Opinión

El espectáculo de la política

En el mar de complicidades y acuerdos las acusaciones no importan.

  • 06/02/2016
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Si hemos visto que la nota roja hace tiempo tomó las primeras planas de los diarios y los noticieros electrónicos, lo mismo podemos decir de los espectáculos. Hoy los trabajadores de los diversos campos del espectáculo han tomado el papel de los políticos, y se confunden los roles de cada cual, ya sea a través de los comentarios ligeros y sin sentido de las animadoras o a las acciones gubernamentales contra una actriz, con las baterías centradas en su vida y sus relaciones y no en los políticos y empresarios de altos vuelos que, seguramente, han tenido tratos con el reencarcelado Guzmán Loera. ¿O toda la administración y desarrollo de blanqueo de dinero, de negocios a nivel mundial de este director de operaciones del crimen organizado está expresado en las relaciones con la señora Del Castillo? ¡A otro perro con ese hueso!, hay que decir. Hay roles que se cumplen de manera transexenal y el de hacer espectáculo de la vida nacional es uno de ellos. Genaro García Luna, a quien nadie persigue ni toca con el pétalo de una rosa por sus espectáculos, dejó escuela.

 

¿Por qué?

Espectáculo y no otra cosa, que no sabemos todavía con qué intenciones, es el caso Moreira. Podemos aventurar, entre las muchas estrategias para su regreso a la política, que el profesor consentido de Elba Esther (de la que nadie se acuerda y de la que él mismo no dice nada) aprovechara las acciones en España (de las que estoy convencido sabía que iban a suceder: Todo estuvo muy bien armado, muy a tiempo, para salir bien librado), para regresar a México donde nadie lo persigue, en similar estrategia a la que usan los abogados cuando promueven un amparo; es decir, en ocasiones se realiza para saber qué causas podría haber en contra de alguien. El ex gobernador de Coahuila logró un aval en México para regresar por sus fueros a hacer política y cobrar las deudas y servicios prestados al régimen. ¿Y las acusaciones de la ciudadanía, de la gente de Coahuila?En este mar de complicidades y acuerdos tácitos eso es irrelevante, no importan.

 

…la política como espectáculo

Y en esta trama de mala película, no sabemos si de ficheras, de terror, de historia de Juan Orol, el Senado de la República pone su granito. Resulta que mientras el jefe de gobierno, propuesto para el cargo por el PRD avala el modelo de mando único de las policías, y el gobernador de Morelos, perredista de cepa, se enfrenta con el pateador Blanco o con el alcalde de Tlalquitenango porque no lo aceptan en sus municipios, los senadores perredistas, petistas y panistas se oponen a la instrumentación de ese modelo. ¿Esquizofrenia política? ¿Intereses en lo obscurito? ¿Patadas por debajo de la mesa y reacomodos políticos? Lo único cierto es que el problema del mando único no atiende a la raíz del problema: La amplia corrupción de las fuerzas de seguridad de los tres niveles de gobierno. En Veracruz, en Guerrero, en muchas entidades habría que preguntar para qué ha servido el modelo si las policías de cualquier nivel atentan contra los derechos básicos de los ciudadanos. ¿Y Nestora Salgado, y el Dr. Mireles, por cierto? Ellos se enfrentaron en otro modelo de defensa y están en la cárcel mientras en la calle sigue la impunidad.

 

Las cuotas

Impunidad es lo que sucede en las zonas de cobro de los segundos pisos de la ciudad de México. Aumentos indiscriminados (del orden de 11% promedio), sin control, amparados en un contrato que lo menos que podría pedírsele a una autoridad que dice representar los intereses de los ciudadanos es haberlo impugnado en sus términos, que no benefician a la ciudad, que sólo le dejan a las arcas locales 1% del total recaudado por las empresas concesionadas y que contribuyen al caos vial porque los automovilistas no están dispuestos a solventar ese gasto. En su momento se discutió mucho el pago de peajes en la ciudad y hoy el reclamo sigue siendo el mismo: Vialidades libres, espacio público, sin costo. ¿Puede un gobierno de bienestar social concesionar el espacio público? La zona de las ecobicis, los parquímetros o las fotomultas son ejemplos de la privatización. Opacidad rampante.

 

De pilón…

En Nueva Zelanda se firmó el Tratado Tanspacífico (ATP o TPP) de libre comercio (representa 40% del producto interno bruto mundial), en medio de protestas. La letra del mismo nos lleva a ceder soberanía y ahora vendrá la ratificación por parte del Senado, que no se ha distinguido por sus altos vuelos de defensa soberana. Para que tenga vigencia debe ser ratificado por cuando menos seis de los estados signantes, entre ellos, necesariamente, por Estados Unidos. ¿Así o más clara la dependencia y a quién sirve el modelo? ¿Por eso devaluamos la moneda, para ser competitivos? Un país maquilador, un país sin mercado interno, un país sin soberanía. Los tratados de libre comercio representan las nuevas formas de conquista de territorios y sobre todo de mercados.

 

Facebook: carlos.anayarosique

Twitter: @anayacar

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)

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