Opinión

De nuevo brilla la esperanza

Este histórico 1 de julio también ratificó su convicción de que: “Por el bien de todos, primero los pobres” | César Cravioto

  • 03/07/2018
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Juntos Haremos Historia

Como era previsible, Andrés Manuel López Obrador arrasó en las elecciones por la Presidencia al acumular, según las primeras cifras del PREP, por lo menos 58 por ciento de las preferencias ciudadanas, porcentaje equivalente a 36 millones de personas.

López Obrador se convertirá, así, en el primer presidente de México en ser postulado por un movimiento de izquierda. Y con un amplio margen de legitimidad, pues será el jefe del Poder Ejecutivo con el mayor respaldo popular de las últimas décadas.

De tal modo, México festeja el inicio de la cuarta gran transformación histórica de México. El suceso político más relevante de nuestra historia contemporánea.

Juntos Haremos Historia, la coalición que abandera López Obrador, suma al triunfo de éste la conquista de la mayoría en el Congreso de la Unión y de por lo menos cinco gubernaturas.

Y desde luego, la contundente victoria de Claudia Sheinbaum en la Ciudad de México, quien consiguió 47 por ciento de los sufragios de los capitalinos, a quienes convenció de la necesidad de poner coto a la depredación que ha sido norma de la actual administración local.

A este triunfo se agrega el triunfo de Morena en la mayoría de alcaldías. Y aunque aún se desconoce el resultado final de esta votación, ya puede asegurarse que por lo menos se llevará diez de las antiguas demarcaciones.

Acabar con la corrupción

En consecuencia, como López Obrador, Sheinbaum y los alcaldes de Morena también deberán barrer, desde arriba y hasta abajo, con la corrupción y el tráfico de influencias que marcaron la agenda del régimen perredista local.

Y en cuanto Claudia asuma la jefatura de Gobierno, restituirles sus legítimos derechos humanos y económicos a los capitalinos, traicionados en aras de las ambiciones de un grupúsculo de ambiciosos políticos.

Pero éste no sólo es un triunfo de Juntos Haremos Historia, la coalición encabezada por Morena. Es una conquista de las batallas por la democracia libradas por los ferrocarrileros y los maestros a mediados del siglo XX.

De los estudiantes del 68, de los electricistas de la tendencia democrática dirigida por Rafael Galván, de las luchas normalistas, del admirable esfuerzo de Rosario Ibarra de Piedra y el colectivo de mujeres por encontrar a sus hijos.

Y de tantos luchadores sociales más que se quedaron en el camino después de brindar su sangre generosa y valiente por el cambio verdadero de México.

Desde luego, aquí no termina el combate. Apenas comienza. Porque en los años subsiguientes, se trabajará por hacer realidad la cuarta transformación de la República, una hazaña equivalente al triunfo del movimiento de Independencia, de la Reforma y de la Revolución.

En efecto, así como los monárquicos y colonialistas perdieron en 1821, los apátridas en 1867 y los latifundistas en 1917, la mafia del poder que impuso el modelo neoliberal concentrador de la riqueza y la desnacionalización de los bienes colectivos, el próximo 1 de diciembre deberá partir con su equipaje de codicia y tráfico de influencias.

Reconciliación

Porque entonces López Obrador dará inicio a la separación entre el poder político y el poder económico, un objetivo imprescindible. Tal vez el más importante de su gobierno. Entonces terminarán los negocios privados hechos al amparo del poder público.

Pero el cambio verdadero no partirá de la venganza. Porque, como advirtió al confirmarse su victoria: Llamará “a todos los mexicanos a la reconciliación y a poner por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés superior, el interés general”.

En efecto, fiel a su compromiso de buscar la concordia entre los mexicanos, en su cierre de campaña señaló: “Buscaremos la unidad hasta donde se pueda, pero no apostamos a la unanimidad ni al pensamiento único. Nuestros opositores siempre tendrán respeto y nunca los veremos como enemigos. (…) Estamos empeñados en construir una verdadera democracia, no una dictadura. No va a haber una sola voz, se va a respetar la libertad, el derecho a disentir”.

Este histórico 1 de julio también ratificó su convicción de que: “Por el bien de todos, primero los pobres”.

Cuidaremos nuestro triunfo en las casillas

@craviotocesar | @OpinionLSR | @lasillarota

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