Opinión

Día del Ejército

Hoy celebramos a todo el personal de tropa, oficiales, jefes y generales que han ofrendado su vida por nuestro país. | César Gutiérrez

  • 16/02/2021
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Nuestro Ejército Mexicano no ha sido la excepción en tener varias transformaciones durante su evolución. Con base en la biografía emitida por la Secretaría de la Defensa Nacional “...su origen comienza con el XXII Congreso Constitucional Libre, Independiente y Soberano del Estado de Coahuila. En su decreto 1421 del 19 de febrero de 1913 se desconoce al General Victoriano Huerta y le otorgan facultades a Venustiano Carranza, Gobernador de ese Estado, para crear una Fuerza Armada y restablecer el orden constitucional. El 26 de marzo de 1913, fue proclamado el Plan de Guadalupe, debido a este documento se le dio nombre de “Ejército Constitucionalista”. Una vez que se promulgada la Constitución de 1917, adoptó el nombre de Ejército Nacional Federal y Permanente; más tarde el de Ejército Mexicano. Con el decreto número 720 de 22 de marzo de 1950, se declaró como el “Día del Ejército” el 19 de febrero de cada año”.

A partir de esos momentos cruciales, nuestro Ejército ha tenido que modernizarse continuamente, tanto en su ruta profesional, como académica, dogmática, táctica y operativa. Así ha quedado de manifiesto ante las nuevas problemáticas que han venido surgiendo. Por ejemplo, tan solo en la década de los años setenta, México vivió una guerra no reconocida cuyo saldo extraoficial de muertos dejó una gran herida en los mexicanos (guerrilleros, policías, elementos paramilitares y soldados). 

Otro momento fue el movimiento de 1968, donde participó el personal militar con vehículos blindados, paracaidistas e infantería ligera en operaciones de restauración del orden en disturbios civiles. Después, en los años noventa se presentaría el conflicto armado con el EZLN en el estado de Chiapas, donde se enfrentaron por primera vez los militares de esos tiempos frente a grupos paramilitares con adiestramiento en operaciones en selva. Este hecho provocó la necesidad de crear fuerzas especiales para la restauración del orden.

Más tarde sobrevino la famosa guerra del presidente Calderón en contra del narcotráfico, en donde el personal militar tuvo un papel diferente y riesgoso. El Ejército tomó el mando de la seguridad pública, iniciando así muchos problemas legales por casos de homicidio imprudencial,  abusos de autoridad y exceso de fuerza. Todo esto fue un aprendizaje doloroso, ya que muchos militares se vieron procesados ante los tribunales civiles y militares por desconocer el correcto protocolo de actuación durante la flagrancia y puesta a disposición de los detenidos. Existen todavía 233 elementos militares que fueron torturados por la extinta policía judicial militar para incriminarse o incriminar a compañeros militares de haber cometido delitos.

Hoy nuevamente comienza un cambio en donde sigue participando el Ejército para mantener la seguridad interior y el orden de nuestro país, trabajando en diversas tareas que, para muchos, son ajenas a sus funciones. Sin embargo, en la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, en el artículo primero menciona claramente cuáles son las misiones generales de la institución:

“ARTÍCULO 1o. El Ejército y Fuerza Aérea Mexicanos, son instituciones armadas permanentes que tienen las misiones generales siguientes: I. Defender la integridad, la independencia y la soberanía de la nación; II. Garantizar la seguridad interior; III. Auxiliar a la población civil en casos de necesidades públicas; IV. Realizar acciones cívicas y obras sociales que tiendan al progreso del país; y V. En caso de desastre prestar ayuda para el mantenimiento del orden, auxilio de las personas y sus bienes y la reconstrucción de las zonas afectadas”.

Por supuesto que los detractores de las Fuerzas Armadas no pueden ni quieren entender el trabajo y sacrificio que debe afrontar el personal militar para cumplir con las misiones encomendadas, ya que no solo cumplen con éstas, sino también arriesgan la vida, la libertad y su carrera militar todos los días. Dejan a sus familias por cuidar a las nuestras, y lo hacen con una increíble vocación de servicio.

Hoy celebramos a todo el personal de tropa, oficiales, jefes y generales que han ofrendado su vida por nuestro país, así como todos aquellos que se encuentran en activo. Y a los que han pasado a la honrosa situación de retiro, les damos un fraternal abrazo y nuestro mayor reconocimiento, por su esfuerzo, sus valores, su valentía y celo del cumplimiento del deber ante su propio interés particular.

El Ejército Mexicano como institución es de las más sólidas en estos tiempos difíciles y no dudamos que se mantendrá al pie del cañón para defender a la patria de todo enemigo interno y externo. 

Por último, el personal militar es y será siempre criticado y atacado, pero es el único que tiene el valor de salir todos los días a dar la batalla por el bien de México. Hombres valientes y justos, acostumbrados a arriesgar su vida por cuidar la de todos los ciudadanos.  

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