Opinión

El escritor de literatura*

No podríamos comprender a las civilizaciones del pasado o las contemporáneas si no fuese por la labor y visión del escritor. | Jorge Iván Garduño

  • 23/07/2021
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Bien es cierto que, bien a bien, todavía continúa siendo cuestionada y debatida la función real del escritor y por ende definir su ocupación de escribir, así como a su dedicación inagotable de “hacer literatura”, que para algunos resulta algo práctico o gratuito, pero que por tratarse de una aventura del espíritu humano a muy pocos le ha sido otorgada la facilidad de la literatura.

Pero también es cierto que en gran medida no podríamos comprender a las civilizaciones del pasado o las contemporáneas si no fuese por la labor y visión del escritor; finalmente el trabajo de éste es la que ha dado rostro, apellido y alma a las grandes civilizaciones de la humanidad por tratarse de una suma de mensajes entre seres humanos que reflexionan sobre el entorno y la sociedad en que se origina; enriquece el conocimiento y la capacidad de penetración en la realidad propia y ajena.

En resumen, la literatura es el arte de la expresión intelectual y el arte de utilizar la Letra en su forma verbal o escrita para crear obras de valor duradero como vehículo de información entre los seres humanos. Y el escritor es quien utiliza esta herramienta de manera plena concibiéndola en un diálogo que se gesta desde su interior en solitario y que al final se convierte en propiedad universal.

Y desde el interior, la literatura ha surgido y sobrevivido a las vicisitudes que le ha impuesto el tiempo, y si en los comienzos se le otorgaba un especial valor a las personas ancianas por todo el conocimiento que ellas poseían en su memoria, con la escritura, la jerarquía se obtendría a través del conocimiento más que por la jerarquía de la edad.

La comunicación visual, oral o escrita tiene un valor incuestionable de fijación dentro de la cultura humana, especialmente en el momento de imponer sabiduría en una sociedad o la de influenciar en la toma de decisiones y de poder. 

Sumeria, Egipto, China, Persia, Japón, India, los hebreos, los árabes, nos legaron grandes obras del pensamiento humano cargadas de literatura como lo son: la “Epopeya de Gilgamesh”; “Textos de las pirámides”; “El libro de los versos” (Shijing); “Avesta” (la doctrina de Zaratustra o Zoroastro); los “Ise monogatari” (Relatos de Ise); los “Vedas”; “La Biblia”; “El Corán”; mismas que han influenciado para la construcción del pensamiento occidental.

Ya que, si bien es cierto que en los albores de la escritura surgieron estas obras con un gran valor artístico y literario dentro de las culturas orientales, y que éstas han dado pie a una transformación de la literatura escrita occidental producto de la influencia de estas culturas, es en la sociedad occidental donde la oralidad dio paso a las bellas artes como el teatro, la plástica, la música, el canto, y la literatura moderna.

Una vez que se origina la literatura y da paso al surgimiento de nuevos movimientos artísticos, la literatura en su forma escrita toma un impulso demoledor, ya que no únicamente se refiere al trabajo escrito, sino que la preexistencia de la oralidad viene a reforzar de manera rotunda al perfeccionamiento literario.

Es con los griegos en el siglo VIII a.C., cuando podemos situar los primeros registros de la literatura escrita occidental. Homero, Safo y Sófocles dieron origen a la épica en las páginas de la “Odisea” y la “Ilíada”, la lírica en poemas de amarga sensación y el teatro en “Edipo rey”, respectivamente.

Homero recopiló las aventuras consignadas en la “Odisea” y la “Ilíada” de los aedos, una especie de juglares o cantores que precedieron a la literatura grecolatina, hay incluso indicios que podemos tomar para asegurar que Homero formó parte de los aedos; además de ser ciego y errante.

La gran literatura griega marcó un hito en nuestra historia que, en combinación con la filosofía griega de Aristóteles y Platón, este último supo fundir poesía y prosa, dialéctica y alegoría como procedimientos para acercarse a la verdad, y muestra de todo esto es su máximo legado: “Diálogos de Platón”.

Posteriormente Roma continuó el ejemplo de los griegos, el historiador, general y dictador romano Cayo Julio César, es una de las máximas figuras de la historia, y en su faceta como escritor escribió “Comentarios de la guerra de las Galias” y “Comentarios de la guerra civil”, que han representado para la literatura romana, referentes indiscutibles del siglo I a.C.; además de que se le ha igualado con Cicerón como maestro de la prosa latina clásica.

En el siglo XIV, el italiano Dante Alighieri escribiría un poema épico-alegórico dividido en tres partes que influiría de gran manera a las literaturas europeas, me refiero a la “Divina Comedia”; esta obra demostraría de manera clara cómo es que la literatura ejerce una influencia en el ambiente cultural, social, político y filosófico de la humanidad, ya que es un referente indiscutible para la representación del Infierno, Purgatorio y Paraíso definido hasta nuestros días, que posee un estilo literario propio o “El Decamerón” de Giovanni Boccaccio que tendría una gran influencia en la aparición de la novela.

En Inglaterra fueron llegando cuentos, leyendas, cantos y demás obras literarias a través de la influencia de los Cantores de Corte, llamados posteriormente juglar y goliardos, quienes extendieron estas artes en países de Europa Central. Ellos debían de poseer una muy buena memoria para lograr recitar obras extensas y además de una capacidad de improvisación que les permitiera amenizar sus relatos, que no solamente hacían llegar en las cortes, sino también a las gentes iletradas del vulgo.

Estos ejemplos permitieron rescatar una serie de épicas y leyendas literarias a muchos autores europeos que las recogieron de la tradición oral como los “Cuentos de Canterbury” escritos en verso por el poeta inglés Geoffrey Chaucer, en el siglo XIV como resultado de la acumulación de muchos manuscritos inéditos.

En los “Cuentos de Canterbury” la tradición popular y la tradición cortesana se reúnen en esta obra de quien es considerado el padre de la poesía inglesa; o siglos más adelante en Alemania los Cuentos de los hermanos Grimm en la concepción del cuento infantil moderno.

En el siglo XV se sucedió la mayor obra tecnológica creada por el hombre, que en la idea de Marshall McLuhan vino a propiciar una explosión tipográfica que prolongó la mente y la voz del hombre para agilizar la entrega del conocimiento, tendiendo un puente entre las generaciones1: la imprenta.

* Continuación del texto publicado el 9 de julio de 2021 en este mismo espacio, titulado “La literatura se nutre de la comunicación y su oralidad”.

1. McLuhan, Marshall, “La comprensión de los medios como las extensiones del hombre”, México, D.F., Editorial Diana, 1989, 11ª. Edición, pp. 214-215.

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