Opinión

Da revés Banco de México a energías sucias

El Banco de México modificó su reglamento interior y creó una nueva Dirección de Análisis y Políticas de Riesgos Ambientales. | Romina Román

  • 18/10/2021
  • Escuchar

Vaya cachetada con guante blanco que dio el Banco de México a las políticas de la Secretaría de Energía y a la Comisión Federal de Electricidad que buscan regresar a las energías “sucias” y depender más del carbón y el combustóleo. Pues resulta que el Instituto Central modificó su reglamento interior y creó una nueva Dirección de Análisis y Políticas de Riesgos Ambientales.

La función de la naciente área es elaborar y promover normatividad, políticas públicas e investigaciones que favorezcan el desarrollo sostenible de las actividades y servicios que se lleven a cabo en el sistema financiero.

La dirección también tiene como objetivo evaluar y monitorear los riesgos físicos y las oportunidades que se derivan de la transición a una economía baja en carbono y amigable con el medio ambiente, así como los desafíos al sistema financiero relacionados con estos factores.

Sin embargo, esta política del Banco de México -aunque de manera indirecta- no va de la mano con la iniciativa de reformas al sistema eléctrico que se analiza en el Congreso y cuya encomienda de los altos mandos es aprobarla al costo que sea.

La propuesta de modificaciones en materia eléctrica del presidente López Obrador tiene como propósito que la Comisión Federal de Electricidad pueda activar sus plantas subutilizadas que dependen del carbón y combustóleo, ya que bajo las leyes vigentes no pueden trabajar a su máxima capacidad. 

No hay que olvidar que México tiene un elevado excedente de combustóleo que produce Petróleos Mexicanos y que nadie en el mundo quiere comprar porque va en contra de las energías proambientales.

Estados Unidos evalúa sanciones 

Ya que hablamos de temas ambientales, no cabe duda que el gobierno del presidente Joe Biden no ve para nada con buenos ojos las políticas energéticas del gobierno mexicano. Y aunque no hay un pronunciamiento abierto por respeto a la soberanía y a las decisiones de la política interna nacional, nos adelantan que hay un análisis profundo sobre las implicaciones que tendrá -en caso de aprobarse- la iniciativa de reforma eléctrica y sus efectos en las empresas estadounidenses.

El endurecimiento de la postura de México en favor del mayor uso de hidrocarburos ya encendió focos de alerta entre los miembros de la Casa Blanca, de ahí que la administración de Biden continuará insistiendo en que México regrese a las energías renovables.

Para nada es casualidad la visita de John Kerry, enviado especial para analizar temas relacionados con cambios climáticos. Si bien la Cancillería asegura que la reunión se centrará en analizar el plan de reforestación Sembrando Vida, la realidad es que la intención del funcionario estadounidense es insistir en los daños que generarán al medio ambiente el mayor uso de combustóleos.

Desde el partido demócrata comentan que las implicaciones en las relaciones bilaterales por la aprobación de la reforma eléctrica serán negativas para México, ya que al darle preferencia a la Comisión Federal de Electricidad se atentará contra los intereses comerciales de empresas estadounidenses instaladas en México que tienen contratos firmados desde hace varios años, por lo que el gobierno del presidente Biden no se quedará con los brazos cruzados.

Nos adelantan que no se permitirán violaciones al Tratado de Libre Comercio (T-MEC) ni que se quiera dar marcha atrás a contratos legalmente signados… ahí sí, nos dicen, el gobierno de Estados Unidos levantará la mano de manera enérgica.

Así las cosas..

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.