El Consejo de Administración del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), en 1989, propuso el 11 de julio para conmemorar el Día Mundial de la Población.  En este sentido y a unos días de que pasara dicha fecha, es importante resaltar algunos datos nacionales publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) y por el Consejo Nacional de Población (CONAPO).

La CONAPO refiere que, en 2017, reside en el país 123.5 millones de personas, y según sus proyecciones, para 2030 se alcanzaría una cifra de poco más de 137.4 millones de habitantes en nuestra República Mexicana. Pero al analizar esta información encontramos datos por demás interesantes.  Por ejemplo, en 2017 se tienen registrados 2.23 millones de nacimientos en tanto que para 2030 serían tan sólo 2.16 millones; para el caso de las defunciones, para 2017 se registran poco más de 714 mil y para 2030 serían más de 925 mil defunciones.

Según el INEGI, la reducción constante de la fecundidad dada a partir de la década de los sesenta, por un lado, y por el otro, el aumento de la esperanza de vida ha provocado una proporción mayor de adultos, lo que se refleja fielmente en la disminución del porcentaje de niños y jóvenes.  Así, entre 1990 y 2017, la población infantil pasó de 37.9% a un 27%; la población de jóvenes disminuyó de 29.7% a un 25.8%. Consecuentemente, la población de 60 años y más, en el mismo periodo, se incrementó de 6.4 a 10.5%.

De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU), "En 2015 había 901 millones de personas de 60 años o más en todo el mundo, lo que supone un incremento del 48% con respecto a los 607 millones de personas mayores que había en el año 2000.  Se prevé que entre 2015 y 2030 el número de personas de 60 años o más crezca un 56% de 901 millones a 1,400 millones; para el año 2050 se calcula que la población mundial de personas mayores será más del doble que en 2015, rozando los 2,100 millones."[1] Estos datos son por demás reveladores y permiten advertir que es necesario que se generen políticas públicas en torno a esta dinámica, es decir, con relación al aumento de los adultos mayores.




Entre las acciones que deben irse revisando y revalorando, es la de concientizar a la población en general, fortaleciendo una cultura del envejecimiento, generando campañas más amplias de sensibilización social, así como la integración de programas que impliquen diversas políticas públicas para esta población. 

En nuestro país, si bien se han instituido programas tanto locales como federales con el objetivo de atender a la población adulta tales como de seguridad financiera, alimentación y principalmente en atención a la salud.  Sin embargo, no se tienen muchos estudios que puedan poner con claridad el impacto general que dichos programas han tenido uniformemente para mejorar la vida de esta población.

También, es necesario revisar las políticas de atención para la población adulta.  Por ejemplo, la Organización Mundial de la Salud define a esta población a partir de los 60 años, en tanto que en nuestro país el rango puede resultar variable lo que garantiza parcialmente la atención que esta población debe tener.

México tiene que irse preparando con prontitud para dar cauce al camino en el que indudablemente no sólo México sino varios países de Latinoamérica y del mundo están arribando.  Las dinámicas cambiarán, las necesidades de servicios, la fisonomía y estructura y la concepción de nuestro país debe de cambiar invariablemente para hacer frente a esta realidad que tenemos el día de hoy.


@fdodiaznaranjo


[1]  Organización de las Naciones Unidas [ONU] (s/f). Envejecimiento. Recuperado el 5 de marzo de 2017, de:  http://www.un.org/es/sections/issues-depth/ageing/index.html.  






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