Opinión

De la nueva normalidad a la reconfiguración mundial

Las repercusiones económicas apenas han comenzado a revelar sus primeros impactos, así como lo que será, el nuevo orden mundial. | Ismael Jiménez

  • 10/06/2020
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Al inicio de la pandemia, hablamos en este espacio, de la recesión económica que generaría la parálisis económica provocada por el covid-19. En ese momento, hablamos de la sobre-reacción de los mercados bursátiles y la estrepitosa caída que tuvo en cinco días y que después, se prolongó quince más.

Luego de esos acontecimientos, una de las primeras cosas que señalamos, fue que el mundo viviría una recesión económica similar o más profunda que la de 1929, y que esto, daría paso a una nueva composición planetaria, ya que el mundo, no volvería a ser el mismo luego de la Pandemia.

Recientemente, el Banco Mundial dio a conocer su informe “perspectivas económicas mundiales”, en el que señala entre otras cosas, que los efectos de la actual recesión, serán más profundos que los vividos en la Gran Depresión. De hecho, el documento señala, por ejemplo, que el número de países que registrarán una caída del PIB per cápita, será similar al que había en 1870.

El documento revela que la economía mundial en este 2020, tendrá una contracción del PIB de 6.2 por ciento. La economía mexicana, señala el organismo, se contraerá 7.5 por ciento.

Los grandes cambios mundiales, vienen precedidos generalmente por crisis económicas, y hoy, estamos frente a una de proporciones nunca antes vistas, al menos, eso es lo que vienen diciendo los analistas serios. Esto, debe dar paso a revisar la situación que vivimos de una manera distinta y bajo una profunda reflexión de la nueva relidad que se avecina.

Lo hemos mencionado en este espacio, si queremos enteder los efectos del covid-19, debemos comenzar por conocer la magnitud de sus efectos en la economía y la geopolítica planetaria. El reporte del Banco Mundial, es un primer esbozo de la crisis político, social y económica que se avecinan.

La transformación que viene, no se refiere a una “nueva normalidad”, es algo más complejo que sólo pensar en nuevos hábitos y costumbres. Habrá alteraciones profundas porque en algunos países, la sociedad reclamará cambios de gobierno, mientras que, en otros, su prioridad será preservar su rol en el concierto económico y político mundial. Esto, presagia confrontaciones intra y entre países.

Las economías de bloques, podría ser una opción en algunas regiones y para otras, tal vez ya no, como en Europa. Pero en caso de mantenerse la comunidad europea, habrá cambios importantes en la concepción que dio origen a esa coalición de países.

Los países asiáticos, revela el informe del Banco Mundial, saldrán mejor librados de la pandemia y esto, podría dar paso a la conformación de bloques económicos entre ellos. Por ejemplo, el estudio revela, que China será el único país del planeta, que registrará un PIB positivo con un cremiento del 1 por ciento.

Los países de Asia y Oriente Medio, en conjunción con algunas naciones de Europa Oriental, podrían conformase en bloques económicos que reconfigurarían el mapa mundial.

Existen voces que selañan, que ante el fracaso del modelo económico actual, fundamentando en la especulación de los mercados bursátiles, y ante el fomento de la deuda o el crédito como fórmula de capitalización de los países y las personas, será necesario regular sus fines y objetivos para detener la creación de nuevas burbujas especulativas; las cuales, son selañadas como causantes del  endeudamiento de la mitad de los países y de su población.

Los Estados Unidos junto con Reino Unido, precursores de esa economía ficticia fundamentada en la especulación financiera, están sufriendo en carne propia la nula generación de riqueza productiva en sus países y que se refleja, en los altos índices de desempleo.

Por ello, Trump inició la cruzada para devolver a los Estados Unidos, su liderazgo manufacturero con la política de repatración de capitales y Reino Unido, lo hizo con el Brexit.

Es cierto, en este momento, el mandatario estadounidense, no es el más popular ni dentro, ni fuera de sus fronteras, pero independientemente de que sea o no reelegido en las próximas elecciones, sentó ya las bases de lo que pretende será, el resurgimiento de su economía.

Parte de su apuesta, está fundamenta en el T-MEC que, de entrada, es ya el primer bloque económico definido para enfrentar la nueva era mundial y la crisis económica. Para México, esta es una nueva oportunidad para subirse al tren del desarrollo o consolidarse como ha sido anteriormente, en el comodín manufacturero de los Estados Unidos.

Las condiciones están dadas y será responsabilidad del gobierno mexicano aprovechar esta conyuntura y subirse a la nueva era que se avecina. Aunque antes, deberá lidiar con sus demonios internos, pero esa, es otra historia.

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