Opinión

Ebrard, el candil diplomático

El canciller ha mostrado acciones para posicionar a México internacionalmente, tratando de iluminar la fachada exterior del país. | Erik Del Angel Landeros*

  • 10/03/2019
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La postura internacional de Andrés Manuel siempre ha sido privilegiar la política interior, lo cual ha resumido en una frase “no se puede ser candil de la calle y oscuridad de tu casa”. La idea de Obrador es que el trabajo que se realice para abatir la pobreza, corrupción, inseguridad sea el que hable de México al exterior. Lo cual es acertado, no obstante, para aquellos que concebimos a nuestro país como un actor internacional que puede y debe jugar un rol decoroso en el mundo, nos parece limitado el planteamiento del presidente.

Además, el bono social y democrático con el que cuenta el nuevo gobierno le otorga reflectores internacionales de manera automática y potencia su posición en el continente y el mundo; tal y como sucedió con el gobierno de Fox, el cual, gracias a ser el régimen del cambio pudo ocupar un asiento no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Pero no sólo el factor interno o local es propicio para un relanzamiento de México al exterior, el contexto internacional vive una erosión de liderazgos. Este vacío podría ser llenado, en parte, por México para convertirse en el líder latinoamericano que no existe hoy y en un aliado mundial de la cooperación y el dialogo internacional. Sin embargo, posiblemente las preocupaciones, prioridades, planes y visiones de Obrador sean otras.

En medio de este nudo, cobra relevancia la figura de Marcelo Ebrard como secretario de Relaciones Exteriores. El exsubsecretario en la cancillería durante algunos meses en 1994 es de inicio internacionalista, así como un político con visión moderna, que tiene vínculos internacionales y cuenta con la personalidad y liderazgo para impulsar una política exterior de avanzada. Su agenda progresista embona perfectamente con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU y posibilita que fije temas de vanguardia en la agenda internacional y también nacional, como la igualdad de género, los derechos LGBTTI, despenalización de las drogas, etc. Precisamente, en 2011, Ebrard fue nombrado el Mejor Alcalde del Mundo (World Mayor Prize) 2010 por defender los derechos de la mujer, de las minorías y promover asuntos de materia ambiental. También fue nombrado presidente de la Red Global de Ciudades Seguras de la ONU.

Asimismo, Ebrard ha sido el jefe de gobierno que más convenios de hermandad y cooperación ha firmado con ciudades asiáticas, como: Beijing, Guangzhou (China), Nayona (Japón), Kuwait. Esto da visos de su visión global y del potencial que le supone esa región para México, elementos fundamentales para la necesaria diversificación política y económica del país al exterior. De hecho, ya realizó una gira a Asia antes de asumir formalmente su nuevo puesto.

El perfil y experiencia “diplomática” de Ebrard rápidamente ha demostrado que, ante la camisa de fuerza que puede suponer la estricta observancia de los principios constitucionales de política exterior, es posible tener un rol activo al exterior. Por ejemplo, logró que EU se sumara al proyecto de desarrollo con Centroamérica, a cambio México aceptó hospedar a los migrantes que solicitan refugio en la Unión Americana. El discurso oficial fue que nuestro país no le cerraría las puertas a los migrantes en esa condición por causas humanitarias. La estrategia fue impecable ya que no hubo el más mínimo escándalo a lo que se podría leer como una aceptación de que México se usara como “patio trasero” de EU. Por cierto, Ebrard tiene experiencia en el tema migratorio, en su mandato en la Ciudad de México echó a andar el proyecto “Casas de la Ciudad de México en el Exterior”, el cual brinda apoyo, asesoría y actividades a la diáspora mexicana en la Unión Americana.

Pero sin lugar a duda, el caso que muestra más nítidamente cómo ser referente diplomático sin intervenir en asuntos internos de otras naciones es Venezuela. El Gobierno de México se negó a establecer relaciones con Guaidó (nuestro país no reconoce gobiernos de acuerdo con la Doctrina Estrada) debido a que no fue producto de un proceso democrático y soberano. No obstante, Ebrard dio pasos adelante para poder ser un facilitador del diálogo, junto a otras naciones, en el conflicto en dicho país. No podemos decir que la estrategia fue completamente exitosa, ya que la oposición venezolana ha rechazado esta propuesta de diálogo y tampoco ha encontrado ecos internacionales rotundos. En este entorno, la cancillería no dudó en apoyar a Jorge Ramos y su equipo en Venezuela, es decir, cumplió uno de los papeles fundamentales de la Secretaría, apoyar a sus connacionales.

En suma, Marcelo Ebrard ha mostrado acciones para posicionar a México internacionalmente, tratando de iluminar la fachada exterior del país y evitar que solamente los esfuerzos políticos se dirijan al interior. En este sentido, el canciller potencializará el proyecto internacional de Obrador, impulsando en México una política exterior renovada y promisoria. De paso, también, lo coloca automáticamente como una figura notoria con proyecciones políticas para 2024.

*Erik Del Angel Landeros

Licenciado en Relaciones Internacionales por la UNAM, donde fue Consejero Universitario, y maestro en Historia Moderna y Contemporánea por el Instituto Mora. Su tesis de maestría fue reconocida en el Premio Genaro Estrada 2012. Cuenta con estudios en la Universidad de Texas y con el Diplomado Líderes Progresistas por la Fundación Friedrich Ebert. Se ha desempeñado en el sector público y académico. Actualmente es profesor en la carrera de Relaciones Internacionales, en la UNAM y realiza el Doctorado en Historia por la UNAM.

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