Opinión

El codo de la curva y la inteligencia artificial

Hemos llegado a esa sección en la que la curva empieza a subir drásticamente y por lo tanto los cambios se empiezan a dar cada vez más rápido.

  • 27/07/2017
  • Escuchar

Todo parece indicar que hemos llegado al punto en el que el desarrollo y las aplicaciones de la inteligencia artificial empezarán a mostrar tasas de crecimiento exponencial cada vez más altas, generando acontecimientos insospechados en una larguísima lista de ámbitos relacionados con la vida en este planeta. Y no lo digo en sentido figurado o como una figura retórica, sino conforme a las previsiones de aquellas personas que creo que tienen una idea más clara que los demás sobre lo que estaremos presenciando en un futuro cercano.

Decir que se acerca el momento en el que estaremos presenciando un fuerte crecimiento exponencial en el ámbito de la inteligencia artificial, implica que la acumulación de conocimientos y nuevas herramientas tecnológicas está siendo usada para generar a su vez nuevos conocimientos y nuevas herramientas, a velocidades mucho más altas y con mucho mayor precisión que lo que pueden hacer los seres humanos. Por ejemplo, cuando un software se diseña para que diseñe un mejor software, y lo hace, nos mete de lleno en el terreno de los rendimientos altamente crecientes.

Las velocidades alcanzadas con este fenómeno de concurrencia tecnológica no nos permiten entender adecuadamente lo que se está gestando en el ámbito de la inteligencia artificial. Tan es difícil entenderlo, que hay personas que, aunque han sido visionarias en algún ámbito tecnológico no se dan cuenta del fenómeno, como el creador de Facebook, Mark Zuckerberg.

En efecto, ha resultado interesante presenciar la discusión pastoral que, sobre el tema de la inteligencia artificial, han mantenido últimamente Zuckerberg y Elon Musk, el exitoso y visionario emprendedor que ha revolucionado la industria de los vehículos eléctricos y los cohetes espaciales reutilizables.

Musk, quien desde mi punto de vista tiene una visión muy clara de las formas en las que las tecnologías cambiarán la vida en este planeta más pronto que tarde, ha venido pidiendo a las autoridades gubernamentales que se empiece a trabajar sobre un esquema de regulación de la inteligencia artificial, pues de no hacerlo los riesgos de que ésta se use con fines malignos o destructivos serán cada vez más altos. En su desesperación por no obtener eco para sus inquietudes, ha dicho que la gente se despabilará hasta que vea que unos robots salgan a la calle a matar seres humanos.

A pregunta expresa sobre el punto, Zuckerberg contestó literalmente que él no veía el futuro de esa manera y que tales afirmaciones le parecían bastante irresponsables, lo cual me parece que, viniendo de él, también es bastante irresponsable por los alcances que suelen tener sus declaraciones.

Y lo digo porque ya contamos con una plataforma de argumentos serios y científicamente comprobables que explican muy bien la trayectoria en el tiempo que han seguido los hitos tecnológicos de la historia de la humanidad, como la invención de la agricultura, las técnicas para crear fuego, la invención de la rueda, de la escritura, de la imprenta, de la máquina de vapor y de otros que nos llevan hasta la inteligencia artificial. Dicha trayectoria está representada por una función exponencial, en la que los primeros cambios se han dado con miles de años de por medio, pero que ahora se empiezan a dar en periodos cada vez más cortos. Todo indica que hemos llegado, como se dice coloquialmente en matemáticas, al codo de la curva, esa sección en la que la curva empieza a subir drásticamente y por lo tanto los cambios se empiezan a dar cada vez más rápido.

Nos aproximamos en efecto a lo que Von Neumann y Kurzweil llaman la singularidad: ese período en el que la tasa del cambio tecnológico será tan rápida, y sus impactos tan fuertes y profundos, que la vida en el planeta será total e irreversiblemente transformada. Y eso se deberá, en buena medida, a las implicaciones de la inteligencia artificial.

Me interesa en particular tratar de imaginar cuáles serán los cambios en la estructura y en la organización de las ciudades. Porque los cambios seguramente serán mucho más profundos que los que ya estamos vislumbrando, como la proliferación de vehículos autónomos. Todo un tema, sobre el cual vale la pena seguir reflexionando.


@lmf_Aequum



Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.