Opinión

Desde Chiapas hasta Pemex, los verdes siempre fieles

Las fuerzas militares pasaron de ser una institución que se quería desaparecer, para convertirse en el pilar de la transformación. | César Gutiérrez

  • 21/07/2020
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Cuando surgió el conflicto de 1994 en el estado de Chiapas, con respecto a las 32 entidades del país Chiapas ocupó el primer lugar en porcentaje de población en pobreza y en porcentaje de población en pobreza extrema. Por esto, el ejecutivo ordenó al Ejército comenzar un despliegue militar para repeler las agresiones y restaurar el estado de derecho de diversos municipios y la recuperación de inmuebles. Una vez que se controló la situación se establecieron destacamentos y bases de operaciones en diferentes puntos y áreas críticas, mientras el gobierno realizaba los acuerdos. 

El Ejército, al ir desarrollando sus actividades, requería satisfacer las necesidades logísticas y administrativas, lo que coadyuvaría a reactivar la economía de todas esas áreas rurales de difícil acceso. Por consiguiente, los pobladores se dieron cuenta que los soldados tenían sus necesidades particulares, por lo que comenzaron a invertir su dinero de lo que recibían de apoyos, para transportar personas, alimentos, ropa, mensajería, papelería, abarrotes en latas, etc. La derrama económica que generó el personal militar (por la cantidad de unidades distribuidas en agrupamientos) fue por lo menos de cinco millones mensuales en aquellos días, por un período de siete años, lo que ayudó de manera significativa a que se reactivara la economía entre los diferentes municipios y áreas rurales.

Cabe resaltar que, por ser un área geográfica de conflicto, al personal militar se le pagaba sus haberes tabulados con el 130%, en comparación de las unidades del centro que tienen el 90%, esto que quiere decir, que podían mandar el sueldo completo a sus familias y el resto utilizarlo para poder comprarse otras cosas durante su confinamiento en cada base de operaciones. Hoy, ante la crisis económica, muchos funcionarios, asesores, bufones y arlequines, piensan que la austeridad es fregar al de abajo, violar sus derechos laborales o cometer abusos justificando sus perversidades. Con base en lo antes expuesto, la lógica y la práctica nos da como resultado que el recortar sueldos al personal que no es funcionario de alto nivel, no va a ayudar al sector formal e informal para reactivar la economía en todo el país.

Recordemos que la mayoría de la clase trabajadora paga renta, alimentos, ropa, calzado, colegiaturas, impuestos, etc. De qué sirvió el decreto publicado el 23 de abril de 2020 por el señor presidente Andrés Manuel López Obrador si se lo han pasado por el arco del triunfo. Ahí instruye que NO se puede despedir a nadie durante la contingencia de la pandemia, y sin embargo lo han hecho. Otros fuerzan a los trabajadores con renuncias voluntarias o aportaciones voluntarias que, en caso de negarse, desembocará en un despido más adelante. Otros lo disfrazan de cambios de estructura o plazas, como lo sucedido en la STPS por ejemplo, esas NO son soluciones. Los que aún conservan su trabajo pueden soportar el tiempo necesario la contingencia, pero todos esos desempleados de menores niveles ¿cómo van a generar economía sin trabajo? 

Ahora, el sector privado en todo México es el más castigado, muchos micro-empresarios tuvieron que cerrar, ante la falta de financiamiento o créditos, y en el mejor de los casos ¿quién les va a comprar sus productos, si la gente no tiene dinero? La AUSTERIDAD se traduce en NO tener tantos JEFES ganando buenos sueldos, y tener pocos empleados con una alta carga de trabajo que genera mayor burocracia en los procesos y procedimientos en las dependencias. El ejemplo que enuncié al principio nos arroja que cuando existe una buena planeación, organización y conocimiento de administración pública se pueden generar los cambios necesarios, pero mientras persista la corrupción no podremos avanzar. 

Las mentiras en la guerra fallida del huachicol

Es claro que, a nivel mundial, en 20 años todos los países dejarán de utilizar los combustibles y energías fósiles, dando paso a las energías renovables que son fuentes inagotables. Lo ideal es que Pemex comience a mutar a este tipo de tecnología, tanto para abatir el nivel de contaminación, como la rentabilidad en su plan de negocios de sus instalaciones estratégicas. 

El 21 de enero de este año realicé un pequeño análisis de los resultados del 2019 que expuso Octavio Romero Oropeza, Director General de Pemex, en donde hice una descripción de tres definiciones importantes para comprender el mercado ilícito de combustibles, la pérdida volumétrica, la desviación volumétrica y la merma económica. Hasta el momento pareciera un rompecabezas difícil de explicar al presidente, y solo han enfocado la palabra huachicol a la sustracción ilícita de hidrocarburo, sin tomar en cuenta a quién le benefició el presupuesto de la reparación de las tomas clandestinas en tiempos pasados, y que hoy raramente se reportan muy pocas tomas clandestinas, sin embargo sigue la sustracción, transporte, almacenamiento y comercialización. 

