En línea con la fuerte retórica proteccionista utilizada por Donald Trump durante su campaña a la presidencia, la combinación de medidas adoptadas por su administración ha ido configurando un escenario favorable para impulsar la agenda proteccionista del mandatario estadounidense

Para los escépticos parecía una exageración pensar que el sistema de comercio mundial estaría en riesgo cuando se anunció la retirada de Estados Unidos de la Asociación Transpacífico en enero de 2017, o con la imposición de aranceles a paneles solares y lavadoras aplicados desde hace escasos dos meses y que muchos países amenazaron con tomar medidas comerciales en represalia.

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Sin embargo, la confirmación por parte de Trump de aranceles de importación del 25% sobre el acero y el 10% sobre el aluminio el pasado 8 de marzo, afectó por igual a los mercados financieros y comerciales de todo el mundo por las consecuencias devastadoras que tendrá en los sistemas industriales nacionales, incluso el estadounidense.

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A diferencia de las restricciones de paneles solares y lavadoras, cuya justificación fue la defensa de los trabajadores y las empresas estadounidenses, para los aranceles al acero y aluminio Trump aludió motivos de seguridad nacional, que si bien puede ser un recurso legítimo, rara vez ha sido utilizado como argumento en el sistema de solución de controversias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Ahora que el Departamento de Comercio oficializó que las importaciones de acero y aluminio amenazan la seguridad nacional de Estados Unidos, hay que considerar que entre los mayores exportadores de acero al mercado estadounidense se encuentran Canadá (excluida de estas restricciones), la Unión Europea, Corea del Sur y Brasil, y no  sus principales rivales geopolíticos, Rusia o China. En caso de que una controversia contra estos aranceles fuera llevada ante la OMC, la Organización podría desechar los motivos de seguridad nacional y decidiría sobre las sanciones que los países pueden imponer en respuesta a estas medidas proteccionistas. Sin embargo, Trump ya tiene minado el camino para solucionar las disputas comerciales en la OMC.

La OMC y el TLCAN

Durante la campaña electoral en 2016, Donald Trump dijo que la OMC era un desastre y que Estados Unidos se retiraría, y aunque todavía esta advertencia no se ha traducido en una medida oficial, Trump está saboteando a la OMC de otra manera. Desde el estancamiento de la Ronda de negociaciones de Doha en 2008, prácticamente la función más importante de la OMC es la resolución de controversias comerciales a través del Órgano de Apelación que está compuesto por siete personas, para ejercer un mandato de cuatro años, y necesita mínimo tres para firmar cada apelación. Debido a su gran tamaño, Estados Unidos tiene un veto efectivo sobre el nombramiento de nuevos miembros y Trump no ha dudado en utilizar su poder de veto para bloquear los reemplazos de los tres miembros del Órgano de Apelación de la OMC que concluyeron sus periodos en 2017. Dado que existe un acuerdo respecto a que un miembro del Órgano de Apelación no puede pronunciarse sobre un caso que involucre a su país, la OMC no puede revisar ninguna disputa comercial que involucre a los cuatro miembros restantes: Estados Unidos, India, China o Mauricio, este último concluye su mandado en septiembre de 2018.

Ante la ausencia del árbitro neutral de la OMC, las opciones de defensa contra los aranceles de Estados Unidos se reducen a represalias comerciales que al momento se vislumbran como una espiral sin salida. Si bien, por el momento Canadá y México han sido excluidos de la aplicación de los nuevos aranceles, estos cuentan con un mecanismo vigente de solución de controversias al amparo del TLCAN; sin embargo, el propio TLCAN está en renegociaciones sin avances significativos en los temas más polémicos, lo que pone en riesgos su futuro.

Con la anulación de la capacidad arbitral de la OMC y un TLCAN en camino a ser hecho a la medida, Estados Unidos estaría en posibilidad de aprovechar el peso de su economía para influir en el futuro del comercio internacional.

Por otro lado, ahora que Gary Cohn, ex jefe del Consejo Económico Nacional, se ha marchado de la Casa Blanca, la administración Trump tiene que consolidar su agenda proteccionista de la mano de Peter Navarro. Los aranceles a los paneles solares, las lavadoras, al acero y al aluminio, así como la anulación del Órgano de Apelación de la OMC y la renegociación del TLCAN, son solo algunas muestras ya tangibles de la implementación de medidas populistas orientadas a aumentar la aceptación de Donald Trump y de su administración, a la luz de las elecciones intermedias en Estados Unidos en noviembre de 2018.

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