Opinión

Diez años después se reabre el caso de Alexander Litvinenko

Antes de su muerte Litvinenko dejó escrita una carta en la que hace responsable de su muerte al presidente Vladimir Putin.

  • 21/01/2016
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Este jueves 21 de enero de 2016 se hizo público el informe del juez británico Robert Owen sobre el caso de Alexander Litvinenko, en el que vuelve a responsabilizar a Rusia de la muerte del ex agente en noviembre de 2006 por envenenamiento. Los expertos de la Agencia de Salud británica afirmaron haber hallado en su cuerpo "cantidades considerables" de polonio 210.

 

Según el reporte británico hay indicios para creer que Putin –quien como director de los servicios de inteligencia rusos había sido jefe de Litvinenko– autorizó su asesinato tras una larga disputa…

 

La investigación también señala al entonces jefe del Servicio Federal de Seguridad –FSB, el organismo sucesor de la KGB– Nikolai Patrushev: “Tomando en cuenta toda la evidencia y análisis que se me hizo disponible, encuentro que la operación de la FSB para matar a Litvinenko fue probablemente aprobada por Patrushev y también por el presidente Putin”, dijo Sir Robert Owen, el juez que presidió la investigación. Según el juzgador “había sin dudas una dimensión personal” en el antagonismo entre Putin y Litvinenko. “Estoy satisfecho de que, en términos generales, miembros de la administración Putin, incluyendo al propio presidente [...] tenían motivos para tomar medidas en contra de Litvinenko, incluyendo matarlo”, dijo según el periódico español El Mundo.

 

En tanto, el primer ministro británico ha condenado la muerte del ex espía como “un crimen de Estado”.

 

¡Muy duro!

 

La Casa Blanca no excluyó este jueves que EU imponga en futuro medidas a Rusia por la muerte del ex agente de la ex KGB Alexandr Litvinenko. “Claro que no descarto pasos correspondientes en el futuro”, señaló el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, al responder a una pregunta sobre si las conclusiones judiciales del Reino Unido sobre la presunta responsabilidad de Rusia por la muerte de Litvinenko conlleven nuevas medidas por parte de Washington.

 

Según Earnest, esas medidas incluirían también un análisis más escrupuloso de la investigación británica.

 

Por su parte, el portavoz del Departamento de Estado de EEUU, Mark Toner, expresó las preocupaciones por los resultados de la pesquisa.

 

“El asesinato fue un delito terrible y, como dijimos antes, consideramos que los responsables deben ser castigados”, añadió.

 

 

Habrá muchas reacciones

 

Hoy Putin es intocable…

 

Comparto para los amigos de La Silla Rota un texto que escribí y coloqué en mi bitácora personal el 24 de noviembre de 2006, un día después de su muerte.

 

Leer La misteriosa muerte de Litvinenkopublicado en mi bitácora el día... 24 de noviembre de 2006.

 

¡Para un guión holywoodense!

 

El ex espía ruso nacionalizado británico Alexander Litvinenko, hospitalizado en Londres tras un probable envenenamiento, murió en el hospital que estaba internado. De repente sufrió un brusco empeoramiento y falleció a las 21:21 GMT, hora británica del jueves 23 de noviembre y aunque continúa siendo un misterio el motivo exacto de su muerte. Eso lo definirá -si se llega a fondo- Scotland Yard.

 

Y aparentemente, las autoridades británicas están casi seguras que murió envenenado por un agente químico altamente radiactivo, el polonio 210*; fue descartado la presencia de talio radioactivo.

 

Pero hoy en rueda de prensa Roger Cox, de la Agencia de Protección de la Salud del Reino Unido, tras analizar los restos de orina del ex espía ruso ha dicho que en la orina se encontró una "gran cantidad" de radiación alfa probablemente emitida por el polonio 210.

 

En paralelo a este anuncio, la policía británica ha confirmado el hallazgo de un veneno radiactivo, cuyo nombre no ha revelado, en el restaurante japonés de Londres donde cenó Litvinenko justo antes de caer enfermo.

