Opinión

Eje 8 Sur

El proyecto de Corredor Cero Emisiones sobre Eje 8 Sur es más completo, pero carece de la visibilidad que los políticos tradicionales buscan. | Roberto Remes

  • 20/05/2020
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Buena parte de mi vida se ha desarrollado en torno al Eje 8 Sur. Mis primeros viajes en autobús fueron allí. Cuando estaba en la secundaria debía esperar el Ruta 100 en la esquina con Jaca y si veía las antenas del trolebús debía correr hasta Pirineos a la parada del trolebús, que absurdamente se detenía en un lugar distinto. Entre ambas paradas me tomó por sorpresa el terremoto de 1985.

También era de mis rutas hacia la universidad. Un microbús me conectaba entre el Metro Coyoacán y la UAM Iztapalapa. Cuando era estudiante se comenzó a dificultar esa ruta por la construcción de la Línea 8 del metro, de la que sería vecino por 8 años ya en mi vida de soltero.

En 2003 hice campaña en las colonias aledañas al Eje 8 Sur, desde Plutarco Elías Calles hasta Rojo Gómez. También por razones muy personales frecuenté varios años uno de los barrios que están al sur de la futura estación Deportivo Santa Cruz Meyehualco del Trolebús Elevado, si es que la Jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, no reconsidera tremendo absurdo.

En distintos planes del metro hubo proyecciones de una línea que corriera de poniente a oriente de la ciudad bajo el Eje 8 Sur. Al final de cuentas la línea 8 del metro fue una adecuación a dichos planes, lo mismo que la línea 12, cuya proyección era que corriera desde Mixcoac hasta Constitución de 1917.

También ha habido estudios relacionados con un tren suburbano de Constitución de 1917 a Chalco. En los últimos tiempos ha estado sobre la mesa que esa Línea 8 sea extendida hasta Santa Martha Acatitla, generando un transbordo con la Línea A.

Cuando aún no se construía el Metrobús sobre Insurgentes, había dos alternativas, esa y el Eje 8 Sur, que finalmente fue descartado por la primera. Luego se le pensó como línea 2, pero cedió su lugar al Eje 4 Sur.

Hacia el final de la administración de Miguel Ángel Mancera se estructuró un proyecto de autobuses eléctricos que conformaran un Corredor Cero Emisiones, en carril exclusivo y compartido con la bicicleta, con una intervención integral, desde Mixcoac hasta Santa Martha Acatitla, y una circulación a 18 km/h en promedio, algo que implicaba recorrer toda la ruta en una dirección en 76 minutos. Este proyecto tuvo el acompañamiento internacional de organizaciones como C40, GIZ, USAID, entre otras.

En su campaña, Sheinbaum manejó la idea de atender con transporte masivo el tramo oriental del Eje 8 Sur. Llegué a escuchar posturas como la de Florencia Serranía, actual directora del metro, a favor de un tranvía. También se habló de una línea del metro entre Constitución de 1917 e Ixtapaluca. Pensaba que, al ser la Jefa de Gobierno del mismo partido que el presidente, por primera vez desde 1997, habría algún apoyo para la construcción del metro.

De pronto, sin mayor justificación, empezamos a escuchar la única propuesta que jamás había estado sobre la mesa. Un trolebús elevado. Un completo absurdo. En ninguna parte del mundo lo hay. Lo más aproximado es un autobús elevado, en Sao Paulo, el Expresso Tiradentes. No lo conozco, pero la cuestión no es sólo si funciona bien como sistema de transporte, sino cómo se desempeña la planta baja ... misma discusión que ya vivimos como ciudad cuando se intentó hacer una pasarela elevada en Chapultepec.

Justo fue la movilización social la que tiró al Corredor Cultural Chapultepec. No es el mismo caso con este proyecto. En Iztapalapa no hay una activación social hacia el espacio público. Sería difícil detonar una resistencia a la obra.

Hace unos años Andrés Lajous reflexionaba, y no me refiero al Secretario de Movilidad sino al Andrés Lajous del pasado, sobre las diferencias en la calidad de la infraestructura según el nivel económico de las demarcaciones; en un tuit del 18 de septiembre de 2012 escribió: “En esta comunidad donde se construye la "igualdad" la línea 12 es elevada en Iztapalapa y subterránea en la Benito Juárez.”(sic)

Es así como llegamos a la genialidad. Una obra de 7.2 kilómetros que costará 3,369 millones de pesos, sólo de obra civil. Tres veces el equivalente Corredor Cero Emisiones que con autobuses eléctricos pretendía recorrer todo el Eje (22.8 kilómetros). No tiene ningún sentido, no está resolviendo las necesidades de transporte del Eje 8 Sur, tampoco lo hace para la bicicleta o los peatones.

En una nota aclaratoria a una investigación del periódico Reforma, Lajous, aquí sí como Secretario de Movilidad, decía que la ventaja estaba en la velocidad operativa, 35 km/h. Lo que no dice es que esa velocidad es ridícula en un trayecto corto, cuando hay que sumarle el tiempo de acceso al andén y la separación de las estaciones, de hasta 1.6 kilómetros.

Insisto, hay alternativas. El proyecto de Corredor Cero Emisiones sobre Eje 8 Sur es, por mucho, más completo, más sustentable, más barato... pero carece de la visibilidad que los políticos tradicionales buscan.

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