Opinión

Diorama

Esta semana en DIORAMA, aquí mis recomendaciones literarias. | Jorge Iván Garduño

  • 09/05/2021
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Extraterrestre (Planeta) de Avi Loeb. Contactar con extraterrestres fue uno de los usos propuestos por los creadores de los primeros sistemas inalámbricos para enviar información a distancia. A principios del siglo XX, Guglielmo Marconi, uno de los creadores de la radio, creía que esa tecnología se podía emplear para comunicarse con los supuestos habitantes de Marte y recibir sus señales. En agosto de 1924, el gobierno de Estados Unidos declaró un día nacional de silencio radiofónico para buscar este tipo de señales y pidió a los ciudadanos que durante 36 horas apagasen por cinco minutos cada hora sus aparatos de radio. Se trataba así de evitar interferencias que ocultasen posibles mensajes marcianos que nunca llegaron.

Desde aquellos primeros intentos de búsqueda de inteligencia extraterrestre, nuestra visión del espacio se ha transformado. Las sondas que han fotografiado a Marte desde su órbita y han aterrizado sobre su superficie muestran un desierto gélido sin rastro de civilización. Expediciones similares por todo el sistema solar y décadas de detección de todo tipo de señales electromagnéticas sugieren que, salvo que sean extremadamente discretos, no hay alienígenas con sistemas de telecomunicaciones en nuestro vecindario planetario.

Sin embargo, la comunidad científica asegura que las posibilidades de encontrar mundos habitados con formas de vida similares a la raza humana son casi ilimitadas. Se estima que sólo en nuestra galaxia hay alrededor de 200.000 millones de estrellas y que en todo el universo hay un número similar de galaxias. Son muchas oportunidades para que, en un cosmos con las mismas reglas físicas, surja la inteligencia como lo hizo en la Tierra. Sin embargo, esa misma exploración ha mostrado que el universo es inmenso y que está, fundamentalmente, vacío.

Pese a la frustración, los seres humanos siguen buscando inteligencias extraterrestres, a veces sin poner límites a la imaginación. En octubre de 2015, se supo que el telescopio Kepler había detectado un oscurecimiento peculiar en el brillo de la estrella KIC 8462852. Aquel sol, que se encuentra a 1.480 años luz, pero forma parte de la Vía Láctea, parecía tener a su alrededor algún objeto extraño, distinto de los planetas extrasolares que busca Kepler. Fue entonces cuando Jason Wright, un astrónomo de la Universidad Penn State de Estados Unidos, planteó que aquellas observaciones podían tener su explicación en una mega estructura creada por una civilización más avanzada que la humana para aprovechar la energía de la estrella. Un análisis realizado por 200 astrónomos y publicado en una revista científica, descarta este tipo de construcción y considera más plausible que las distorsiones hayan sido causadas por el choque de dos cometas o por algún tipo de convulsión interna del astro.

En enero de 2019, la comunidad científica provocó revuelo entre la población de todo el mundo al dar a conocer que un grupo de astrónomos revelaban detalles respecto a señales misteriosas que emanan de una galaxia lejana, captadas por un telescopio ubicado en Canadá.

Se trataba de 13 ráfagas rápidas de ondas de radio, conocidas como FRB (por sus siglas en inglés). En un principio, sólo revelaron que las ondas de radio provenían de una galaxia lejana, pero su naturaleza exacta y su fuente eran desconocidas para los científicos. Entre las 13 ráfagas de radio FRB, había una señal de repetición muy inusual, proveniente de la misma fuente, a unos 1.500 millones de años luz de distancia.

Pero el mayor evento que ha provocado desacuerdos entre los científicos respecto a que si se trata de indicios de vida inteligente más allá de la Tierra tuvo lugar el 19 de octubre de 2017, cuando cruzó por nuestro sistema solar un objeto de características atípicas y siguiendo una trayectoria "extraña": Oumuamua, como fue llamado, ha abierto múltiples debates respecto a que si constituye la primera evidencia de vida y tecnología extraterrestre.

Avi Loeb, uno de los astrofísicos más importantes de nuestro tiempo, no tiene ninguna duda: no estamos solos en el universo, y el Oumuamua responde la respuesta respecto a que, si ¿existen o han existido civilizaciones inteligentes que, como la nuestra, hayan explorado las estrellas y hayan dejado un rastro de ello?

