Opinión

Democracia y avances tecnológicos

Cuando las tecnologías informáticas son implementadas a partir de un adecuado diagnóstico, pueden arrojar resultados sumamente positivos. | Areli Cano

  • 26/12/2019
  • Escuchar

En nuestro país, se ha vivido un largo proceso de transición democrática, en el cambio de un escenario de hegemonía unipartidista con poca capacidad de juego para otros actores, hacia un modelo que permite la pluralidad de fuerzas políticas en competencia efectiva por el poder político.

Las modificaciones constitucionales y legales que dieron inicio en los años setenta del siglo pasado, constituyen el andamiaje para la edificación de un sistema electoral robusto que, entre otras cosas, hace posible el ejercicio democrático básico de la votación, que materializa la representación ciudadana en la incidencia política, así como en la delegación y en el control del gobierno.

En el ámbito del diseño institucional, uno de los resultados más significativos del avance democrático en México es la instauración del Instituto Nacional Electoral (INE), organismo constitucional autónomo que tiene la encomienda de organizar y llevar a cabo los procesos comiciales en todo el territorio nacional y en todos los niveles de gobierno, con base en los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad y objetividad. De tal forma, se erige en una instancia clave para robustecer nuestro modelo de convivencia social y para dar garantía a los derechos político-electorales de las personas.

Para lograrlo, el INE se apoya en una amplia gama de actividades institucionales que coadyuvan a crear las mejores condiciones en función de las necesidades de los comicios; así, actúa en los rubros de capacitación, vinculación con la sociedad, cultura cívica y uso de tecnologías, para apuntalar las tareas de organización electoral.

En particular sobre la cuestión informática, es posible decir que ya es parte inherente de las elecciones, involucrada en todas las etapas de sus procesos, desde el registro de los ciudadanos en el padrón, hasta los conteos preliminares y el cómputo definitivo de resultados. Bases de datos, servidores, repositorios, programas informáticos, aplicaciones y dispositivos tecnológicos de comunicación, son algunos ejemplos de la infraestructura inmersa en las labores de organización electoral.

Como una muestra de la evolución en el uso de las tecnologías, recientemente, el INE aprobó los Lineamientos para el Voto Electrónico en los Procesos Electorales Locales de Coahuila e Hidalgo 2019-2020, que dan sustento a la implementación de una prueba piloto con votos válidos, es decir, vinculantes; bajo la consideración de que esta modalidad ofrece certeza y oportunidad en la emisión de la votación. Para esto, se aprovechará la experiencia de más de diez años de uso de la modalidad electrónica de voto en diversos tipos de procesos comiciales en entidades federativas.

El uso del voto electrónico conlleva importantes ventajas, como la posibilidad de realizar el conteo y cómputo de resultados de manera más rápida, especialmente en escenarios como el mexicano, que es sumamente complejo por las distancias geográficas y la dispersión poblacional. También se reduce el error humano y se crean mejores condiciones para la prevención de fraudes en las casillas o durante la transmisión de los resultados.

Otra arista de la utilización de las tecnologías, se relaciona con la credencial para votar. En aras de dar certidumbre sobre el ejercicio del derecho al voto y sobre sus resultados, el documento que identifica al elector en nuestro país ha tenido importantes modificaciones, particularmente en lo que atañe a la inclusión de medidas de seguridad digital y física. Incluso es de hacerse notar que, precisamente por los altos estándares de fiabilidad, y ante la ausencia en el país de un documento de identidad nacional, la credencial para votar se ha posicionado como el medio para identificarse más usado.

Bajo este contexto, como una muestra de la evolución tecnológica, hace unos días el INE anunció el nuevo modelo de credencial para votar que incluye códigos QR bidimensionales, que permiten la verificación de la información perteneciente a cada elector, mediante aplicaciones específicas. De tal forma, es posible encriptar gran parte de los datos personales y únicamente exhibir los datos idóneos y necesarios en el instrumento electoral, a fin de garantizar su función como instrumento para votar. Adicionalmente, la credencial cuenta con otras características de seguridad, tales como fotografía fantasma, uso de tinta ultravioleta visible con luz negra, patrones de figuras formadas con líneas finas de difícil imitación con impresoras, elementos perceptibles con el tacto y microtextos no legibles a simple vista.

Sin duda, las tecnologías informáticas cuando son implementadas a partir de un adecuado diagnóstico, de la identificación de necesidades específicas, y por medio de una estrategia sólida, pueden arrojar resultados sumamente positivos. Es tarea del INE crear las condiciones necesarias para dotar de confiabilidad a su uso, eliminando cualquier atisbo de desconfianza, mediante la transparencia en su diseño y operación, con el acompañamiento de la sociedad civil.

El INE, con la innovación y la proactividad como rasgos distintivos de su actuación, refrenda su compromiso con la democracia mexicana en su calidad de instancia clave del Estado mexicano, responsable de la organización de los procesos electivos. La certidumbre y confiabilidad de los procedimientos mediante los cuales se ejercen los derechos políticos merecen todos los esfuerzos posibles, incluyendo los que impulsan el uso de tecnologías novedosas.

areli.cano09@gmail.com

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.