En 1975, las Naciones Unidas institucionalizaron el 8 de marzo como el "Día Internacional de la Mujer", conmemorando la lucha de la mujer en busca de una sociedad igualitaria.

Esta fecha, es una de las más importantes para hacer rememorar una de las primeras manifestaciones que sirvió para visibilizar la marginación laboral en que se encontraban inmersas las trabajadoras textiles, que cansadas de las míseras condiciones a las que eran sometidas, salieron a las calles a protestar por sus derechos; todo esto pese a que, desde el 28 de febrero de 1909, la ciudad de Nueva York ya había acogido el "Día de la Mujer".

Este hecho nos deja dos enseñanzas, la primera, estriba en reconocer el valor de Corinne Brown, Gertrude Breslau-Hunt,Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo y las miles de mujeres que día a día se suman a la lucha por el reconocimiento igualitario de sus derechos; y, la segunda, resulta un tanto lúgubre, pues la historia nos ha dejado en claro que no basta que la sociedad reconozca una fecha para conmemorar una lucha si esta no viene acompañada de las acciones del Estado, termina por traducirse en letra muerta. Ejemplos de esta naturaleza, lastimosamente, abundan y en el Estado de Guerrero no es la excepción.

En junio de 2017, la Secretaría de Gobernación, a través de la Comisión Nacional para Prevenir y Erradicar la Violencia contra las Mujeres, emitió la declaratoria de la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres en ocho municipios del estado de Guerrero, sin embargo, sigue sin dar frutos, en buena medida, por la indolencia de las autoridades municipales, que lejos de asumir acciones para erradicar la violencia feminicida, desvían la mirada, permitiendo a los delincuentes actuar impunemente.

Como puede advertirse, mientras no exista voluntad por parte del Estado para revertir el espiral de violencia en que se encuentra sumergido Guerrero, donde las guerrerenses enfrentan un escenario de mayor riesgo en una de las zonas con la mayor tasa de feminicidios del país, la situación, difícilmente habrá de cambiar y casos como los de Diana Paulina, Magdalena Aguilar, Pamela Montenegro, María Luisa Ortiz, así como el de muchas más, permanecerán en la impunidad, manteniendo el flagelo la violencia feminicida.

Las recientes aprobaciones de la Cámara de Diputados de las iniciativas para reformar la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, en las que se precisa que constituye violencia laboral las conductas antijurídicas previstas por la Ley Federal del Trabajo; así como aquella encaminada a fomentar el desarrollo, participación y reconocimiento de la mujer en las diferentes disciplinas y vida deportiva, las cuales tuve la oportunidad de presentar en la legislatura anterior, son apenas un ligero aliciente a la deuda ancestral que tenemos hacia ellas, el cual esperamos, encuentre resonancia en las instituciones del Estado y no queden en un mero formalismo del Legislativo Federal por cumplir con el marco de la conmemoración del "Día Internacional de la Mujer".

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@RicardoMeb | @OpinionLSR | @lasillarota







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