Opinión

Cuidemos a quienes nos cuidan

Debemos cobrar conciencia del enorme valor y entrega de quienes, muchas veces incluso en forma heroica, dan todo para salvar vidas. | Agustín Castilla

  • 16/04/2020
  • Escuchar

Se requiere una gran vocación y compromiso con la comunidad para exponer su vida -así como la de sus familias- y trabajar largas jornadas en condiciones que distan muchísimo de ser las adecuadas -además por un salario que generalmente no corresponde al nivel de responsabilidad, conocimientos y experiencia- para atender a los pacientes que llegan cada vez en mayor número a los hospitales por complicaciones respiratorias derivadas del covid-19.

Lamentablemente cada vez son más las y los médicos, enfermeras que laboran en las instituciones públicas de salud que se han contagiado e incluso han perdido la vida en cumplimiento de su deber por el riesgo inherente a su trabajo, pero también en buena medida por la falta de equipos e insumos para su protección que en muchas ocasiones han tenido que ser adquiridos por ellos mismos con la correspondiente merma a su de por si limitada economía. 

Los brotes de contagio de covid-19 en los hospitales del IMSS en Monclova, Los Cabos, Tlalnepantla, y Tijuana han prendido las alarmas entre el personal, confirmando lo que en su momento advirtió con toda claridad el senador Germán Martínez al presentar su carta de renuncia a la Dirección General del Instituto Mexicano del Seguro Social debido a la aplicación a rajatabla de la política de austeridad de este gobierno sin ninguna racionalidad, provocando protestas y llamadas de auxilio en al menos 8 entidades para que se les proporcione a la brevedad el equipo de protección personal para desempeñar su trabajo con las condiciones mínimas de seguridad. 

Es preocupante que no se hayan tomado las previsiones necesarias con la debida antelación ante la inminente llegada de la pandemia, como también lo es que las autoridades insistan en descalificar las denuncias por desabasto de insumos básicos -pareciera que les importan más las críticas que la situación del personal de salud- en vez de poner toda su atención en resolver sus legítimas peticiones.

El personal de salud que está en la primer línea de defensa frente a la pandemia merece toda nuestra gratitud, reconocimiento y apoyo, sobre todo en estos momentos en que apenas está por iniciar la etapa más difícil y que demandará un mucho mayor esfuerzo de cada una y uno de nuestros médicos, enfermeras y enfermeros, camilleros, así como de quienes realizan labores administrativas, de limpieza y seguridad en los centros de salud. 

Es cierto que en algunos casos hemos sabido de dueños de departamentos que les condonan u ofrecen un descuento en el pago de renta de sus viviendas o de establecimientos que les apoyan con comida lo cual es plausible y debemos replicar. Sin embargo, es lamentable que en muchas otras ocasiones, en vez de aplaudir al paso de quienes conforman nuestro ejército de batas blancas, sean víctimas de inexplicables actos de discriminación, intimidación, y hasta agresiones físicas por parte de sus vecinos, familiares de pacientes o simplemente de ciudadanos que descargan contra ellos quizá su irritación, preocupaciones y miedos.

Desde luego es responsabilidad de las autoridades hospitalarias y de seguridad pública tomar las medidas suficientes para garantizar la integridad del personal al interior de sus instalaciones así como en sus inmediaciones al igual que en el transporte público, pero la mayor responsabilidad recae en nosotros como sociedad. Debemos cobrar conciencia del enorme valor y entrega de quienes, muchas veces incluso en forma heroica, dan todo para salvar vidas, y por tanto de la imperiosa necesidad de cuidar y reconocer a quienes nos cuidan. Desde aquí, va un sentido aplauso con todo mi respeto, gratitud y reconocimiento.

Para La Silla Rota es importante la participación de sus lectores a través de  comentarios sobre nuestros textos periodísticos, sean de opinión o informativos. Su participación, fundada, argumentada, con respeto y tolerancia hacia las ideas de otros, contribuye a enriquecer nuestros contenidos y a fortalecer el debate en torno a los asuntos de carácter público. Sin embargo, buscaremos bloquear los comentarios que contengan insultos y ataques personales, opiniones xenófobas, racistas, homófobas o discriminatorias. El objetivo es convivir en una discusión que puede ser fuerte, pero distanciarnos de la toxicidad.