Opinión

El camino a la eternidad

Evo Morales intentó prolongar su mandato hasta mediados de la próxima década. | Ricardo de la Peña

  • 21/10/2019
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¿Cómo mantenerse en la Presidencia de un país formalmente democrático por un tiempo indefinido? Existen varias posibilidades para logrado. Revisemos una que viene a cuento, dado que ayer debieron celebrarse elecciones generales en Bolivia para el período gubernamental 2020-2025, que tendrían un eventual balotaje, programado para el 15 de diciembre de este mismo año.

Una nueva Constitución

En diciembre de 2005 Evo Morales consiguió ganar la elección, con lo que un mes más tarde asciende al cargo de Presidente de Bolivia. Apenas un semestre después se convoca a una Asamblea Constituyente, en la que la coalición del presidente Morales obtuvo más de la mitad de los escaños, pero no alcanzó el apoyo de dos tercios requerido para aprobar una nueva  constitución.

Bajo esta restricción, la nueva constitución fue redactada y aprobada por la Asamblea Constituyente de Bolivia en diciembre de 2007, siendo objeto de modificaciones por el Congreso Nacional Boliviano en octubre de 2008 y sometida a referendo en enero de 2009, donde fue aprobada por más de sesenta por ciento de los votos de la ciudadanía.

Respecto a la reelección, la nueva constitución estableció (artículo 168) que el período de mandato presidencial sería de cinco años, pudiendo haber hasta una reelección consecutiva. Morales ganó en 2009 y se presentó nuevamente a la elección siguiente, alegando que por el cambio de Constitución su primer periodo no debía ser contabilizado como una primera elección.

Contra la Constitución

Contra lo previamente prescrito, en septiembre de 2015, la Asamblea aprobó la reforma para permitir extender el mandato de una persona como Presidente, lo que se sometió a  un referendo constitucional en el que se rechazó por un margen estrecho la propuesta de reforma.

A pesar de ello, en 2017 legisladores del partido oficialista presentaron un recurso en que se argumentó que los "derechos políticos" reconocidos por Bolivia en la Convención Americana sobre Derechos Humanos debían priorizarse por encima de los límites a los mandatos consecutivos establecidos en la Constitución, lo que obligó a un pronunciamiento del Tribunal Constitucional Plurinacional por el que decidió "declarar la aplicación preferente" de los "derechos políticos" por encima de los artículos de la Constitución que limitan la cantidad de veces que una persona puede ser reelecta y declaró "inconstitucionales" a los artículos de las ley electoral boliviana que limitaban la cantidad de períodos continuos que puede tener cualquier autoridad boliviana elegida por voto popular, establecido en dos. Es así como Morales intentó ayer prolongar su mandato hasta mediados de la próxima década. Eso sí, con la promesa expresa de no extenderlo más. A creerle.

De todo esto, algo resulta claro: son variados, aunque sean contradictorios, los argumentos que un grupo político puede sostener para justificar la prolongación del mandato presidencial. Y muchos de ellos son pertinentes en cualquier nación latinoamericana... también en la nuestra.