 

Por otra parte, se sabe que Litvinenko aseguró pocas horas antes de morir, anoche en un hospital de Londres, que su estado confirmaba que tenía razón en sus acusaciones contra los servicios secretos rusos. También dejó escrita una carta (abajo), leída hoy, en la que hace responsable de su muerte al presidente de Rusia, Vladimir Putin.

 

El ex espía aseguró que creía haber sido envenenado el pasado día 1 de noviembre, tras una reunión secreta con dos contactos rusos, tras cenar en un restaurante japonés con Mario Scaramella, un experto en seguridad; Scaramella se había reunido con Litvinenko para enseñarle algunos correos electrónicos en los que se identificaba a los asesinos de la periodista Anna Politkóvskaya.

 

El gobierno ruso ha reaccionado al anuncio de la muerte de su antiguo espía afirmando desde Helsinki -donde se celebra la cumbre UE-Rusia- que lamenta la tragedia, y recordando que la investigación por el envenenamiento corresponde a las autoridades del Reino Unido.

 

El Servicio de Espionaje Exterior (SVR) de Rusia, por su parte, ha negado cualquier implicación en el aparente envenenamiento de Litvinenko; este suceso ha recordado la época de espionaje de la "guerra fría", en particular el caso del disidente búlgaro Georgi Markov, envenenado con ricina a través de la punta de un paraguas mientras cruzaba el puente Waterloo, en el centro de Londres, en 1978.

 

El caso de Markov, exiliado en el Reino Unido por sus críticas a la jerarquía comunista búlgara, tampoco está totalmente aclarado, ya que su asesino no fue nunca encontrado, si bien los medios británicos creen que se trató de la policía secreta de Bulgaria.

 

 

La última reunión de Litvinenko

 

Hoy también se han conocido en Rusia las declaraciones de otro ex espía ruso, el empresario Andrei Lugovoy, que se encontró con Litvinenko -y otros dos hombres-, más el pasado 1 de noviembre en un hotel londinense: Un día antes de que el fallecido afirmase por primera vez sentirse mal, y sólo unas horas antes de que viese a Scaramella.

 

Lugovoy cuenta al diario ruso Kommersant que conoció a Litvinenko en 1996, y que desde entonces se habían encontrado varias veces, siempre en Londres, para asuntos de negocios. “No había nada personal en nuestros contactos”, afirma Lugovoy, que asegura que se desplazó a Londres en esa fecha para poder asistir a un partido de fútbol entre el CSKA de Moscú y el Arsenal de Londres.

 

En esa reunión, en el bar del hotel donde se hospedaba, estaban acompañados por un socio de negocios de Lugoyov, Dmitry Kovtun, y que más tarde se les unió otro amigo personal del empresario, Vyacheslav Sokolenko.

 

Aunque Lugoyov no da detalles de la reunión que puedan estar relacionados con el envenenamiento, sí afirma que él y Litvinenko quedaron en verse de nuevo al día siguiente.

 

Fue entonces cuando el ex espía afincado en Londres le llamó, asegura, diciendo que se encontraba mal, y anularon la cita.

 

El diario afirma que Lugovoy se ha encontrado, tras conocerse el caso de envenenamiento, con un diplomático británico destacado en Rusia. Y afirma estar dispuesto a responder a cualquier cuestión que la policía pueda querer hacer.

 

*El Polonio.- Según informa la empresa holandesa Lenntech Water & Luchtbehandeling en su página de Internet, es altamente radioactivo y muy tóxico; es el único componente del humo del tabaco que ha producido por sí mismo cáncer en animales de laboratorio sometidos a pruebas. Se ha detectado polonio en el uranio, pero también en el humo de tabaco, según señala la Wikipedia. Y emite radiación alfa, que es lo que se ha detectado en la orina del ex espía ruso. Su vida media, es decir, lo que tarda en desintegrarse, es de 138,39 días.

 

 

La carta póstuma:

 

Fue leída por Alexander Goldfarb en la puerta del hospital londinense donde se produjo el fallecimiento.

 

Ésta es una transcripción de la carta, que fue dictada por Litvinenko el pasado día 21, en presencia de su esposa.

