Opinión

El covid-19 y las elecciones

La tecnología no está peleada con los principios rectores de la materia electoral. | Carla Humphrey

  • 26/06/2020
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Los efectos de la emergencia sanitaria han tenido impacto en todos los ámbitos de nuestras vida modificando de tajo las condiciones en las que se desarrollaban diversas actividades. En el ámbito electoral, IDEA Internacional señala que los procesos electorales en 66 países del mundo han sido pospuestos, incluidas dos elecciones locales en México.

Las elecciones en Coahuila e Hidalgo que deberían haberse realizado el pasado 7 de junio, fueron suspendidas por el Instituto Nacional Electoral como medida para prevenir contagios en diversas actividades que debían realizarse tanto por los partidos políticos como por las autoridades electorales, entre otras, actos masivos de campaña de las y los candidatos y las tareas de organización y capacitación de las autoridades electorales.

El miércoles de esta semana, la Junta General del INE aprobó un acuerdo por el que determina la estrategia que seguirán las autoridades electorales administrativas para retomar, con las medidas sanitarias adecuadas, de manera progresiva el regreso de forma presencial de diversas actividades. Uno de los temas centrales que se planea retomar es la organización de los procesos electorales de Coahuila e Hidalgo y las de preparación del proceso electoral 2020-2021 que iniciará en septiembre, combinando trabajo presencial y a distancia que permita reanudar estas tareas.

La contingencia sanitaria ha implicado un desafío para las autoridades electorales en el mundo con la finalidad de evitar que las y los electores tengan que acudir a las casillas electorales para emitir su voto poniendo en riesgo su salud. En Europa, por ejemplo, se discuten en la actualidad ampliar el voto postal anticipado o por vías electrónicas.

Dos son las medidas esenciales para la organización de los procesos electorales en nuestro país. La primera, consiste en introducir medidas de higiene y sanitarias en diversas etapas de los procesos, particularmente en eventos masivos y en la jornada electoral, así como la ampliación de los horarios de apertura de casillas, la instalación de mayor número de casillas electorales, que cada elector acuda con una pluma para marcar la boleta electoral y, la segunda, hacer uso de la tecnología para realizar el mayor número de actividades, por ejemplo, el registro en línea de candidaturas, de visitantes y observadores electorales, la presentación de impugnaciones, quejas, informes y, por supuesto, los mecanismos electrónicos de votación.

Un reto fundamental de la organización de las elecciones en México son sus costos. Invertir en la tecnología para hacer más eficientes, rápidas y baratas diversas actividades que deben realizar las autoridades electorales, es una de las principales herramientas para enfrentar este desafío. Sí, el voto electrónico y por internet es uno de los grandes pendientes de la autoridad electoral, pero también resulta necesario analizar e incorporar instrumentos tecnológicos en varios de los procesos y tareas que llevan a cabo las autoridades electorales en todo el país, distintos a la emisión del voto, con la finalidad de reducir tiempos y costos.

La tecnología no está peleada con los principios rectores de la materia electoral. La certeza, la imparcialidad, objetividad, la legalidad, autonomía e independencia pueden garantizarse con el uso de instrumentos tecnológicos y la emisión del voto libre, secreto y directo también puede asegurarse con el voto electrónico y por internet. La pandemia nos ha enseñado que la tecnología puede ser una gran aliada para que distintas actividades que realizamos puedan seguir desarrollándose en esta “nueva normalidad”.

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