En el libro Extraterrestre, que edita y publica Planeta, Avi Loeb toma partido y nos esgrime sus argumentos científicos respeto a la posibilidad de que el Oumuamua fuera, quizás, parte de los despojos de una civilización de hace mil millones de años. Una lectura inteligente que, si bien no nos obliga a coincidir en la hipótesis del astrofísico de Harvard, sí nos permite conocer los análisis que durante once días los científicos obtuvieron del paso del Oumuamua y con ello conocer un poco mejor las profundidades del universo, lo que esconde y lo podemos reflexionar respecto a lo que nos revelan sucesos como los ocurridos ese 19 de octubre de 2017, con lo cual cada quien sacará sus propias conclusiones.

Un daño irreparable (Planeta) de la Dra. Laurie Ann Ximénez-Fyvie. El 27 de febrero de 2020 se dio a conocer el primer caso del virus del SARS-CoV2 en México, un hombre de 35 años, residente de la Ciudad de México, quien se contagió en Italia, donde estuvo del 14 al 22 de febrero por asuntos de trabajo. Y solo 20 días después, el 18 de marzo este virus cobró su primera víctima.

A los pocos días, entre el 22 y 28 de marzo, inició el cierre total o parcial de las actividades económicas no esenciales, y para finales de ese mes, el gobierno de México ya había decretado una situación de alerta y medidas sanitarias de monitoreo del virus de la covid-19, y anunciaba con fechas específicas que sería a finales de abril o bien, a más tardar, a principios de mayo cuando las clases se reanudarían, así como el regreso paulatino de las actividades no esenciales de negocios y empresas y en diversas ocasiones se subrayó desde Palacio Nacional que la pandemia ya estaba siendo domada.

Hoy a más de un año de esos hechos, la realidad es que todavía no se ha podido regresar a esa normalidad que teníamos, ni mucho menos se han podido reactivar el mercado económico, ni mucho menos hemos salido de esta pandemia, que ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de nuestro sistema de salud, pero sobre todo las malas decisiones que se han tomado desde la subsecretaría de salud, que hoy nos tienen como uno de los cinco países que peor ha manejado la pandemia a nivel mundial, por lo que miles de muertes son consecuencia de una criminal gestión de la pandemia en nuestro país.

Con conocimiento de causa, la Dra. Laurie Ann Ximénez-Fyvie, jefa del Laboratorio de Genética Molecular de la UNAM y Doctora en Ciencias Médicas por la Universidad de Harvard, revela en Un daño irreparable de Editorial Planeta, cómo la actuación deficiente contra la pandemia llevó a México al primer lugar de letalidad entre las 20 naciones más afectadas por la covid-19. Esta investigación aclara el crimen por omisión que el Gobierno mexicano perpetró contra sus ciudadanos.

Una lectura esclarecedora.

 

Sexual Personae (Paidós) de Camille Paglia. La autora irrumpe de lleno en la escena literaria con esta obra intensa y fuera de serie, texto con el que la escritora explora la intimidad femenina, el sexo, y toda la feminidad a través de los íconos y la historia, lo que hace más ligera la prosa.

Paglia nos presenta una valoración sobre lo propiamente femenino, imbuyéndonos en un escenario trágico, violento, que permite la reconciliación con la intimidad. Examina acertadamente la percepción femenina en cuanto al sexo y sus deseos, lo que abre el abanico enigmático del placer y el horror, a través de un lenguaje que no pretende ser encasillado en ninguno de los discursos dominantes de cualquiera de nuestras sociedades, ratificando la calidad de su escritura con una mezcla de crítica de arte.

Camille Paglia nos permite acceder a través de su escritura al mundo íntimo de la feminidad, que muestra de manera artística el apetito contenido en múltiples figuras femeninas que buscan liberarse y seguir su propia sed y plan de vida, aunque ello conlleve darle la espalda a la sociedad o a sus entornos.

Sexual Personae, una obra magistral que trasciende en la vida de los lectores, alcanzando a la familia, al matrimonio, al hombre, a la mujer, a la intimidad que se expresa en un alarido que intenta rescatar del limbo existencial a nuestra civilización que, en su afán por reencontrarnos en este mundo, ahonda en los fríos abismos de la moderna coexistencia humana que nos transmite un mundo convulsamente fascinante.

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