 

"Quisiera dar las gracias a muchas personas. A mis médicos, enfermeras y el resto del equipo del hospital por hacer todo lo que podían por mí. Y a la policía británica, que investiga mi caso con energía y profesionalidad y cuidan de mí y de mi familia”.

 

“Quisiera dar las gracias al Gobierno británico por acogerme. Me siento orgulloso de ser un ciudadano británico. Quisiera agradecer a la opinión pública británica sus mensajes de apoyo y el interés que han mostrado durante mi agonía”.

 

“Doy las gracias a mi esposa, Marina, que ha estado a mi lado. Mi amor por ella y por nuestro hijo no tiene límites”.

 

“Pero mientras estoy aquí, tendido en la cama, puedo oír cómo se mueven las alas del ángel de la muerte. Quisiera ser capaz de alejarme, pero tengo que decir que mis piernas no corren tanto como quisiera”.

 

“Creo, después de todo, que es el momento de decir una o dos cosas a la persona responsable de mi enfermedad”.

 

“Puedes lograr silenciarme, pero ese silencio tiene un precio. Te has mostrado como un bárbaro hacia las personas que te han criticado. Has demostrado que no tienes respeto por la vida, la libertad o cualquier otro valor civilizado. Eres indigno del puesto que ocupas, eres indigno de la confianza que te han dado hombres y mujeres civilizados”.

 

“Puedes silenciar a un hombre. Pero resonará un gran aullido de protesta por todo el mundo, señor Putin, que se quedará en tus oídos durante toda tu vida”.

 

“Puede que Dios perdone lo que has hecho, no sólo a mí, sino a la querida Rusia y su pueblo”.

 

Firmado: Alexander Litvinenko.

 

 

¿Quién fue Alexander Livinenko?

 

Sin duda uno de los mayores críticos de la gestión del presidente ruso Vladímir Putin; fue ex coronel del Servicio Federal de Seguridad (FSB) -antigua KGB o servicios secretos del régimen soviético-, y quien pidió asilo político en el Reino Unido en 2000 tras criticar abiertamente al presidente ruso, Vladímir Putin.

 

 

Esta es la historia:

 

El pasado día 1 de noviembre de 2016, Livinenko, se entrevistó en Londres con un viejo contacto del mundo del espionaje, un italiano identificado como Mario Scaramella, un profesor universitario que le había ofrecido información -nombres que podrían estar involucradas- sobre el asesinato de Anna Politkóvskaya.

 

Se citaron en Piccadilly Circus, en el centro turístico de la capital británica, y caminaron hasta un cercano restaurante japonés. Pidieron comida sushi aunque el italiano no probó ni un bocado de su plato.

 

El ex espía ruso enfermó dos horas después y a los tres días fue hospitalizado. “Probablemente pensaron que moriría de fallo cardiaco en tres días. Me encuentro muy mal. Nunca me he sentido así”, explicó Litvinenko a The Sunday Times. Pero hay otra versión, según The Timesel ex agente se había citado anteriormente con un ruso.

 

De acuerdo con The Sunday Times, “el ex coronel sufre complicaciones en el hígado, tiene dañada la médula ósea y su sistema inmune no responde. Se le cae el pelo y está constantemente vomitando. Tiene un aspecto horrible”.

 

“Parece un fantasma. Ha perdido casi todo el pelo. No come desde hace 18 días. Hace un mes estaba en forma y ahora parece un viejo. Pienso que esto es obra del servicio secreto ruso”, explicó a la BBC su amigo Alex Goldfarb tras visitarle.

 

Goldfarb, dijo a The Times “no tengo pruebas, pero hay vínculo continuo alrededor de los crímenes políticos en Rusia y en el extranjero”. Agregó: “Lo que es sorprendente es que esto suceda en Gran Bretaña, pero no me sorprende que Alexander sea el objetivo. Había recibido amenazas contra su vida”.

 

“Sólo el KGB sería capaz de hacer algo así”, ha dicho Oleg Gordievski, una autoridad en el tema, pues no en vano dirigió los servicios secretos soviéticos en Londres durante los 80.

