Opinión

El balance

Que el Papa se negara a reunirse con los padres de Ayotzinapa resta valor a su capacidad de negociación, conciliación y de misericordia que pregona.

  • 20/02/2016
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¿Puede hacerse un balance de la visita del Papa? Podemos hablar de las ausencias, de los olvidos o de los compromisos contraídos para poder venir. Empecemos por lo último. Él había insistido, igual que su secretario de Estado en que sería una visita pastoral, no de Estado y de pronto la presión para meter en cintura y no dejar que se diga todo lo que pudiera decirse, apareció y el viaje se convirtió en una visita de Estado, que dio, por lo demás, la posibilidad de que el Papa, como jefe del Estado pudiera entrar al palacio nacional, en una trampa a la nación para dedicarse en cuerpo y alma a la acción religiosa y no a su función estatal, que es lo que correspondería. Le otorgaron esa concesión ante la que él mismo hizo de limitar sus opiniones sobre los temas particulares más candentes, algunos de ellos representativos de nuestros días.

 

Las expresiones

 

Católicas por el Derecho a Decidir, una organización que ha trabajado por los derechos de las mujeres a una vida digna, libre, sin ataduras ni discriminación, y que ha denunciado los feminicidios en el estado de México, en Chihuahua y en otras entidades, publicó un desplegado donde señala de manera muy puntual diversas faltas en la visita del pontífice; entre otras, destacan que faltó una expresión clara sobre esa situación y, además, señalan que: "México es constitucionalmente una república laica, pero la visita del Papa Francisco evidenció la falta de una ética pública laica de la mayoría de la clase política. En su desesperación por encontrar legitimidad, el ejecutivo federal, gobernadores y otros funcionarios públicos violaron flagrantemente el artículo 40 constitucional, así como el artículo 25 de la Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, menoscabando los principios de laicidad, al privilegiar una religión por encima de otras e ignorar la libertad de conciencia y la autonomía de lo político frente a lo religioso".

 

Los temas pendientes

 

Hablar de los estudiantes de Ayotzinapa no es referirse a un caso particular de violencia y acciones de desaparición forzada. El Papa no entendió, o evitó entender, que ese hecho representa no sólo un asunto particular sino el despertar de muchas más conciencias sobre la precaria situación que vivimos cotidianamente. Negar reunirse con los padres de esos jóvenes con el argumento, dicho ya en el viaje de regreso, de que decidió hablar en general ante los muchos casos y situaciones en donde diversos grupos tienen posiciones encontradas, resta valor a su capacidad de negociación, conciliación y de misericordia que pregona.

 

Reunirse con el gobernador de Veracruz, o con el Subsecretario Roque Villanueva, en lo oscurito, entrando por la puerta trasera de la nunciatura, o reuniéndose con la “plana mayor” del poder, políticos y empresarios (hoy todos católicos o políticamente correctos), en el palacio y en cuanta oportunidad hubiera no abona al discurso de los pobres.

 

No podemos exigir que el Papa resuelva los problemas que nos corresponden, pero es cierto que para muchos era una esperanza y posibilidad de diálogo y atención. Deja sin atender agravios que podría resolver, juzgar, señalar porque son de su incumbencia, en particular el tema de la pederastia.

 

Hay que suponer, el beneficio de la duda, que el nombramiento de un obispo coadjutor de Norberto Rivera, es una salida pronta para este personaje, protector de pederastas, por conocimiento u omisión, y una respuesta a la demanda de juicio y castigo.

 

Para variar…

 

En Veracruz, donde el gobernador hace acto de contrición (supone que pueden exonerarlo) y va a tomarse la foto con el papa, las cosas siguen de mal en peor. El Auditor Superior de la Federación, Juan Manuel Portal, presentó el miércoles pasado el informe de resultados de las auditorías realizadas a los municipios, los estados y la federación por el ejercicio del 2014 y señala que las mayores anomalías se presentaron en los estados y municipios, y destacando, con mucho, Veracruz. Fue muy explícito, en entrevista del jueves en Radio Fórmula, al señalar que allí se presentaron los mayores desvíos de recursos, y no sólo para el año publicado ahora sino en los últimos años. El auditor señaló que el gobernador dice que ha tenido que desviar esos recursos para poder gobernar, sin una justificación sustentada en documentos y programas. ¿Y el balance de su gestión? ¿Y las responsabilidades?

 

De pilón…

 

Ahora comprendemos por qué la Universidad Veracruzana (UV) tuvo que poner dos demandas, una por incumplimiento en la entrega de mil 625 millones de pesos y  otra por la no entrega de 451 millones más.  ¿Dónde habrán quedado esos recursos? ¿En la Universidad Popular Autónoma de Veracruz, que  creó para acabar con el  espíritu realmente autónomo de la UV? Mientras, en Morelos, la Universidad Autónoma del Estado de Morelos tiene conflicto con las políticas del gobernador, y entre las demandas, está la construcción del hospital universitario, pero también la creación del Consejo de Participación Ciudadana, órgano que vería los temas de plebiscito, consulta popular y revocación de mandato. Hablaremos más de esto la siguiente entrega. ¿Nos encontramos, también, ante el embate del poder contra las universidades?

 

Facebook: carlos.anayarosique

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@OpinionLSR

(Obviedades es un ejercicio de reflexión que comparto con mucho gusto no para que estén de acuerdo sino para hacer conciencia de las contradicciones de un régimen… que puede ser cualquier  régimen, no importa el partido, por supuesto)

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