Opinión

Desvergonzados

Sin rubor, los operadores de MORENA violan la ley y descaradamente impulsan la consulta de “revocación” de mandato. | José Luis Castillejos

  • 04/04/2022
  • Escuchar

Sin rubor, los operadores de MORENA violan la ley y descaradamente impulsan la consulta de “revocación” de mandato, para “ratificar” a Andrés Manuel López Obrador en la Presidencia cuyo trasfondo es medir la popularidad del gobernante.

El secretario de Gobernación, Adán Augusto López, se quitó la máscara y sin vergüenza deslizó lo que ya se sospechaba, que a él no le da pena bailar sobre la Constitución que juró respetar al igual que su jefe.

Y tan modosito y callado que se le veía, pero sacó las uñas en aras de tender la alfombra para que el presidente de la República haga lo que le dé su regalada y soberana gana. 

Recientemente recordó en Coahuila lo que le dijo el gobernante: “Te van a querer correr los del INE, y le respondió: No se preocupe, si me corren voy a decir que es un honor que lo hagan por ayudar a Obrador”.

De esa manera tan cínica reveló lo que le respondió al jerarca presidencial cuando conversaron lo que pasaría. Es más que obvio que el INE no lo podrá despedir del cargo pero sí sancionar aunque en este país no suceda nada por  pasarse la ley por el arco del Triunfo, que ya es un deporte similar al béisbol que juega el presidente.

El cinismo pareciera ser la carta de presentación de quienes conforman la 4T. Si antes intentaban guardar las formas, hoy, ya desenmascarados hacen lo que les viene en gana, y no hay poder social que los pare.

Pero en las elecciones del 2024, el país les pasará la factura. Una factura elevada que tendrán que pagar quienes han hecho del cinismo y la desvergüenza una forma de hacer política.

Desde el virrey de Macuspana hasta sus súbditos de la aldea mexicana violan la ley. Ya se los han advertido. Pero esta soberbia llegará en algún momento a su fin y será cuando la sociedad haga el ajuste de tuercas y de cuentas.

El periodista veracruzano Ruberto Portela no sin razón asegura que quienes conforman la 4T son incongruentes e ignorantes, defensores sin fundamentos, seguidores de fe ciega, y promueven una Consulta de Revocación de Mandato para que López Obrador se quede.

Nadie está pidiendo que se vaya. O sea, los feligreses del Mesías piden lo que ya está dado.

“No entiendo por qué hacen tanto alboroto pidiendo que el Virrey siga en la Presidencia si eso ya es un hecho. Qué manera de engañarse y hacerse pendejos…”, puntualizó.

Efectivamente no tiene caso que se busque ratificar a quien ya está en el poder. Todos están metiendo las manos en este proceso en un hecho que no tiene precedentes en la historia reciente de México.

Sobre el tema el comunicador Carlos Marin sostiene que hay muchos lambiscones en este asunto. ¿“Ayudar” a qué o en qué a su patrón si el engañoso ejercicio que publicita plantea la estupidez de echarlo de la Presidencia

Encargado en las formas de lo que se quiera entender por “la política interna”, el secretario de Gobernación debiera centrarse en articular los distintos poderes y niveles de gobierno, y sostener una relación respetuosa, civilizada y legal con los partidos políticos y demás instituciones civiles. 

Marin dijo que no obstante, por “ayudar” a su jefe contraviene sin pudor la Carta Magna. Si de verdad tratara de “ayudar” a López Obrador, debiera decirle que la consulta es tan inútil que hasta en memes corre esta irreprochable lección de su “democracia participativa”.

El rubor ahora se refleja en los rostros de quienes no saben lo que es la vergüenza. Pero qué importa. Son tiempos de una Cuarta Transformación y no hay marcha atrás.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.