 

Gordieveski dice en una entrevista que publica The Times: “Por supuesto que esto estaba dirigido por el Estado ruso”. “El veneno era demasiado sofisticado”.

 

Y es que Litvinenko, aunque grave, ha podido divulgar algunos detalles sobre el objeto de su encuentro con el presunto espía italiano. “Me dio algunos papeles que contenían nombres. Nombres quizá de los que pueden estar involucrados en el asesinato de (Anna) Politkóvskaya”, contó el ex agente ruso a la cadena británica BBC la semana pasada. “En función de estos documentos”, dijo a la agencia de noticias por Internet Chechenpress, que ayer reprodujo la edición dominical de The Independent, “las pistas del asesinato de Politkóvskaya conducen al FSB ruso”.

 

Por lo pronto, agentes de policía de Londres hacen guardia en la puerta de su habitación mientras especialistas de la brigada criminal de Scotland Yard investigan el presunto intento de asesinato bajo “sospecha de envenenamiento” y todo apunta que el disidente ruso fue envenado en represalia por su huida de Moscú y para frenar sus pesquisas en torno al asesinato de la periodista Anna Politkóvskaya.

 

Por lo pronto el gobierno británico no se ha pronunciado sobre el caso; alegando que espera resultados de Scotland Yard; pese a que Litvinenko tiene nacionalidad británica.

 

 

¡Moscú rechazó entonces tajantemente las acusaciones!

 

Un portavoz del Kremlin, Dmitry Pesrkov, negó entonces las acusaciones que implican al Gobierno ruso en el envenenamiento y las ha calificado de “completo sinsentido”. En tanto, el Servicio de Espionaje Exterior (SVR) de Rusia también negó cualquier implicación en el caso del envenenamiento. “Todas las acusaciones vertidas contra el SVR parecen, como mínimo, poco convincentes”, declaró Serguéi Ivanov, jefe de prensa del servicio secreto a la agencia rusa Interfax.

 

Más duro ha sido el diputado progubernamental Guennadi Goudkov, también antiguo integrante de los servicios secretos, quien se ha atrevido a ironizar sobre la salud del ex agente y le ha recomendado que “tenga cuidado con el vodka caducado”.

 

El periódico El País destacó en su editorial del miércoles 21 de noviembre de 2016: “Pese a que Litvinenko sigue vivo, aunque en estado grave, es difícil creer que alguien termine aclarando lo ocurrido, por más que Scotland Yard ponga todo de su parte. Hay demasiados crímenes rusos en los últimos años sin explicación. La cadena que vincula lo ocurrido a Litvinenko con el asesinato de Politkóvskaya sugiere que podría haber una trama para silenciar a todo el que trate de desvelar secretos sobre la forma de actuar de los servicios rusos en relación con Chechenia y otras acciones del Kremlin”.

 

“No es que Putin haya dado alas al KGB, sino que con el líder ruso, que fue jefe de estos servicios secretos, se han institucionalizado en el Kremlin los malos usos de esta organización, históricamente diestra a la hora de envenenar y asesinar a quien le interesaba”.

 

“La obligación del Estado era proteger incluso a un agente traidor como es Litvinenko, cuya casa londinense ya fue objeto de una bomba incendiaria en 2004. Putin y el putinismo quieren controlarlo todo”.

 

“La noticia (por ejemplo) de este envenenamiento se conoció en Rusia hace unos días, pero, significativamente, las grandes cadenas de televisión todavía no la han recogido”, añade el editorial.

 

Por lo pronto los análisis practicados a Alexandr Livinenko aparentemente revelan la presencia de talio, un metal inodoro, incoloro e insípido que se utiliza como raticida. John Henry, médico del University College Hospital de Londres, cree que no es sólo talio, sino que también puede haberse usado talio radiactivo.

 

Elemento difícil de detectar porque se degrada muy rápidamente. “Ahora puede ser demasiado tarde. Si han usado un veneno radioactivo de vida media corta, puede que ya haya desaparecido” afirma Henry.

