Opinión

Disrupción al urbanismo tradicional

Para poder mejorar la calidad de vida en las ciudades, es indispensable introducir cambios disruptivos al esquema actual de planeación. | Leonardo Martínez Flores

  • 19/07/2018
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Inmersos todavía en la cruda electoral, pasamos a la etapa de transición en la que los gobiernos entrantes y salientes formalizan sus contactos y planean los términos del cambio. No hay protocolos preestablecidos, no hay calendarios fijos, no hay cronogramas estándar, por lo que cada proceso de transición transcurre conforme al estilo personal de la o del gobernante recién elegidos.

Los nuevos responsables de gobernar empiezan a trabajar formalmente en la conformación de sus equipos y en lo que serán sus programas de gobierno. La sociedad exigió un cambio y éstos están obligados a realizarlo.

Cambios ¿más cosméticos que estructurales?

Pero hablar del cambio en general puede significar muchas cosas distintas, desde los cambios necesarios de funcionarios, hasta los cambios en las instituciones y en los marcos legales y administrativos que pueden provocar que algunos aspectos mejoren y otros acaben empeorando.  

Me queda claro que los propósitos que animan a los nuevos responsables de los gobiernos federal y de la Ciudad de México, son sin duda los de mejorar la calidad de vida de los habitantes de este país, en particular los que pertenecen a los estratos menos favorecidos. Pero sigo creyendo que algunas de las propuestas que han estado presentando se basan en cambios que son más cosméticos que estructurales.

Retomo, como botón de muestra, algunas de las propuestas presentadas a la opinión pública por  los responsables propuestos para la Sedatu y el Infonavit, y que tienen que ver con el tema de la vivienda.

En declaraciones y presentaciones llenas de buenas intenciones, han hablado de una nueva política nacional de vivienda que: “…colocará en el centro de la toma de decisiones el derecho social de las familias a una vivienda digna, sin poner en riesgo su estabilidad financiera.” y afirman: “No más huevitos mal ubicados, sin servicios de calidad, sin transporte, mal conectados, se hará una reingeniería del concepto vivienda adecuada”.

Todo suena muy bien, el problema es que los propósitos se parecen mucho a lo que se ha repetido en los últimos años tantas veces y en tantos lugares, sin aludir a los cambios paradigmáticos y estructurales que se tendrían que hacer para poder avanzar hacia esos objetivos.

Hablan de mejorar la ubicación de la vivienda, y de servicios de calidad, y de transporte sin tener presente que eso no se puede lograr sin cambiar radicalmente el marco legal de la planeación del desarrollo urbano vigente. Deduzco lo anterior porque el nivel de los argumentos presentados sigue siendo muy superficial, como el utilizado en las exposiciones de motivos de todos los planes de desarrollo urbano vigentes.

Comparto plenamente los propósitos, pero no la forma en la que están abordando el tema. Por ejemplo, me queda la idea de que se refieren a una reingeniería procedimental, cuando lo que se requiere es una reingeniería estructural, un cambio profundo de paradigmas en la visión de cómo entender a la ciudad para poder mejorar su funcionamiento.

Cambios disruptivos al esquema actual de planeación

La inercia de la visión tradicional del desarrollo urbano es muy fuerte, tanto, que todos los esfuerzos que se han hecho para mejorar la planeación de las ciudades se han quedado en pequeños intentos por hacer cambios nimios y marginales al marco de planeación vigente. No se ha hecho más, y los resultados han sido magros y completamente inefectivos.

Para poder mejorar la calidad de vida en las ciudades, lo cual incluye por supuesto reducir muchas de las desigualdades persistentes, es condición sine qua non introducir cambios disruptivos al esquema actual de planeación. Para que me entiendan, necesitamos hacerle al urbanismo tradicional lo que Elon Musk le hizo con Tesla al establishment de la petulante industria automotriz norteamericana.

Seguimos a la expectativa, ojalá y los nuevos responsables del tema estén a la altura de los retos exigidos.

Oportunidad para salvar a la Megalópolis

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