Procuración de justicia y percepción ciudadana

 

En la actualidad nuestro país presenta una crisis de seguridad pública que ha diezmado la credibilidad entre los aparatos de procuración de justicia y la ciudadanía. El peligro cotidiano en que viven miles de personas, tanto en sus bienes como en su integridad física y psicológica, lo hace aún más evidente.

 

La edición 2015 de la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE)[1] arrojó que del total de los delitos cometidos en el país durante ese año 92.8% no fueron denunciados. Además, únicamente en 7.2% de los casos se inició averiguación previa y en 53.8% de los mismos no pasó nada o no se resolvió la denuncia. A su vez, la mitad de las víctimas de algún ilícito penal no efectuó la denuncia correspondiente por considerarla una pérdida de tiempo o por desconfianza en la autoridad. Por último, solo 42.5% de las personas dicen sentir confianza sobre las policías estatales y municipales, siendo la Marina la institución mejor calificada con cerca de 82%. Sin duda, todo esto pone de manifiesto que la situación en el país es por demás preocupante.

 

Por otra parte, el incremento del número de delitos, su diversificación e incremento en los niveles de violencia con que se cometen laceran el tejido social y contribuyen a que la ciudadanía tenga una percepción de ausencia, falta de profesionalización y debilitamiento de las fuerzas policiales. Actualmente en el ámbito municipal, poco más de la mitad del recurso humano policial cuenta con educación media, 40% percibe un salario mensual por debajo de los $4,600 pesos mientras que sólo 4% percibe un sueldo por encima de los $12 mil pesos[2].

 

Acciones emprendidas

 

La pregunta hoy no es cuál es el problema ya que se cuenta con bastante evidencia que contribuye a explicarlo. La pregunta es qué se ha hecho y qué más podemos hacer para atenderlo. Esto ha detonado una oleada de cambios normativos en distintos niveles para incorporar en México un nuevo sistema de justicia penal en el que, entre otros aspectos, mejoraría la calidad de la fuerza policial.

 

Uno de esos cambios fue la iniciativa presentada por el Ejecutivo Federal el 1° de diciembre de 2014 para poner en marcha un mando único policiaco que atienda primordialmente las entidades que necesitaban atención urgente: Guerrero, Jalisco, Michoacán y Tamaulipas.

 

Con dicha reforma, uno de los principales cambios fue establecer un mando único policial estatal a partir de la creación de una nueva estructura que buscaba concretar un modelo centralizado directamente en las entidades federativas. A partir de ello, se busca primordialmente la eliminación de alrededor de 1,800 policías municipales y su concentración en un solo mando por entidad. Lo anterior con el objeto de homologar sus niveles de selección, ingreso, permanencia, formación, remuneración, régimen disciplinario, protocolos de actuación, operación y equipamiento[3]. Es decir, todas las policías del país estarían en las mismas condiciones a partir de la creación de un sistema de coordinación policiaca que estandarice profesionalización y certificación[4]. Las policías estarían coordinadas por la Policía Estatal, evitando con ello dispersión, vulnerabilidad y desconexión, derivadas de la coexistencia de distintos cuerpos policiacos interactuando en una misma entidad[5], ¿pero esta solución ya ha sido probada en algún otro lugar o entraríamos al juego de prueba error, para transitar después a buscar las razones de por qué no funcionó?

 

El modelo de mando único tiene antecedentes en Latinoamérica, aunque con resultados diversos. Tanto los carabineros de Chile como la Policía Nacional de Nicaragua son historias de éxito en cuanto a aceptación, confianza ciudadana, impacto en la reducción de los índices delictivos y servicio comunitario. Estas historias de éxito lograron generar un ambiente de seguridad y confianza en su comunidad[6] mediante la creación de una sólida doctrina policial, amplios programas de desarrollo humano y un eficiente servicio de carrera.

 

México entre el mando único y el tradicional

 

En México, de acuerdo a la página de la Comisión Estatal de Seguridad Pública de Morelos, el modelo de mando unificado redujo en 7.7% los delitos de alto impacto en la entidad[7]. También que incidió en la corrección de aspectos vinculados a la operatividad, horarios laborales, salarios, infraestructura y capacitación. Pero no todos los estados lo han implementado y, por ejemplo, en Nuevo León, donde continúa el modelo policial tradicional, se ha reducido la incidencia delictiva y ha aumentado la percepción de seguridad en la ciudadanía[8]. En esta entidad del norte del país, la Fuerza Civil Estatal ha operado sin concentrar a los municipios en un mando único con éxito verificable.

