Opinión

De vuelta al presidencialismo

Son ya varias las señales de que la llamada “cuarta transformación” es en realidad la primera regresión democrática de México en décadas. | Julio Castillo López

  • 29/08/2018
  • Escuchar

Durante las últimas semanas hemos visto expresiones, propuestas y ocurrencias por parte del Presidente electo y de su equipo que arrojan una idea clara y contundente: a lo que le llaman cuarta transformación es la vuelta a un presidencialismo absoluto en donde una sola persona abarque la mayor cantidad de poder posible. Algunas ideas al respecto:

·         Desde los ochenta se consolido la necesidad de democratización de México y esto no sólo abarca que las votaciones fueran reales y los votos contaran; abarca la necesidad de restarle fuerza al Poder Ejecutivo para abrir paso al federalismo y a la auténtica división de poderes.

·         La idea de los “súper delegados” también es contraria al federalismo y representa una gran regresión al presidencialismo ya que aumenta la presencia del ejecutivo federal en los estados... y en tema de recursos es enorme el poder que tendrán dichos sujetos.

·         Por otro lado, la evidente vinculación de los presuntos súper delegados con Morena responde a un esquema de partido/gobierno que fue superado en los 90 y que abrió paso a la democracia real en México. El punto central de la batalla del PAN nunca fue acabar con el PRI, fue que el PRI se volviera un partido político y dejara de ser el brazo político del gobierno federal. Un partido que pudiera en igualdad de condiciones con los demás.

·         Tumbar la reforma educativa es regresarle el poder de la educación al sindicato y por lo tanto a una persona que obviamente le responde al presidente... es lo mismo que antes del 2000 que el presidente ponía y quitaba líderes sindicales.

·         Bajar el presupuesto en la Cámara de Diputados y en el Senado de la República es debilitar al poder que se encarga de auditar y cogobernar... si bien hoy existe una mayoría de Morena en ambas cámaras y será fuerte la voz de López Obrador, si se adelgaza el Poder y se le va quitando fuerza esto será secundario. No elimino la opción de que incluso dentro de Morena el Presidente electo no tenga un grupo de “levantadedos” y exista criterio en cada uno, pero sin un Poder Legislativo fuerte igual no habrá contrapesos.  

·         Lo mismo pasa con el tema de los partidos políticos... la idea de bajar presupuestos puede afectar efectivamente a la competencia democrática y provocar una regresión a antes de los ochenta que existían los procesos democráticos, pero no las condiciones para que la oposición fuese competitiva.

·         Consolidar las compras podría parecer una vuelta al presidencialismo pero en realidad responde a una necesidad de control debido a la desbordada corrupción que ha sido evidente durante el último sexenio.

·         Sin embargo, centralizar toda la comunicación responde a una vuelta no solo al presidencialismo sino a la idea del Tlatoani o del Rey, una única persona en todo y para todo...

Son ya varias las señales de que la llamada “cuarta transformación” es en realidad la primera regresión democrática de México en décadas. Entiendo que muchas generaciones ya no tienen memoria ni de ese momento ni de esa batalla que encabezó el PAN para hacer al Presidente de la República un ser humano falible, no un rey, no un príncipe y el siguiente gobierno se topará con un país muy distinto al que sueña gobernará y habrá contrapesos y si insisten en reducirle fuerza a los partidos políticos y al legislativo, serán las redes sociales y la sociedad civil pero México puede y no debe regresar a las figuras superiores e intocables.

Monterrey y Guadalupe

@JulioCastilloL  | @OpinionLSR | @lasillarota

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.