 

El “uso de talio radioactivo” conlleva a un gran riesgo para la médula ósea.

 

El talio radioactivo es un elemento que se degrada muy rápidamente. Desaparece sin dejar rastro. Especialistas en toxicología apuntan que el talio afecta al corazón y que una pequeña dosis es capaz de matar a un ser humano.

 

Y con respecto a su relación con el asesinato Anna Politkóskaya cuyo pecado fue hacer bien su trabajo, describir la realidad; escribir fuertes muy fuertes artículos criticando la realidad chechena; se sabe que el ex coronel trabajaba con Politkóvskaya en actividades en defensa de los derechos humanos en Rusia, y cuando ésta fue asesinada inició su propia investigación.

 

Y a propósito de Anna, el escritor Juan Goytisolo redactó aquel lunes 20 en El País que “pocas veces una muestra de buen periodismo, atento al detalle significativo y vertebrado por un rigor ético que no retrocede ante ningún peligro, me ha conmovido tanto (…) y es que los escritos de Anna Politkóvskaya van a la raíz del mal. (…) revela los asesinatos, secuestros, violaciones, pillajes, torturas, llevados a cabo sin control alguno y apunta directamente a sus responsables. Las amenazas y obstáculos no la intimidan. La posibilidad de una ejecución por sicarios, como la que finalmente se llevó a cabo, tampoco…”.

 

 

El perfil de Alexander Litvinenko

 

Crítico con la gestión del presidente Vladímir Putin en Chechenia.

 

De 44 años, es originario de la ciudad rusa de Voronezh; fue llamado a filas de las Fuerzas Armadas en 1980 y en menos de 20 años ascendió de soldado raso a coronel de uno de los departamentos más prestigiosos del FSB; fue subjefe del Departamento 7, encargado de la lucha contra el terrorismo y el crimen organizado.

 

Su carrera se vino abajo en noviembre de 1998, cuando apareció en conferencia de prensa en Moscú para denunciar toda una serie de acciones ilegales de los dirigentes del FSB, encabezado entonces por Vladímir Putin, que desde allí inició su ascenso a la cima del poder en Rusia.

 

Poco después, el jefe de los servicios secretos Vladimir Putin anunció oficialmente que las denuncias de Litvinenko “no se han podido comprobar” y poco más tarde, en marzo de 1999, el coronel fue acusado de “abuso de poder”, cesado del cargo y detenido. En su calidad de consejero del secretario del Consejo de Seguridad (Berezovski), el ex coronel debía gozar de inmunidad, pero, no obstante, fue encarcelado en la prisión de alta seguridad Lefórtovo, supeditada directamente al FSB.

 

Berezovski intentó salvarlo y hasta se reunió para ello con Putin, entonces ya primer ministro, a quien pidió intervenir en el caso, pero fue inútil.

 

No obstante, en noviembre, un tribunal reconoció inocente a Litvinenko, pero allí mismo, en la sala del juicio, volvió a ser detenido por el FSB bajo una nueva falsa acusación y encarcelado.

 

En 2000, fue la Fiscalía quien se vio obligada a cerrar el caso y ponerle en libertad, pero el mismo día contra él fue instruida una tercera causa y se le prohibió abandonar el lugar de residencia.

 

Poco después Litvinenko logró huir de Rusia y apareció junto con su familia en Londres, donde pidió asilo político a causa de la “incesante persecución por parte de los servicios secretos rusos”.

 

En Londres, Litvinenko continuó sus denuncias: En 2002 fue el primero en acusar a los servicios secretos rusos de haber volado dos edificios de viviendas en Moscú en 1999, acto terrorista que fue atribuido por el Kremlin a terroristas chechenoes. Aquellos atentados ocurrieron justo en vísperas del inicio de la segunda guerra de Chechenia, que sirvió de trasfondo para la campaña electoral de Putin a la Presidencia.

 

En otoño de 2001, en Nueva York aparece su libro Blowing up Russia: Terror from within (Dinamitando Rusia: El terror desde dentro), que sirvió de base para el guión de la película francesa 'Atentado contra Rusia'.