 

Los ejemplos de esas entidades mexicanas muestran que, más allá de un modelo policial específico, ya sea mando único o tradicional, hay elementos que resultan indispensables. Entre otros, deben contemplar aspectos como la instauración de un auténtico servicio civil de carrera policial, una remuneración adecuada y prestaciones dignas para una profesión riesgosa, recursos tecnológicos modernos, una efectiva coordinación entre las distintas fuerzas de seguridad en el país e intercambio de información y tecnología, protocolos de actuación homologados, así como mecanismos eficaces de vigilancia y control internos y externos del actuar de dichos servidores públicos. No se trata solamente de abatir los índices de corrupción, los problemas y retos en el funcionamiento de las corporaciones policiacas, sino de enaltecer el oficio al establecer una justa recompensa a una tarea tan valiosa y necesaria para asegurar lo tan deseado por todos: nuestra seguridad y libertad[9].

 

Además de esos elementos sustanciales y que no pueden faltar, se deberá considerar que las áreas de mejora varían según la realidad de cada región o entidad. Habrá casos que sea improrrogable la implementación de un modelo policial centralizado coordinado, pero habrá otras en las que se pueda replicar el caso de Nuevo León u otras experiencias nacionales o internacionales.

 

De todo lo dicho hasta aquí se desprende el dilema del modelo policial mexicano: delinear una gran solución para varios problemas (mando único) o delinear varias soluciones para un gran problema (inseguridad). Lo segundo a todas luces no resulta lo más sencillo, pero sí lo más adecuado para atender realidades y necesidades particulares en cada entidad, sin imponer un solo esquema que colapse o decline en su intención por contribuir en la solución del grave problema de inseguridad que actualmente se vive en el país.

 

*Arturo Piñeiro es Consultor del Instituto Mexicano para la Competitividad, A.C. (IMCO).

@ArturoPineiro

@OpinionLSR

 

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[1] Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2015 (ENVIPE).

[2] Iniciativa de reforma a diversos artículos de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, presentada por el Ejecutivo Federal el 1 de diciembre de 2014, http://www.miguelcarbonell.com/artman/uploads/1/Iniciativa_Poder_Ejecutivo__21_73_104__105__115__116_Y_123.pdf Recuperado el 8 de enero de 2015.

[3] Ídem.

[4]MONTES NANNI, Carlos E. “El mando único de la policía, su posible organización” en México. Política y Estado.

http://www.politicayestadoibd.org/SP/recursos/mando%20unico%20policia%20carlos%20montes%20nanni.pdf

[5]Hacia una nueva Policía, Diagnóstico y Propuesta, Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH-UNAM) 2013. Disponible en: http://www.pudh.unam.mx/publicaciones/HACIA%20UNA%20NUEVA%20POLIC%C3%8DA.pdf

[6] Audiencia pública relativa al Mando Único Estatal: Comisiones Unidas de Puntos Constitucionales, de Justicia y de Estudios Legislativos. Enero de 2015 http://www.senado.gob.mx/comisiones/justicia/docs/Audiencias_Seg_Justicia/POS_BGA.pdf

[7] Comisión Estatal de Seguridad Pública en el Estado de Morelos, con datos a noviembre de 2014. Disponible en: http://www.cesmorelos.gob.mx/index.php/mando-unico/ Recuperado el 25 de febrero de 2015.

[8]Instituto Nacional de Estadística y Geografía. Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad

Pública 2014 (ENVIPE). Disponible en: http://www.inegi.org.mx/est/contenidos/Proyectos/encuestas/hogares/regulares/envipe/envipe2014/default.aspx Recuperado el 6 de enero de 2015.

[9] Hacia una nueva Policía, Diagnóstico y Propuesta, Programa Universitario de Derechos Humanos (PUDH-UNAM) 2013 http://www.pudh.unam.mx/publicaciones/HACIA%20UNA%20NUEVA%20POLIC%C3%8DA.pdf

 



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