Opinión

¿Debatir por México?

El debate político es esencial para el fortalecimiento de la cultura cívica. | José Antonio Sosa Plata

  • 10/10/2019
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Debatir no es una actividad exclusiva de los líderes políticos. Tampoco tendría que ser solo un espectáculo mediático fugaz de los procesos electorales. El contraste público de las ideas debería ser instrumento imprescindible y recurrente de la libertad de expresión. El potencial que ha demostrado contribuye de manera significativa a la defensa y mantenimiento de la democracia.

El debate es uno de los instrumentos más efectivos del pensamiento crítico. Cuando se desarrolla la habilidad para elaborar, exponer y refutar argumentos se incrementan nuestras interacciones en el espacio público. Por lo tanto, permite una mejor relación entre la sociedad y los gobernantes, no solo para reducir o evitar las injusticias, sino para cumplir con la obligación que tienen a la transparencia y rendición de cuentas.

El pensamiento crítico también es útil para saber en qué creer y en quién confiar. Primero, porque privilegia las evidencias. Segundo, porque nos ayuda a identificar las mentiras y argumentos falsos de nuestros interlocutores. Y tercero, porque facilita y mejora nuestra capacidad de razonar en escenarios políticos de pluralidad y disenso. El pensamiento crítico es, por lo tanto, pensamiento de calidad.

Si quieres saber más: Julio César Herrero. Elementos del pensamiento crítico (Segunda edición ampliada y revisada), España, Universidad de Alcalá, Editorial Marcial Pons, 2018.

El debate político no se puede entender al margen del pensamiento crítico. De ahí la importancia que tiene para la ciudadanía comprender y poner en práctica el significado profundo de ambos conceptos. El intercambio y el contraste de ideas, diagnósticos, visiones o propuestas fortalece, sin duda, el discurso público y los procesos de toma de decisiones en un marco de tolerancia y respeto. También favorece el trabajo en equipo y, por supuesto, la expresión verbal y no verbal de quien lo practica.

La gran velocidad con que circula la información y se modifica la agenda en el ecosistema de comunicación deja poco espacio para el análisis, la evaluación y la reflexión. Es paradójico que mientras más abundante es la información que recibimos, menos comprendemos lo que sucede en nuestros entornos. En alguna ocasión me dijo un amigo que, en la actualidad, “quien no está confundido, no está bien informado”.

¿Acaso eso es lo que conviene a los grupos de poder y a los medios de comunicación modernos? Muchos piensan que sí. Aún más. Están convencidos de que una sociedad desinformada es menos crítica, menos exigente, menos participativa y, por lo tanto, más manipulable. Quienes así lo han considerado, han hecho todo lo posible para inhibir la consolidación de una auténtica cultura de debate.

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La cultura de debate no surge de manera espontánea. Requiere la participación y coordinación de diversas instituciones y medios, en donde los líderes son sus principales protagonistas. No obstante que este año se cumplieron 25 años de la transmisión del primer debate presidencial en nuestro país, lo cierto es que se ha avanzado poco en esta materia.

El Instituto Nacional Electoral (INE) logró resultados destacados en las elecciones federales y estales del año pasado al modernizar los formatos de los debates. Sin embargo, no se debe bajar la guardia. Por eso, con miras a las #Elecciones2021, los Consejeros asumieron un nuevo reto al convocar al Primer Torneo Nacional "México Debate 2019", el cual se llevará a cabo del 10 al 14 de octubre.

También puedes ver: El cambio de los debates presidenciales en México, un documental del INE que atestigua el cambio.

Considerado dentro de la Estrategia Nacional de Cultura Cívica, el evento está dirigido a las alumnas y alumnos universitarios de todo el país. La organización corre a cargo del INE y la Asociación Mexicana de Debate, instituciones que en esta ocasión contarán con el apoyo, entre otros, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la Comisión de Juventud y Deporte del Senado de la República y Foro TV.

El torneo está inspirado en el debate parlamentario británico. Se trata de un modelo reglado de "debate fluido en el que se premia, por encima de todo, la capacidad de construir líneas argumentales sólidas a nivel lógico y de destruir (sic), en consecuencia, las bases lógicas de los argumentos del contrato”. En este formato “existen las figuras de Gobierno y Oposición, que tendrán que actuar de forma positiva o negativa, respectivamente ante la moción (tema del debate) que se les presenta”. (BONET y TORRES, 2019).

La experiencia que se tendrá en estos días será importante. Sin embargo, no es el primer esfuerzo que se realiza en el país. En la última década se han hecho varios intentos, pero ninguno ha logrado la repercusión de alcance nacional que se necesita. Confiemos en que el trabajo que harán las y los jóvenes universitarios en “Debate México 2019” siente el precedente que tanta falta le hace al Estado mexicano.

Recomendación editorial: Margarita Bonet Esteva y Francisco Javier Torres Serrano (Coordinadores). Argumentación y debate. Introducción al formato Parlamentario Británico y debate jurídico. Madrid, Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Barcelona, Facultad de Derecho de la Universidad de Murcia, Editorial Dykinson, 2019.