Opinión

Detrás del Populismo

No se debe gobernar sólo mediante medidas clientelares y ocurrencias. | Marco Adame

  • 13/02/2019
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A poco más de dos meses del inicio del periodo presidencial, se han realizado reformas y programas bajo el pretexto de combatir la corrupción y la delincuencia. Para ello la estrategia preferida del gobierno son los programas asistenciales de asignación directa de recursos mediante subsidios.

¿Es esta estrategia realmente para acabar con la corrupción cuando por otro lado no se persigue a los corruptos? ¿Es esta estrategia realmente para acabar con la delincuencia cuando no se persigue al crimen organizado porque el presidente considera que esa “no es la función principal del gobierno” aunque las leyes lo obligan a ello? ¿O hay algo detrás de ello?

El politólogo norteamericano James Q. Wilson estableció un marco teórico para analizar la toma de decisiones respecto de las políticas públicas considerando sus costos, sus beneficios y si estos son difusos o concentrados.

Un ejemplo de un beneficio concentrado es la entrega de subsidios a los adultos mayores, donde las personas reciben de manera directa el beneficio lo que es causa de gratitud de la población y aumento de la popularidad del gobernante. En cambio, un ejemplo de beneficio difuso es la inversión en la exploración petrolera donde los ciudadanos no podrían percibir directamente el resultado.

De igual forma los costos pueden ser concentrados o difusos. Un costo concentrado sería el incremento de impuestos donde la carga se impondría directamente a los ciudadanos por lo que causaría su rechazo. Por su parte, un costo difuso puede ser la instalación de infraestructura donde la inversión se obtiene del presupuesto de egresos, por lo que el público no percibe directamente la carga.

Políticas públicas

Según esta teoría en las políticas públicas se dan una mezcla de estos cuatro factores: costos difusos y beneficios difusos; costos difusos y beneficios concentrados; costos concentrados y beneficios difusos; y costos concentrados y beneficios concentrados. Todo gobierno responsable tiene que afrontar en algún momento las cuatro formas de políticas públicas.

No obstante, en un gobierno populista como el actual donde la aceptación es lo más importante, se opta prioritariamente por políticas de costos difusos y beneficios concentrados, como serían los subsidios a las personas de la tercera edad, a estudiantes, a “ninis” y a “huachicoleros”, donde la gente recibe el beneficio directo y el costo se diluye en el presupuesto federal por lo que aumenta la aceptación hacia el gobernante.

A su vez, el gobernante populista tiene una aversión a políticas que generen un costo concentrado porque esto le generaría rechazo en esta población, y esto se ve en la resistencia del gobierno a perseguir la corrupción del sexenio anterior, lo cual le traería la enemistad con un grupo de poder o también su negación a perseguir al narcotráfico.

También podemos ver claramente la evasión de un costo concentrado y la promoción de un beneficio concentrado en el cambio de estrategia contra el robo de combustible. Tras la tragedia en que fallecieron 120 personas no hubo un solo detenido, el gobierno anunció que no perseguirá a los “huachicoleros” y en cambio anunció aportes económicos de hasta ocho mil pesos a las familias de los municipios donde se practica el robo de combustible.

Un caso más reciente es el de las Estancias Infantiles, las cuales dejarán de recibir el subsidio que percibían por cuidar a hijos de madres solteras que trabajan o estudian. Bajo el argumento de que en las Estancias Infantiles había corrupción, el recurso se entregará ahora directamente a los padres y ellos decidirán qué hacer con él.

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) en el 2016 fiscalizó el programa de Estancias Infantiles y de lo encontrado, al día de hoy quedan únicamente sin solventar 69.4 millones de pesos, que representan 1.8% de los 3722 millones de pesos ejercidos en ese año. En realidad, la razón detrás de esta medida es pasar de una política de beneficio difuso (aportes a las Estancias Infantiles) a una política de beneficio concentrado donde el dar el recurso de manera directa a los padres incrementará la popularidad del gobernante.

Desafortunadamente las Estancias Infantiles se sostienen gracias al subsidio y sin éste desaparecerán, se perderán empleos y se afectará a las madres trabajadoras y a más de 300 mil niños. No ha importado que el programa haya sido premiado por la ONU, que ayude a mejorar la economía familiar, que contribuya a cerrar la brecha de desigualdad y que favorezca a la protección de los derechos de las mujeres y los niños.

Populismo

Al afectar a las instancias se daña al sistema de protección de los niños y se refleja cómo en esta decisión importó más la aceptación del presidente que el Interés Superior de la Niñez, el cual constituye la esencia de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño de la cual México forma parte.

El presidente podrá tener altos índices de popularidad pero no se debe gobernar sólo mediante medidas clientelares y ocurrencias. La cancelación del NAIM por supuesta corrupción, nos costó al menos 270 mil millones de pesos, afectó a las Afores y a las inversiones internacionales. La estrategia contra el robo de combustible costó 40 mil millones de pesos por el desabasto y costará 3 mil 857 millones de pesos adicionales en subsidios. La decisión de no combatir al crimen organizado nos ha costado tan solo en el primer mes de gobierno 2 mil 482 asesinatos. Y el desempleo alcanzó su nivel más alto en los últimos 24 años.

Las medidas clientelares se enfocan exclusivamente a la distribución de la riqueza pero no la generan, no generan capacidades, no generan infraestructura, ni atraen inversiones. Es fundamental dejar de dar el pescado y enseñar a pescar. A la larga los recursos se acaban, se pierde competitividad, se van las inversiones y con ellas los empleos. Y se compromete el futuro del país, lo que es un precio impagable a cambio de la popularidad del presidente.

El gobierno debe cambiar su estrategia y enfocarse realmente a lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio y cumplir con todas las obligaciones derivadas del Pacto Internacional de los Derechos Económicos y Culturales. La prioridad debería ser el desarrollo nacional y no el asegurar votos en las próximas elecciones, porque de esta forma nunca se superará la pobreza, la desigualdad y la violencia que vivimos.

Venezuela grita Libertad

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