Opinión

Día Mundial del Cáncer. Hablemos claro

Por Gina Tarditi

  • 04/02/2017
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Este 4 de febrero se conmemora el día mundial del cáncer. El lema elegido para esta ocasión,  Nosotros podemos. Yo puedo, nos invita a tomar acción para disminuir la carga que el cáncer representa para los pacientes, sus familias y sus comunidades.

 

Sin importar el lugar en el que nos encontremos o las actividades a las que nos dediquemos todos podemos aportar algo para mejorar la situación que hoy se vive respecto al cáncer. Se estima que una de cada tres personas lo desarrollará en algún momento de su vida.  Es importante también señalar que gracias a los grandes avances científicos y tecnológicos muchos tipos de cáncer hoy pueden ser curados o controlados y además, se calcula que alrededor de una tercera parte de los tipos de cáncer que se presentan más comúnmente podrían ser prevenidos adoptando una vida saludable.

 

Desmitificar el cáncer

 

En el plano individual, cada uno puede optar por mejorar su estilo de vida, ya sea para prevenir o postergar la aparición de esta y muchas otras enfermedades;  esto significa llevar una alimentación balanceada, actividad física regular, no fumar, no beber en exceso, protegerse de la radiación solar, conocer su cuerpo para detectar cualquier cambio a tiempo y acudir al médico regularmente.

 

Como sociedad, por otra parte,  nos corresponde sumar esfuerzos para desmitificar  la enfermedad. Hoy en día y a pesar de todas las campañas realizadas la mayoría de las personas siguen relacionando al cáncer con dolor y muerte; los mitos construidos alrededor de ella se han vuelto, para algunos, verdades incuestionables  como, por ejemplo, que el origen de la enfermedad se encuentra en la ira y el resentimiento guardados  a través del tiempo. Por si esto fuera poco, en cuanto una persona es diagnosticada  la mandamos, literalmente, a la guerra; le decimos cosas como eres un guerrero, si lo decretas lo lograrás; piensa positivamente, la actitud lo es todo y un largo etcétera.

 

La actitud importa, desde luego, porque puede hacernos menos arduo el camino en medio de cualquier crisis, pero no lo es todo. Con estas ideas lo que hacemos, sin darnos cuenta, es imponer en los pacientes una carga adicional. No sólo tienen que lidiar los cambios en su vida que la propia enfermedad y los tratamientos les imponen, sino también la culpa por haber enfermado o la enorme responsabilidad por creer que está en sus manos y sólo en ellas  el poder curarse.

 

El reto

 

Lo cierto es que el cáncer representa un grupo de alrededor de 400 tipos y subtipos, su origen es multifactorial, todos estamos expuestos (la probabilidad aumenta a medida que se envejece) y la curación dependerá, entre otros factores, al tipo de cáncer, la oportunidad del diagnóstico y al manejo terapéutico.

 

Termino invitándolos a pensar sobre lo que sucedería si una persona, cualquiera, al ser diagnosticada con cáncer pensara en reto en lugar de fracaso, dolor y muerte  y contara con la empatía y solidaridad de todo su entorno, en lugar de recibir implícita o tácitamente juicios o interpretaciones de porqué enfermó, tal y como sucede con otras muchas enfermedades que, por cierto, son tanto o más serias que el cáncer.

 

*Gina Tarditi. Psicoterapeuta del Centro de Apoyo para la Atención Integral, del Instituto Nacional de Cancerología. | Coautora junto con la Dra. Mariana Navarro del libro CUIDADOS PALIATIVOS. Medicina que apuesta por la calidad de vida. Editorial Fontamara, 2016

 

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