Opinión

¿Cuándo tendremos un Congreso abierto en México?

Para construir un Congreso abierto se requiere más que discursos.

  • 06/01/2016
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Sólo el 17% de los mexicanos se sienten representados por el Congreso, de acuerdo a la última versión del Latinobarómetro. Este estudio agrega que en América Latina, “el ciudadano que protesta no está afiliado a nada, no protesta desde adentro del sistema político o social, sino desde fuera, como individuo… Ergo, el sistema político pierde la capacidad de representar al ciudadano empoderado. No lo sabe convocar, no lo ha convocado”. 

 

La cita anterior plantea dilemas de particular relevancia para nuestra democracia. Hoy la gobernabilidad en nuestro país enfrenta varios retos que debemos enfrentar juntos sociedad y autoridades electas y designadas. Uno de estos es, por ejemplo, articular conversaciones y debates públicos sobre qué acciones implementar en torno a los problemas que aquejan a la población. Otro reto es ir más allá de la legitimidad del voto, hoy es necesario que las autoridades renueven esa legitimidad cotidianamente por medio de su desempeño. Garantizar el acceso a la información pública permitirá articular estas conversaciones y debates y también dará los insumos para evaluar a los servidores públicos.

 

La construcción de un Estado abierto en México nos permitirá encarar de manera sistemática y usual, éstos y otros retos de nuestra democracia.

 

En especial, el Congreso, espacio privilegiado de representación política de la ciudadanía, debe ser un Congreso abierto. ¿Qué quiere decir esto? En primer lugar, que tiene el hábito de transparentar el uso de sus recursos y cada una de sus decisiones. En segundo lugar, que rinde cuentas cotidianamente sobre cómo usa esos recursos y toma esas decisiones. Y, en tercer lugar, que garantice el acceso a la información para promover la participación de la población en las decisiones que se toman en cada uno de los congresos del país.

 

Para construir un Congreso abierto se requiere más que discursos, es necesario desarrollar capacidades institucionales como accesibilidad, difusión, permanente evaluación del trabajo legislativo y mejor uso de tecnologías de la información. El Diagnóstico para el Parlamento Abierto en México 2015 muestra con claridad que las instituciones legislativas del país no cumplen con los elementos mínimos en materia de transparencia, rendición de cuentas, participación ciudadana y uso de tecnologías de la información.

 

Las organizaciones de la sociedad civil que impulsan la Alianza para el Parlamento Abierto, autoras del diagnóstico, señalaron que hay tres principios con cumplimiento prácticamente nulo: datos abiertos, conflicto de interés y legislar a favor de gobierno abierto.

 

Ya dimos los primeros pasos hacia un Congreso abierto y nos detuvimos. En 2014, las Mesas Directivas de las Cámaras del Congreso de la Unión, el INAI y distintas organizaciones de la sociedad civil propusieron crear una Comisión bicameral que impulsaría la Alianza para el Parlamento Abierto, a la que se integrarían los congresos de las 32 entidades federativas. Incluso, se hizo una Declaración conjunta de lanzamiento.

 

Celebro que la legislatura actual retome los trabajos que quedaron pendientes para la instalación de esta Comisión bicameral. Es fundamental crear la plataforma institucional para el seguimiento y representación del Congreso de la Unión como miembro de un Secretariado Técnico Tripartita, que también integrarán las organizaciones de la sociedad civil y el INAI. La finalidad de ese Secretariado será definir acciones y fechas de la redacción de un plan de acción con compromisos puntuales y tiempos de cumplimiento.

 

El Poder Legislativo no se puede quedar atrás en la construcción de un Estado abierto en México. La puesta en marcha de un Congreso abierto enviará una señal a la población de que sus protestas se pueden convertir en propuestas y, sobre todo, convertirse en acciones del Estado mexicano. Sólo así será posible restaurar el sentimiento de representatividad. Así demostrarán que la Ley General de Transparencia no es letra muerta, por el contrario, la pondrán ya en práctica. No más discursos, es una cuestión de voluntad.

 

@joelsas

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