Opinión

El feminicidio de Patricia Mora Herrera

Exigimos que su feminicidio sea “esclarecido” en la realidad y no en los imaginarios y en las meras palabras | La columna de Teresa Priego quien aclama justicia

  • 12/12/2017
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Y perdóneme que trastoque la luz en sus vidas

Escribe Jacobo Mora, hermano de Patricia, en una larga carta de denuncia que recibí anoche, en la que da testimonio del feminicidio de su hermana Paty; la indiferencia y banalidad de las autoridades ante la misoginia criminal, los llamados de esas mismas autoridades a “guardar silencio”.

La detención de dos presuntos culpables y la “desaparición” de un tercero implicado en el asesinato. El intento de “carpetazo” del “caso”.

Comienzo por la frase que esribió Jacobo, porque creo que es justo ese pánico a “trastocar la luz en nuestras vidas”, lo que nos lleva a guardar silencio ante los niveles de violencia contra niñas, adolescentes y mujeres, a no volcarnos a las calles en la exigencia de justicia, a negar la realidad: el feminicidio es una emergencia nacional.

Una tragedia cotidiana que no va a detenerse mientras continuemos negándola. El feminicidio de Patricia es el número 90 en este año en Puebla. El horror que irrumpe y arrebata una vida. La interminable pesadilla de los familiares que exigen justicia. Ellos, a quienes les destruyeron toda luz en sus vidas.

Para diseñar el cartel, Jacobo eligió la foto donde Paty sonríe. Sus ojos luminosos, sus hoyuelos.

Tenía 43 años, casada y madre de dos hijos, ingeniera industrial con Maestría en Innovación Educativa, profesora de Matemáticas y Física en la preparatoria José Vasconcelos en Tetelilla de Islas, Puebla.

Fue asesinada el viernes 10 de noviembre alrededor de las 18:20 cuando regresaba a su hogar después de participar en un curso impartido por la SEP en Teziutlán. Asesinada por asfixia. Su cuerpo desnudo fue encontrado por integrantes del Comité Vecinal de la Comunidad de Totoltepec, a solo 80 metros de su casa y a 30 metros de la base de la Policía Estatal.

Jacobo describe a su hermana, sus proyectos, sus luchas: 

A pesar de todo, se contrapuso al determinismo de la marginación rural: fundó el equipo de ajedrez –ganó la escuela varias competencias a nivel local y estatal–, los equipos femenil y varonil de básquetbol y futbol, respectivamente; la escolta, en una idea de cultura nacional, y no de nacionalismo, promoviendo la autoestima identitaria al sentirse poseedores y herederos de este país –masacrado–

Consta en el testimonio de Jacobo que la policía municipal llegó tres horas después de la denuncia de desaparición, así como los responsables del Ministerio Público: 

“El sábado 11 de noviembre el médico forense me pide que compre, de mi bolsillo, los materiales para la necropsia. De su puño y letra anotó: “3 tubos tapa roja Vacutainer; 4 recolectores de orina Dacryl; 1 litro de formol; 1 litro de alcohol; 2 metros de franela color gris; 1 ½ de nylon grueso color negro; 2 jeringas de 10 ml.”

No hubo ningún policía que reguardara el cuerpo de mi hermana Patricia. (En el anfiteatro Zacapoaxtla, la puerta se sostiene, por fuera, con un palo de escoba; sin ningún estándar nacional e internacional para realizar necropsias o aplicar el protocolo de género en caso de feminicidios”.

Te la dejamos bien limpiecita


“Tuve la idea de pedirle que extrajera muestras de las uñas a mi hermana, volví a tocar y se lo dije. Me replicó":

Aplico el protocolo de violencia de género en este caso que es un feminicidio, Jacobo

Al salir (una hora y media después), se jactó:

Mis cuatro alumnos y yo ya te la dejamos bien limpiecita; en un ratito te voy a decir los tres pasos para que te la lleves a tu casita

Y las horas pesadas pasaron, la neblina espesa caía sobre nuestras espaldas, el chipichipi nos tenía, a todos: a nuestra tristeza, tiritando de frío. Ya en la noche, sabríamos que ni Fiscalía ni peritos iban a llegar. 

Al salir del anfiteatro, nueve de la noche, llevamos a velar a mi hermana Patricia al museo de su esposo. ¡Y cuánta gente nos acompañó a quererla de cuerpo presente en su ataúd de madera roja atestada de flores de marquetería! ¡Cuántas velas y cirios y flores blancas pintándonos la gran herida del feminicidio, de la cruel pérdida!”

