Opinión

El 68 en la revista de la Universidad de México

El 68 puede entonces identificarse como el detonador de nuevas causas. | María Teresa Priego

  • 16/10/2018
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“¿Cómo se leen hoy los acontecimientos del 68?... Los jóvenes de aquel entonces tenían en mente una tarea sin duda ambiciosa que incluía subvertir el poder político, cambiar las dinámicas entre hombres y mujeres, entre padres e hijos, y construir un mundo más justo y sobre todo más libre”, escribe Guadalupe Nettel en la página editorial del mes de octubre. Un puño en alto en la portada. Un puño en distintos tonos creado por Naandeyé García y Manuel Díaz.

El símbolo de una lucha que tuvo tanto que ver –como señala Guadalupe– con un intento de revertir el autoritarismo, en lo privado como en lo público. Con “llevar la imaginación al poder” y crear entonces una manera distinta, más equitativa, más justa de establecer vínculos, de vivir la cotidianidad, de estudiar y de participar en los espacios públicos. Como en el mayo francés: “Prohibido prohibir”.

Las manifestaciones. Y las botas de los soldados. Los tanques en Ciudad Universitaria. En su texto “Tlatelolco, 1968-2018” Jorge Volpi cita a Daniel Cohn- Bendit (Dany le Rouge, por sus posiciones políticas y sus cabellos rojos), uno de los principales líderes del 68 francés: “Y el 68 nos interpela todavía porque este extraño, caótico e inaprensible movimiento está, indudablemente, del lado de la vida”.

¿Qué sucedió en estos años? “¿Cómo fue que el sueño democratizador del 68 se tornó, cincuenta años después, en esta sangrienta pesadilla?”, se pregunta Volpi. ¿Cómo llegamos a los niveles de violencia creciente en México cuando los crímenes de la Plaza de las Tres Culturas parecían uno de los hechos más infames e irrepetibles de nuestra historia?

El autoritarismo está. La violencia de Estado. El caos sangriento provocado por la “guerra contra el narco”. Las imágenes de los jóvenes con las manos en alto y contra la pared. Los cuerpos tendidos en la plaza. Tantos años después el rostro destrozado de César Mondragón. Una vez más los estudiantes desaparecidos. “Nuestra histórica marcha ciudadana proclamaba la matanza de la Plaza de las Tres Culturas como mito fundador de un pausado pero sostenido ascenso hacia un futuro de libertades cívicas”, escribe Volpi.

Aquello que dimos casi por hecho, y el brutal revés de la historia. Cuántas palabras, cuántos sueños, cuántos rostros jóvenes tomando la Plaza como en esa foto inmensa y magnífica que se exhibe en el Museo Universitario Arte Contemporáneo como parte de la exposición “Gráfica del 68”, curada por Amanda de la Garza y Sol Henaro. La torre de Rectoría y cientos de jóvenes reuniéndose. Otro mundo era posible. Eso parecía.

Y sin embargo, como Volpi escribe: “Los avances tampoco han sido menores: hace cincuenta años, el voto y la alternancia democrática continuaban siendo quimeras; cualquier preferencia sexual distinta de la heterosexualidad debía ser escondida; la disidencia se pagaba con la cárcel y a veces con la muerte; la destrucción del planeta no le importaba casi a nadie, y los jóvenes apenas podían aspirar a contribuir al debate público”. El 68 puede entonces identificarse como el detonador de nuevas causas. Las movilizaciones estudiantiles como el comienzo de movimientos sociales que –como en el caso del movimiento LGBTTI- han obtenido logros fundamentales en el avance de sus derechos.

En su texto “El 68 y mi cultura política” Marta Lamas nos narra cómo el llamado feminismo de la segunda ola es –en su experiencia- una consecuencia de la participación femenina en el movimiento del 68. No porque el feminismo fuera un tema explícito, sino porque la participación masiva por las reivindicaciones estudiantiles condujo a reflexiones individuales que llevarían más tarde a la formación de los primeros “pequeños grupos” de reflexión y activismo feminista.

Escribe: “Aunque en la ENAH había muchas mujeres en el movimiento, no hubo una conciencia feminista… y eso explica que en la ENAH las estudiantes mujeres nos hiciéramos cargo de la comida y de darle a la manivela del mimeógrafo e, indefectiblemente sirviéramos el café… yo era una “compa” más y asumía las tareas que me recomendaban sin cuestionar esa división tradicional del trabajo”.

Luego nos narra la gran aventura de esa segunda ola. El texto de Marta Acevedo describiendo la marcha de mujeres en California. El texto de Rosario Castellanos en Excélsior. Las mujeres que deseaban un cambio en los modos de relación entre hombres y mujeres buscaron a Marta Acevedo. Comenzaron a reunirse. En 1971 organizaron el mítin frente al Monumento a la Madre para defender el derecho a la maternidad deseada. Allí estaban las feministas con sus pancartas, cuando de pronto comenzaron a llegar fotógrafos y cámaras de televisión. Gran sorpresa.

¿Acaso tenían ese poder de convocatoria? En realidad, la televisión estaba allí para grabar a las concursantes del Señorita México quienes ese día ofrecían una ofrenda a las madres. Adoro esta anécdota de los mundos al parecer tan opuestos que se cruzaron en ese momento, por razones más que antagónicas. Marta cita a Monsiváis: “con el 68 da comienzo, y en forma multitudinaria, la defensa de los derechos humanos en México”.

La revista publica un poema de Yelitza Ruiz: “Tianguis”. Un texto de Michael Zantowsky´(traducido por Aurelia Cortés Peyrón): “Praga y México, 1968”. “Los estudiantes de mi alma mater, la Universidad Charles de Praga, y otras escuelas se plantaron frente a los tanques soviéticos sin parpadear en agosto de 1968”. Una entrevista con Tariq Ali realizada por David Elgar (traducción de Clara Stern). El mayo francés en la escritura de Philippe Ollé- Leprune (traducción de Nydia Pineda de Ávila): “Sean realistas, pidan lo imposible”.

La novela gráfica: “Grito de victoria” de Augusto Mora, los movimientos estudiantiles a partir del “halconazo”. Fragmentos de la novela “Amuleto” de Roberto Bolaño, su homenaje a Alcira Soust Scaffo. “El paraíso perdido. Paseo por los centros comerciales” de Julieta García González, entre otros textos excelentes. No se la pierdan.

Vínculo hacia el número de octubre de la revista: “M68. Ciudadanía en Movimiento”.

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