Opinión

El cisma de la literatura hindú moderna en Arundhati Roy

El dios de las pequeñas cosas de Arundhati Roy una obra trascendental para entender la literatura actual de la India. | Jorge Iván Garduño

  • 17/11/2018
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La frecuencia con la que se observa desvanecerse la frontera oriental con la occidental en el plano literario hoy día, nos hace pensar en una corriente artística con la que el escritor moderno busca dejar constancia del acontecer humano, relatando sucesos que se replican millones de veces en cada rincón del planeta tierra no importando ideología o raza alguna, proponiendo innovadoras fórmulas que abrigan una interesante concepción intelectual de los problemas del hombre.

Esta corriente artística de vanguardia, encuentra su fuente de inspiración de una visión universal que retrata sociedades convulsas, mezclando placidez con una actitud escéptica ante la vida; pero a diferencia de algunos de sus predecesores, los escritores que ponen en práctica este ejercicio intelectual no se empeñan en alcanzar una justificación para la existencia del ser humano.

Ellos parten de la idea de la auto destrucción humana, hecho que dan por aceptado, así que lo que está en juego es el dejar constancia para una futura reinterpretación del hombre bajo una atmósfera de irrealidad, teniendo como principales elementos a la desesperación y la esperanza, que luchan contra un poder dominante que gobierna el destino.

Tomando como referente lo anterior, en la India, la escritora Arundhati Roy (1960) utiliza además la vieja tradición literaria de su país para tejer artísticamente, cuadros de la vida tradicional hindú protagonizados por los integrantes de una familia de la región de Kerala, en el sur de este país asiático, en su novela El dios de las pequeñas cosas.

A través de las disonancias sociales, personales o profesionales de los personajes, Roy nos sumerge en un festín literario infinito con varios niveles de interpretación que obligan al lector a diferenciar lo real de lo aparente, muy cercano al realismo mágico de Gabriel García Márquez.

El tema esencial de esta novela es describir las heroicas virtudes –pequeñas y grandes–, de hombres y mujeres que transitan por viejos resentimientos y desafortunadas experiencias amorosas partiendo de un suceso tanatológico que marca el pulso narrativo de la obra.

El dios de las pequeñas cosas es una novela ambiciosa; desarrolla un lenguaje preciso, rico, comunicando al lector universal ese algo trascendente, como un intento de manifestar su espíritu mediante la palabra escrita, en un mundo crispado donde lo que importa ya no es el ínfimo detalle que da al hombre una sensación de existencia y que la autora se empeña en subrayar.

Esas pequeñas pinceladas infligen sentido a la humanidad, que busca desesperadamente sentido a la existencia, donde las efusiones prohibidas, las ambiciones inalcanzables, el peso del pasado, el dolor causado por la pérdida de la inocencia y la lucha por la justicia, dibujan un panorama poco alentador en el que el ser más desafortunado de la tierra puede acercarse al horror y a la belleza rápidamente en la India de nuestros días.

Es así, como Arundhati Roy analiza un problema latente de la sociedad hindú mediante la composición armónica de su prosa, que admite que el lenguaje expresivo fluya con libertad de conciencia conforme avanza el texto, lo que le permitió a ella adelantarse a nuevos procedimientos utilizados hoy por otros narradores en muy diversas y variadas latitudes.

El dios de las pequeñas cosas, una obra trascendental para entender la literatura actual de la India, escrita por una artista que rápidamente cobró notoriedad en el mundo de las letras. Definitivamente ¡hay que leerla!

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