones entre los elementos militares y la población civil ahora es de siete mil diarias (7,000), lo que nos da dos millones quinientas cincuenta y cinco mil (2,555,000) interacciones al año. Más de cinco millones (5,000,000) de interacciones en lo que va del sexenio, así se demuestra que de los 70, 532 homicidios dolosos cometidos en los dos primeros años de este sexenio, sólo 0.64% han sido en enfrentamientos con personal militar, dando como resultado que solo el 0.009% de las interacciones entre personal militar y la población civil termina con un homicidio.

Estos datos para quienes les encanta utilizar la información dura, como ellos le llaman, muestran claramente que el fracaso de la seguridad no se le puede imputar a las Fuerzas Armadas. Por supuesto, las Fuerzas Armadas no son los generadores de violencia que pretenden hacer creer. Los grupos criminales son quienes matan y asesinan como parte de la operación de sus intereses. Cada que sucede un enfrentamiento entre elementos militares y civiles armados, los malos de la película y violadores de derechos humanos  terminan siempre siendo los elementos militares. Es mucho más redituable atacar a las Fuerzas Armadas que a los especialistas de escritorio que no conocen las calles y los juzgados. A quienes han hecho sus carreras con base en ataques y denostaciones a los elementos militares, se les olvida que por más que se hable de militarización y militarismo en México, siempre han estado las Fuerzas Armadas en funciones de seguridad pública. De forma directa o indirecta, siempre han tenido poder, presupuesto, y participación en política. En México nunca ha habido un Golpe de Estado. Así que por favor dejen de inventar enemigos invisibles.

Los militares mexicanos están cumpliendo con su obligación constitucional y orgánica en sus misiones generales. Me encantaría escucharlos reclamar a quienes nos han llevado a este fracaso en la seguridad pública. No llegamos solos a esto. Ya dejen de engañar a la gente, atacando siempre al elemento militar. No se leen ni se escuchan críticas para el político corrupto que los protege, o para el delincuente que roba, mata, viola, asesina, cobra derecho de piso y envenena  a nuestra sociedad. A esos, curiosamente, no los tocan ni con el pétalo de una rosa.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.