Opinión

Destrucción

Se destruye el avance de la ciencia en México. | Ivonne Ortega Pacheco

  • 07/10/2020
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Este martes 6 de octubre de 2020, la mayoría oficialista de la Cámara de Diputados aprobó en un tercer intento la extinción de 109 fideicomisos públicos, lo que dejará de momento sin respaldo financiero a instituciones de investigación como el CINVESTAV o el CIATEJ y a instrumentos de primera relevancia como el FONDEN que atiende las afectaciones por desastres naturales.

Al dar gusto al presidente Andrés Manuel López Obrador, los legisladores de Morena, PES y PVEM cortaron de tajo el financiamiento para los creadores, para el cine (Fidecine), para las artes y la ciencia. También quedan sin recursos el deporte de alto rendimiento (Fondeport) y los productores agropecuarios que recibían apoyos del Fondo de Financiera Rural.

El Fondo Sectorial para la Seguridad Pública Conacyt-Segob-CNS y el Fondo para acciones en Prevención del Cambio Climático, así como el Fondo para MiPymes y Emprendedores, también quedarán vacíos.

Y estos son sólo algunos de los fideicomisos que a partir de la decisión del régimen LópezObradorista dejan de existir; los recursos, calculados por instancias oficiales en algo más de 68 mil millones de pesos, pasarán directamente a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público para que el presidente pueda disponer de ellos de forma discrecional.

¿Qué significa esto? Que todas y cada una de las actividades subvencionadas por los fideicomisos extintos ahora dependerán de la voluntad del jefe del Ejecutivo Federal, de su humor, de su disposición y de su particular visión de la realidad.

Apenas en abril, el mismo mandatario expidió un decreto que desapareció de un plumazo todos los fideicomisos del gobierno federal que no existían por mandato de ley, lo que le dio acceso a poco más de 740 mil millones de pesos. Sólo faltaban los 109 que hoy los diputados condenaron al exterminio.

El pretexto que enarboló el gobierno surgido de Morena, es que dichos instrumentos financieros eran “opacos” y que había mucha corrupción en su interior. Pero este razonamiento genera muchas dudas: ¿cómo se puede hablar de opacidad en dichos fondos que tenían reglas de operación puntuales y en ocasiones rígidas en extremo? ¿Acaso la discrecionalidad de la voluntad presidencial es menos opaca? ¿Tiene el dedo mágico del Primer Mandatario reglas de operación?

En cuanto a la corrupción, hay que decir: ¿quién estaba a cargo de la operación y destino de esos fondos? ¿quién gobierna? Si había corrupción, ¿no era más sencillo sancionarla y limpiar el proceso?

Ninguna de estas razones ha tenido respuesta porque se estrellan contra el muro de la sinrazón oficialista.

Varios de esos fideicomisos son concurrentes con otros fondos estatales o privados en investigaciones y otras acciones en curso. ¿Qué pasará con ellas? En un escenario en que la investigación es fundamental para combatir las amenazas como la pandemia del covid-19, el gobierno de México envía una pésima señal al mundo: “que otros investiguen, porque nosotros queremos gastar el dinero en una refinería y en estadios de béisbol”.

Se puede calificar de diversas formas cada uno de los fideicomisos que hoy los diputados oficialistas borraron, pero lo que es cierto es que cumplían con funciones importantes para el desarrollo del país, algunas de ellas incluso esenciales, como el Fondo de Desastres Naturales FONDEN. ¿Ahora qué harán las víctimas y damnificados? ¿Rogar por ayuda a las puertas del Palacio Nacional?

Decenas de instituciones de investigación han señalado que con la extinción de los fondos también se destruye el avance de la ciencia en México. Y un avance logrado a través de décadas de esfuerzos y de talento.

Pero al parecer en las oscuras oficinas del Palacio esa destrucción no es mal vista. Por el contrario, parecer ser el destino y objetivo de todo cuanto ha decidido su inquilino hasta ahora.

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