El testimonio de Jacobo continúa: “El domingo, 12 de noviembre por la tarde, salimos a marchar desde el quiosco a las calles principales de Zacapoaxtla, y ninguna y ningún funcionario público que empatizara con el descontento y preocupación sociales. En la fidelidad y el dolor, son dos las mejores amigas de mi hermana Patricia –Karina Sánchez Toral y Mariselva Cárcamo Gonzáles–, quienes organizan esta protesta social; redactan, además, una petición de seis puntos que abarca, en su generalidad, la exigencia de proteger la integridad física y emocional de la sociedad en la Sierra Nororiental de Puebla transgredida por el crimen frente a los/las co-responsables aún libres, y las instituciones fallidas. El primero es emergente: que el gobierno municipal se pronuncie, a través de su página oficial, en contra del feminicidio No. 90, de mi hermana Patricia (Página Negra de ‘Periódico Central’ consigna ya el feminicidio No. 95 en el estado); que por escrito exija, al Ministerio Público y a la Fiscalía General del estado, resolver el feminicidio…”

En una reunión de la cual fue excluida la familia de Patricia y a la cual Jacobo se presentó de todas maneras, ante su denuncia por la desprotección en la que viven las/los ciudadanas/os, tuvo que escuchar: “'Por favor, Jacobo, nuestros muchachos son humanos, por favor, Jacobo, entiéndenos. Ellos también tienen derecho a echar novia, a echarse su cafecito si hace frío, a platicar tantito en su celular; además, solo había dos policías reguardando la base, no podían dejarla sola’. Respondí ante semejante indiferencia: ‘¡Eso fue, esa calma chicha que le costó la vida a mi hermana. Nadie la escuchó gritar, nadie la escuchó pedir que alguien la salvara de ser asesinada’”.

Boletín No. 633

Publicado en Facebook. Fiscalía General del Estado de Puebla

El boletín publicado el 22 de noviembre de 2017 afirma que el feminicidio de Patricia fue “esclarecido”.  El móvil fue “el robo” y continúa: “dos presuntos responsables están a disposición de las autoridades…  se establece que la docente fue interceptada por sujetos que la habían observado mientras consumían bebidas alcohólicas, la sometieron para despojarla de sus pertenencias y la trasladaron al terreno en el que la lesionaron y privaron de la vida”.  

¿Por qué la trasladaron “al terreno en el que la lesionaron y privaron de la vida”, si el móvil fue “el robo”? “En las diligencias desarrolladas, consta que los agresores pretendían atacar de forma sexual a la víctima pero al ver que había fallecido se fueron del lugar… Las personas que están a disposición de las autoridades y enfrentan cargos por feminicidio son Fernando N. de 37 años de edad y un menor de 16 años de edad, adicionalmente se tiene orden de aprehensión en contra de un tercer implicado…”

El viernes 1 de diciembre, el Comité Vecinal de Totoltepec organizó una misa para “honrar la memoria de la maestra Paty”, en ella una persona se acercó a Jacobo y le informó que “el tercer implicado” está en Totoltepec. Jacobo acudió a denunciar a la Policía Municipal donde recibió la siguiente respuesta: “No, joven, no hay nadie con quién usted  hable… No, joven, no, aún no hay Director de la Policía Municipal”. En el Ministerio Público le aconsejaron que investigara él mismo al “tercer implicado”. ¿Por qué no se escondía en un carro particular y lo espiaba?

La Fiscalía General del Estado de Puebla publicó un helado boletín en el cual se afirma que el feminicidio de Patricia Mora Herrera fue “esclarecido”, pero sus familiares más cercanos denuncian lo que Jacobo llama: “El carpetazo”. No han sido informados de manera directa de los resultados de la investigación, se les ha dicho en varias ocasiones que lo mejor que pueden hacer es callarse, no han recibido información alguna de las razones por las cuales el tercero implicado en el feminicidio no ha sido detenido. El boletín afirma que han estado en contacto continuo con los familiares de Patricia, pero Jacobo en su testimonio denuncia que no ha sido el caso.

Nadie la escuchó gritar, nadie la escuchó pedir que alguien la salvara de ser asesinada

Exigimos que la Fiscalía General de Puebla reciba a los familiares de Patricia Mora Herrera. Respeto para las víctimas y sus deudos. Exigimos que su feminicidio sea “esclarecido” en la realidad y no en los imaginarios y en las meras palabras. La familia Mora Herrera convoca a una reunión el 20 de diciembre a las 19:00 horas, en la Casa Refugio Citlaltépetl (Citláltepetl 24, colonia Hipódromo), en la Ciudad de México. Ni Una Menos. Vivas nos queremos.