Durante los últimos días del 2017 y los primeros del presente año se perpetraron en Chilpacingo, Guerrero violaciones graves a derechos humanos, un conjunto de desapariciones forzadas en agravio de jóvenes de la capital suriana que tienen características similares al caso Iguala de septiembre de 2014 en que diferentes policías coludidas con la delincuencia organizada desaparecieron a 43 normalistas de la Escuela "Raúl Isidro Burgos" de Ayotzinapa.

Derivado de diversos posicionamientos de organismos de la sociedad civil, líderes sociales, integrantes de la Cámara Nacional de Comercio y de la Confederación Patronal Mexicana locales, entre otras personas, trascendieron en los medios de comunicación esos hechos deleznables.

Una reconstrucción de los hechos a partir de testimonios e información de los medios es la siguiente:

En la noche del día sábado 30 de diciembre de 2017 en Chilpancingo, fueron detenidos y posteriormente desaparecidos de las instalaciones de la Feria de Navidad y Año Nuevo (Col. Los Ángeles), los ciudadanos Jorge Arturo Vázquez Campos de 30 años de edad (empresario), y Marco Eduardo Catalán Cabrera de 34 años (Chef)[1].

Ya con fecha del día martes 3 de enero, unos minutos antes de las 12:00 hrs de la noche, fueron encontrados sus cuerpos cerca de un basurero en Tierras Prietas (en el nuevo libramiento de Tixtla al norte de Chilpancingo).

Se sabe que los finados, fueron detenidos por la policía preventiva municipal de Chilpancingo, después los desaparecieron y posteriormente los entregaron a manos de miembros de la delincuencia y como resultado hoy están muertos.

Con fecha del viernes 29 de diciembre de 2017, a las 4:00 hrs de la madrugada, a la altura de la Alameda Granados Maldonado, fue detenido cuando se encontraba al interior de su vehículo (Peugeot, verde oscuro con vidrios polarizados y placas HAL-734-A, modelo 2004) por elementos de la policía preventiva municipal, el joven Efraín Andoney Patrón Ramos. Hasta el momento se desconoce su paradero.

Así mismo se tiene conocimiento que otro joven se encuentra desaparecido, aún no se tienen datos sobre el sujeto.

El día lunes 25 de diciembre de 2017, fue desaparecido Abel Aguilar García, de 18 años de edad y alumno de la Preparatoria No. 9, morador de la Casa de Estudiante en el Barrio de San Mateo, originario de la comunidad indígena de Llano Perdido del Municipio de Cochoapa el Grande. Hasta el momento se desconoce su paradero.

Así mismo desde la noche del día miércoles 3 de enero del presente año, fue desaparecido Jacobo Pérez López, estudiante del Colegio de Bachilleres de Chilpancingo, quien vivía en la Colonia Antorcha Popular [2].

En la tarde[3] del día lunes 27 de diciembre de 2017, fueron detenidos (según los familiares de los jóvenes) por elementos de la policía preventiva municipal en la Colonia Jardines del Sur en Chilpancingo, 1. Alan Alexis Vélez "N", 2. Héctor Josue Marcelo Hinojosa y 3. Juan Miguel Ríos Zamora, mismos que posteriormente fueron torturados. Los tres jóvenes aparecieron atrás de la tienda Soriana a un costado del Palacio de Gobierno.

Según versión de Jesús Tejeda Vargas, presidente municipal de Chilpancingo, los tres jóvenes desaparecidos y después con huellas de tortura fueron detenidos por elementos de la Policía Investigadora Ministerial dependientes de la Fiscalía General del Estado y no por elementos de la policía preventiva municipal, aunque otras versiones sostienen que participaron de ambas corporaciones[4].

El día lunes 27 de diciembre de 2017, fue desaparecido Cristhian Isidro Ávila Martínez, el cual cuenta con 17 años de edad, y el aviso lo dio a conocer la Alerta Amber Guerrero[5], desapareció en la ciudad de Chilpancingo.

Se concluye que fueron asesinados dos, Jorge Arturo Vázquez Campos y Marco Eduardo Catalán Cabrera.

Según versiones se encuentran en calidad de desaparecidos. 1. Efraín Andoney Patrón Ramos, 2. "N" "N" "N", 3. Abel Aguilar García, 4. Jacobo Pérez López, 5. Cristhian Isidro Ávila Martínez (Alerta Amber Guerrero).


En todos estos casos irresueltos el común denominador es la participación de elementos de la policía preventiva municipal en la desaparición forzada de estos jóvenes.

En algunos de ellos hay sólidas versiones de que también intervinieron elementos de la policía investigadora ministerial, ambos entes policiacos al servicio de la delincuencia organizada. Estos hechos deleznables coinciden con los de Iguala en que en ambos casos intervinieron policías al servicio de la delincuencia. Fueron parte fundamental en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa las policías de Iguala y de Cocula, y presumiblemente la de Huitzuco, aunque este caso que estremeció y sigue estremeciendo al país y al mundo también intervinieron otros agentes estatales y siguen varios cabos sueltos para llegar a la verdad de los hechos.

Sin embargo,  hay que reconocer que el gobierno estatal de Guerrero intervino con firmeza para desarmar a los elementos de toda la corporación y asumió la Policía Estatal el control total de la seguridad pública municipal. El problema es que la Fiscalía General del Estado y su Titular están reprobados y es juez y parte, porque también hay elementos de esa institución involucrados en los hechos.

La pregunta es: ¿Hasta cuándo seguirá la podredumbre en las policías municipales de Guerrero y gran parte del país?

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@RicardoMeb | @OpinionLSR | @lasillarota








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