Opinión

Día Internacional de las Niñas

Hay que defender y respetar la igualdad de derechos de las niñas, así como su voz e influencia, en nuestras familias, comunidades y naciones. | Leonardo Bastida

  • 12/10/2019
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Con apenas 12 años, Guie´dani sale de su natal Istmo de Tehuantepec, junto con su madre, para irse a vivir a la Ciudad de México en una casa donde estarán a cargo de las labores de limpieza, de cocina y de atención a una familia de cinco personas.

La situación representa un reto para la adolescente de 12 años ya que es la primera vez que sale de la población donde nació y creció, donde enterró su ombligo; se enfrenta a un entorno en el que la lengua es diferente a la suya, igual que la ropa y las costumbres, y debe comportarse todo el tiempo de manera correcta para evitar que "los patrones" se enojen con ella.

Si bien la historia podría sonar muy familiar, es el argumento central de la película El ombligo de Guie´dani, del director mexicano Xavi Sala, quien a través de su lente aborda la temática del trabajo del hogar, un tópico muy socorrido en los últimos años en la filmografía mexicana, a través de la percepción de una adolescente que acompaña a su mamá en la realización de sus labores en una casa.

Sin embargo, desde esta visión adolescente, se cuestionan muchos aspectos del trato tradicional a quienes ejercen el trabajo del hogar y de la estratificación de una sociedad en la que quien habla una lengua diferente, viste distinto y ve el mundo de una manera que no coincide con la de quienes, en apariencia, representan lo correcto, se califica de inverosímil.

Así la película recién estrenada, en cuyo eje central problematiza la verdadera posibilidad de interacción entre personas de diferentes culturas sin que haya una imposición de una sobre otra, representa una respuesta al llamado de la Organización de las Naciones Unidas a "defender y respetar la igualdad de derechos de las niñas, así como su voz e influencia, en nuestras familias, comunidades y naciones", como lo señaló el secretario general del organismo internacional, Antonio Guterres, a propósito del Día Mundial de la Niña.

Conmemorada este 11 de octubre, la efeméride responde a la necesidad de impulsar una agenda en la que las mil cien millones de niñas que actualmente habitan en el mundo gocen de las oportunidades necesarias para alcanzar un desarrollo pleno y tengan aportaciones para sus comunidades.

Lo anterior, debido a que ONU Mujeres ha identificado que, a pesar de que las niñas participan en múltiples aspectos de la vida familiar y comunitaria, en muchos casos, están en situación de desventaja y sufren discriminación motivada por su género.

Bajo el lema "Una generación de niñas sin un guion prestablecido e imparable", se hace un llamado a continuar impulsando aquellos movimientos sociales en los que las niñas han tomado la batuta, como son aquellos en contra del matrimonio infantil, la desigualdad educativa, la violencia de género, el cambio climático, la autoestima y los derechos de las niñas a acceder a los lugares de culto o espacios públicos cuando tienen la menstruación.

Un gran reto en la agenda global de las políticas públicas para 2030 consiste en reducir las brechas de desigualdad motivada por el género a fin de que las niñas puedan desarrollarse plenamente.

Por esa razón, hace falta conocer más visiones como las retratadas en El ombligo de Guie´dani, atender sus problemáticas con base en una visión alejada del adultocentrismo y comprender que aquello que podría resultar correcto para quienes vivimos en una etapa adulta, podría resultar contradictorio para visiones más frescas y juveniles.