Opinión

El constituyente… ¿del siglo XXI?

Vemos que será poco probable que alcancemos un constituyente con el nivel profesional del de 1917.

  • 06/06/2016
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El Congreso Constituyente que dio pie a nuestra actual Carta Magna, y por ende, al México moderno, fue el único en su tipo durante todo el siglo XX en nuestro país.  Después de casi 100 años, hoy, en el todavía Distrito Federal, se está por conformar el primer constituyente del siglo XXI. ¿Qué podemos esperar en la conformación del constituyente capitalino? ¿Cómo se comparará con el grupo de cerca de 220 diputados que se reunieron en Querétaro en diciembre 1916 y enero de 1917? ¿Por qué comparar ambos procesos?

 

Lejos de ser un ejercicio ocioso, la comparación resulta útil porque nos da pistas sobre el grado de avance de nuestra democracia, y más en específico, cómo ha evolucionado la calidad de la representatividad y la voluntad popular.

 

Autores como Smith o González Oropeza*, describen un Congreso Constituyente de 1917 con singulares características:

  • Una naturaleza variopinta en términos profesionales; conformado por abogados, artistas, comerciantes, ingenieros, maestros, etc.
  • Aproximadamente la mitad parecía tener título universitario, y casi el 80% al menos educación universitaria.
  • Claramente dividido en dos bandos: jacobinos y moderados (aproximadamente izquierda y derecha en la geometría política actual).
  • Una muy alta proporción de jacobinos (arriba del 60%).
  • Exclusión de los contrarios a la causa “Constitucionalista”, por mandato de Carranza.
  • 12% de los congresistas se identifican como de “clase baja”, 85% como de “clase media”, y sólo 3% de “clase alta”.
  • La elección de los delegados se realizó por votación directa de la población.
  • Los diputados recibieron una dieta durante los dos meses que duró el proceso constituyente.
  • El proyecto de constitución original fue entregado por Carranza.

 

¿Cómo se comparará la Asamblea Constituyente de la Ciudad de México?  De entrada existen las diferencias por diseño del Constituyente Permanente:  se conformará por 100 asambleístas, pero sólo 60 de ellos serán electos por votación directa, pues para 40 ellos se empleará un método análogo al definido por la Constitución de 1957 y abandonado en 1917. Sobre este último punto, resulta paradójico que 100 años después se regrese parcialmente, y hasta el momento como ocasión excepcional, a un sistema electoral que fue definitivamente abandonado con la convocatoria emitida por Carranza.

 

De esos 40 asambleístas que no serán electos por votación directa, 14 provendrán de la Cámara Alta, 14 de la Cámara Baja, 6 serán designaciones del Ejecutivo Federal, y 6 serán designaciones del Ejecutivo Local.  La lista de estos 40 constituyentes todavía no se conoce, pero es de esperarse que se conforme con personas cercanas a los ejecutivos respectivos, y en el caso de los provenientes del congreso, que se repita el sistema de cuotas partidistas.

 

Una encuesta del diario El Financiero, reporta que para los 60 asambleístas que serán elegidos por votación directa, se espera una preferencia electoral de 34% para Morena, 14% para el PRD, 13% para los candidatos independientes,12% para el PRI y 12% para el PAN.  Las listas del PAN y el PRI son una combinación de dirigentes partidistas, cuotas sindicales, y algún perfil notable ya sea por su rol en la academia o en la sociedad civil.  Los aspirantes de Morena y el PRD parecen tener una conformación ligeramente más vinculada al activismo.

 

Como resultado de esto, vemos que será poco probable que alcancemos un constituyente con el nivel profesional del de 1917, dato que contrasta con la evolución del nivel educativo del país.  Por el otro lado, la diversidad ideológica será definitivamente mucho más amplia, pues en esta ocasión, no hay una cláusula que excluya al bando contrario.  Resulta sin embargo por demás extraño, que el sector progresista que ha conducido a la capital por casi veinte años, se verá claramente sub-representado: imaginen un congreso de 1917 conformado en su mayoría por Huertistas y miembros del Congreso de la Unión que aceptaron la caída de Madero y Pino Suárez.

 

El Constituyente de 1917 fue un grupo de élite profesional y hasta económica, pero no política.  Smith (1980) menciona que para los años 70, había una élite empresarial y una élite política, pero hoy, 40 años después, los intereses económicos controlan de facto al poder político.

 

Para comenzar los trabajos que llevaron a la Carta Magna del 5 de Febrero, el Primer Jefe del Ejército Constitucionalista, entregó el proyecto de Constitución. En breve, veremos a Jefe de Gobierno, el Dr. Mancera, queriendo repetir el acto histórico, solemne y patriótico del General Carranza.  Parece que será una muy mala foto a color de lo ocurrido hace 100 años.

 

* La información sobre los hombres que conformaron el congreso constituyente que dio pie a la Carta Magna de 1917 fue extraída principalmente de los trabajos del Profesor Peter H. Smith (1973) y del Dr. Manuel González Oropeza (2000).

 

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