Como que nadie lo esperaba. Casi todos en México atentos, o siendo parte del ruidal que propició el muy extraño y misterioso nombramiento, en tono de ‘dedazo’, de Enrique Ochoa Reza para presidir al Partido Revolucionario Institucional (PRI), y por las mofas y aplausos de una parte o las críticas fatales al modo y la forma con que se hizo esta imposición…

 

…De pronto, como para desviar la atención, el presidente Enrique Peña Nieto ordena iniciar un proceso de inconstitucionalidad en contra de los congresos y los gobernadores de Veracruz, Quintana Roo y Chihuahua, ni más ni menos, que los tres estados perdidos por el PRI en la contienda de junio 5 de este año.

 

Así que a los tres gobernadores y pronto ex gobernadores Javier Duarte de Ochoa, de Veracruz, Roberto Borge, de Quintana Roo y César Duarte, de Chihuahua se les cebó lo de hacer un chanchullo más con su propia defensa a posteriori. Los tres priístas perdedores y, por lo mismo, caídos de la gracia del gran señor, algo deben y algo temen y ya tenían dispuesto su blindaje a través de sus congresos locales… Pero no… no y no…

 

El caso más evidente fue el del gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa (42) quien había ‘girado instrucciones’ para nombrar a un ‘fiscal anticorrupción’ y ‘magistrados’, a modo, a través de su Congreso Local, los cuales habrían de cuidarle la espalda una vez concluida su gestión (vergüenza debería de darles a estos personajes impresentables).

 

Hay muchas razones para dudar de su probidad y, por lo mismo, está en la mira de las autoridades para que una vez concluido su gobierno sea llamado a dar explicaciones de lo mucho que tiene guardado en el buche, no sólo en lo financiero y recursos, o presuntos malos manejos administrativos, también en temas de gobierno y de seguridad interna… La muerte de tantos periodistas durante su gestión tendrá que ser esclarecida punto por punto…

 

Los otros dos gobernadores priístas andan por el mismo camino: César Horacio Duarte Jáquez (53) de Chihuahua y Roberto Borge Angulo (36) en Quintana Roo tienen cola que les pisen y, por lo mismo, quieren asegurar su futuro en libertad y de cara al viento…

 

Los tres jóvenes priístas, orgullo del ‘renovado’ priísmo en tiempos de la presidencia panista y puestos ahí por obra y gracia de sus vínculos con el poder y la estructura de su partido.

 

[Ya se verá si la PGR decide ir hasta las últimas consecuencias del mandato de la ley o, de pronto, como en otros miles de casos, el tema pasará de largo porque “no se integraron bien los expedientes”]

 

El anuncio del gobierno federal se da exactamente cuando en México estallaron y arreciaron las críticas monumentales de millones al nombramiento de Enrique Ochoa Reza en clave del viejo sistema métrico priísta: el dedazo. Y ante la orden dada desde Los Pinos, el funcionario dejó botada la dirección general de la Comisión Federal de Electricidad para irse como ‘candidato de unidad’ a presidir al Partido Revolucionario Institucional (PRI)…

 

Sí, se abre paso a la juventud, se dice; aunque los apoyos que recibió con agrado el renovado priísta Ochoa Reza provinieron de los vejestorios del priísmo, el más rancio y naftalinizado de lo que hay ahí, como son la CNOP, la CNC y tal… En tanto que los jóvenes priístas, orgullo de sus juventudes, los tres gobernadores susodichos, están en capilla. Contradicciones de la política. 

 

Y como si nada ocurriera, todo ocurre en el PRI: ambos casos están entrelazados; los coscorrones a gobernadores mal averiguados y el nombramiento de un señor que se sabe estudioso y disciplinado pero carente de la experiencia y los fustes para manejar a un mundo de ambiciones, intereses e ideas priístas en todo el país y de frente a unas elecciones presidenciales en donde, al momento, Morena como el Partido Acción Nacional encabezan las preferencias nacionales.

 

Y casualmente, como si no hubiera conexión entre la presidencia del país y el habilitado priísta Ochoa Reza, casi al mismo tiempo del anuncio del proceso de inconstitucionalidad, el señor Ochoa Reza sacude a México diciendo: “los gobiernos emanados del tricolor deben asumir su compromiso con la transparencia y la rendición de cuentas que exige la ciudadanía”.

 

En todo caso, ambos hechos muestran a un PRI en crisis grave. Un partido que hasta hace unos meses veía con desprecio cómo se derrumbaba el PRD por sus divisiones y conflictos internos; un partido que reía por las luchas entre Madero y Anaya en el PAN por hacerse del mandato del conservadurismo nacional y a la sombra de Calderón y su gente incrustada ahí, en tanto que menospreciaba el fortalecimiento de Andrés Manuel López Obrador y su Morena en todo el país.

 

El PRI está en crisis grave. Y no se descarte una rebelión interna. Lo tiene merecido. La construcción de un país, de una nación y del futuro de su gente no puede estar en manos de quien no se entiende como gobierno, que no se entiende con los gobernados y quien tiene al país en una crisis económica, política y social de consecuencias incalculable.

 

Mientras tanto los tres futuros ex gobernadores, como la canción de Cri-Cri… esa, la de los tres cochinitos, en la que “…uno soñaba que era rey…” deberán rendir cuentas en ley, o rendirse al reclamo social por sus hechos y sus obras. 

 

En todo caso, vamos a ver cómo enderezan su barco los priístas, si no quieren hundirse en su propia historia y en sus propios fatales errores de disciplina presidencial antes que disciplina social mexicana.

 

@joelhsantiago

@OpinionLSR



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