Opinión

Detrás de lo que vestimos

De 2007 a 2017 la productividad del sector maquilador creció 22%, mientras que el salario de las trabajadoras, sólo 2%. | Leonardo Bastida

  • 11/05/2019
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Para poder cumplir con la cuota diaria de trabajo, Lety tiene que coser 900 costuras que permiten formar el tubo de un pantalón para que quienes en un futuro lo utilicen, puedan colocar una de sus piernas. Es decir, con su trabajo, se obtienen 450 pantalones terminados, cuyo costo individual en el mercado será superior a los 500 pesos.

Con el pago de tres pantalones se obtiene el equivalente a su salario semanal. En ese período de tiempo, Lety produce dos mil 250 pantalones. Al mes, con la venta de 12 pantalones se cubren sus ingresos mensuales. Mientras que ella produjo alrededor de nueve mil piezas.

La situación que vive Lety es una realidad en entidades como Aguascalientes, Ciudad de México, Coahuila, Hidalgo, Oaxaca y Puebla, donde hay asentadas una gran cantidad de fábricas de ropa y miles de mujeres se incorporan en ellas para poder conseguir algún ingreso económico y mantenerse a ellas y a sus familias. En estos recintos de la industria textil, más del 50 por ciento del personal son mujeres.

A esta realidad, se suman otras como los despidos injustificados; las horas extras, el acoso, e incluso, violencia sexual; la brecha salarial por género; la discriminación; la inseguridad en los centros de trabajo; la falta de apoyo a la maternidad, a través de la ausencia de permisos para poder ausentarse por asuntos relacionados con las hijas e hijos, la falta de lactarios en las plantas, entre otras cosas; afectaciones graves a la salud o la aplicación de pruebas de embarazo de manera oculta y sin su consentimiento.

Para visibilizar esta situación, Fondo Semillas, una organización feminista que mejora la vida de las mujeres en México mediante el apoyo a grupos y organizaciones de mujeres, ha implementado la campaña  #MaquilandoElCambio, cuyo objetivo es llamar la atención sobre las historias de las trabajadoras que elaboran la ropa que todos los días vestimos.

Datos compilados por la propia organización indican que de 2007 a 2017 la productividad del sector maquilador creció 22 por ciento, mientras que el salario de las trabajadoras, sólo 2 por ciento. Aunque la industria de la moda atrajo importantes ingresos para la economía del país, con exportaciones de 8 mil millones de dólares anuales, el salario semanal de las trabajadoras no alcanza para comprar la canasta básica.

Además, las trabajadoras de esta industria tienen poco acceso a otros puestos fuera de las líneas de producción como es la supervisión, cuestiones técnicas o administrativas. Sólo una tercera parte de ellos son ocupados por mujeres.

A través de esta campaña, que se puede consultar en el sitio web https://www.semillas.org.mx/maquilando-el-cambio/ se pueden conocer historias como la de Lety o la Olivia, quien ahora padece síndrome del túnel carpiano, un padecimiento cuyas consecuencias son las sensaciones de entumecimiento, hormigueo, debilidad, o daño muscular en la mano y dedos, derivado de la presión excesiva en los nervios de la zona de la palma de la mano.

A pesar de esos dolores, Olivia siente satisfacción porque con los recursos ganados durante varios años de trabajo en la maquila, pudo ayudar a su hija a obtener los diferentes grados de estudio necesarios para convertirse en abogada.

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@leonardobastida  | @OpinionLSR | @lasillarota

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