Hasta el momento se observa, de acuerdo con las declaraciones en medios de comunicación del Gerente de Seguridad Física y el Subgerente de Operaciones, que en sus narices los delincuentes han realizado desviación volumétrica por medio de by pass en ductos fuera de operación y derivaciones con manguera de alta presión. Esto se ha dado en diferentes poliductos en los estados de Hidalgo, Guanajuato, Chihuahua, Puebla, Estado de México. Esto no es nada nuevo, ya que desde el año pasado el General Velázquez Bravo había informado sobre este tipo de incidencia. Pero la pregunta obligada es ¿qué acaso no funcionan los sistemas de medición de los cuartos de control de los poliductos de gas, diésel, gasolina y turbosina que detecta las bajas de presión y la pérdida volumétrica de los ductos? Todo mundo evita hablar de estos sistemas. Ahora bien ¿quién verifica también los sistemas de medición de los tanques verticales en cada terminal y sus inventarios?, y por otra parte ¿quién verifica las rutas de los autotanques y que lleven su documentación en regla?

Ahora, hay algo muy importante, el producto recuperado está contaminado y se vanaglorian de su recuperación, pero resulta que es más costoso volverlo a refinar, (sin tomar en cuenta que tanto el ducto como la molécula cuenta con seguro (¿acaso no lo sabían?) luego entonces, ¿dónde queda garantizada la prevención?, porque el daño patrimonial ya está consumado e incrementa el riesgo que puede provocar una emergencia como la de Tlahuelilpan, que dejó un gran saldo de muertos y heridos.

Con el número de efectivos militares y de la Guardia Nacional que se supone están desplegados en las áreas de incidencia y con mayor problemática ¿cómo es posible que los huachicoleros hagan sus trabajos de soldadura y excavaciones no autorizadas sobre los derechos de vía, y no puedan detectar la sustracción ilegal de las pipas? O alguien no está haciendo sus patrullajes o hay contubernio y omisión de servidores públicos. No han comprendido que los delincuentes los están rebasando porque están encasillados en su teatro de operaciones.

Tan sólo de enero a marzo del 2020 Pemex tuvo una merma económica donde perdió 562 mil 250 millones de pesos, de acuerdo con su más reciente reporte financiero enviado a la Bolsa Mexicana de Valores (BMV), lo que implica la nula efectividad de los patrullajes y el despliegue que propone la SSE. Es claro que el robo a gran escala no está en los ductos y no lo han podido detectar (casualmente). Aunado que hasta el momento hay muy pocas carpetas de investigación que han sido judicializadas y muchas están durmiendo el sueño de los justos en el archivo temporal, o han causado sobreseimiento por la falta de datos en la investigación contra quien resulte responsable. No cabe duda de que el enemigo está en casa y sigue agazapado sangrando a PEMEX.

Por último, el video que circuló por las redes sociales, donde se muestra a un número de civiles armados con uniformes tacticos tipo militar, haciendo referencia a que son gente de “El Mencho”, así como algunos vehículos blindados, armamento de grueso calibre, lanzagranadas y aparatos de comunicación, solo muestran lo que se sabe desde hace años, que los grupos criminales tienen poder fuego para atacar y amedrentar a la población civil, a las policías municipales y tal vez a algunas policías estatales. Pero la capacidad de fuego y táctica no se comparan con las de las Fuerzas Armadas mexicanas, es más, ni siquiera se les acerca a la fuerza que hay en una zona militar.

Por supuesto que para quienes desconocen de estos temas, les podría llamar la atención y causar temor el video publicitario de este cártel de las drogas. Los que desconocen de estos temas, pero que les encanta hablar de ellos como si fueran grandes analistas y especialistas, tienen un recelo grande ante todas las obligaciones que están realizando las fuerzas militares en le 4T. Pasaron de ser una institución que se quería desaparecer, para convertirse en el pilar de la transformación que tanto pregona el gobierno federal.

Lo que es un hecho es que el video es un reto lanzado a las Fuerzas Armadas en su conjunto, a los gobiernos estatales y federal. No olvidemos que este grupo criminal atentó no hace mucho contra la vida del Secretario de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México, intentando no solo atemorizar a sus enemigos, sino también a la población civil y algunas corporaciones policiacas. Sin embargo, la realidad es que al interior del gremio militar lo único que ha causado es molestia, ya que se saben capaces de acabar con estos grupos criminales si se les diera la orden. Ya ha quedado claro que con abrazos no se van a solucionar los problemas de inseguridad del país.

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