Opinión

De los bebés Godínez

Vivan los bebés Godínez, y la revolución laboral que han empezado. | Aniela Cordero

  • 18/01/2020
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Feliz año nuevo, feliz día de reyes, y feliz todo. Felicidades también para nuestros ajenjos lectores. Es nuestra primera columna del 2020 y me da mucho gusto tenerlos de vuelta como cada semana.

Empezamos el año hablando de los compañeros Godinez que representan el 10% aproximadamente de la fuerza laboral. Los boomers ya van de salida, los millenials representan el 75% de la fuerza laboral, y los que van entrando, becarios, trainees, y analistas, son nuestra querida generación centennial, que nos dicen “quítate, que ahí te voy”.

Repasemos rápidamente las características de los boomers y de los millenials para que nuestros lectores sepan en qué categoría está cada quién. Los boomers, nacidos entre 1946 y 1964, valoran mucho las tradiciones, la familia, la trayectoria profesional y la reputación. Los millenials, nacidos entre 1980 y 1995 (aunque yo digo que hasta el 93), nacimos con “el chip tecnológico”, estamos mejor preparados a nivel académico, somos menos conformistas (y cambiamos relativamente seguido de trabajo) y somos el “multitask” encarnado.

Vamos ahora con los centennials o generación Z. Nacidos entre 1996 y 2010 (sí, varios de nosotros ya estamos dando el viejazo), son nativos digitales. Ellos no nacieron “con” el chip, nacieron “en” el chip y no han tenido que adaptarse ni a los teléfonos, ni al internet, ni a las computadoras. Han visto a uno o ambos padres desempleados, lo que los lleva a entender el salario (tanto metálico como emocional) de una manera diferente. Son menos individualistas y más sociables, y han regresado a pensar a largo plazo a nivel laboral.

A nivel gratificación, si los milennials nos emocionábamos porque nuestros pedidos llegaran en dos semanas a nuestras casas, tenemos que agradecerle a los Zs que ahora nos lleguen en 24 horas o menos. Los centennials son expertos en la gratificación instantánea, impactando también a nivel laboral, pues prefieren gestionar y liderar proyectos cortos, con resultados visibles, que liderar proyectos a largo plazo donde quién sabe si lleguen a ver un cambio.

Y dentro de la gratificación instantánea, al igual que los millenials, ven primero por ellos mismos, y su calidad de vida, y ya no sólo en el salario. Desafortunadamente les tocó lo peor cuando se repartió la suerte, y están acostumbrados, o más bien resignados, a que sus sueldos estarán por debajo del mercado. Pero mientras estén contentos con lo que hagan, aguantan vara.

¿Qué grandes cambios traerá esta nueva generación?

Algunos de los más notorios e importantes son:

1.    Salario emocional: de ilusiones, nadie vive, y los centennials tampoco. Pero ellos más que salario, quieren dejar huella y lograr hacer un cambio para mejor en sus trabajos; sentirse escuchados, y apoyar. No ser un número más, ni otro medio para un fin.

2.    Tecnología al alcance de todos: adiós tediosos sistemas burocráticos enterrados en 40 formatos de papel, hola a la tecnología intuitiva, móvil y de rápido aprendizaje. Los centennials son tecnología, buscan la flexibilidad, la comodidad, la rapidez y lo directo.

3.    Flexibilidad en los formatos de trabajo: qué home office ni qué nada, una compañía que se base en resultados y no en horas nalga. En donde puedan administrar su tiempo, disfrutar su autonomía y desarrollar su responsabilidad. Preferentemente viendo resultados en no más de 10 días hábiles.

Es todo lo que venimos soñando los millenials, y son todos los males que aquejan a la mayoría de las empresas, sobre todo los corporativos, pues las start ups tienden a tener más centennials en sus filas, porque se adaptan al negocio, al mercado y a la sociedad.

¿Ustedes creen que la mayoría de las empresas donde trabajamos, estén listas para los centennials? Yo no lo creo. A duras penas pudieron acomodarnos a nosotros los millenials, van a parir chayotes para atraer a los centennials a trabajar para ellos si no cambian, si no se renuevan, si no escuchan a las nuevas generaciones.

Vivan los bebés Godínez, y la revolución laboral que han empezado.