Opinión

Cuando la letra se tiñe de sangre

Cuando la letra se tiñe de sangre es porque no existe democracia en nuestro país.

  • 21/12/2016
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No imagino que ocurre en las familias de aquellos 48 periodistas que han muerto por lo que escriben o con motivo de sus actividades de comunicación; por su trabajo de difundir, por darle forma a la letra y construir palabras que significan un mensaje, una alerta, una denuncia.

 

Los 48 comunicadores muertos por su actividad periodística entre el 1º de enero al 15 de diciembre de 2016 según un reporte dado a conocer por el Comité para la Protección de Periodistas  (CPJ por sus siglas en inglés) es un tema de extrema gravedad en el mundo y el país.

 

Cuando la letra se tiñe de sangre es porque no existe democracia en nuestro país. Hay intolerancia, barbarie e insensatez. Los grupos de poder, ya sea delincuentes políticos, políticos delincuentes o viles delincuentes, no aceptan, no soportan, que los medios de comunicación los pongan en evidencia.

 

Se van contra los y las periodistas que se encuentran en total estado de indefensión en contra de este tipo de actos.  Las leyes de protección que existen en varios estados, son solo leyes de papel, vacías, sin fuerza.  Solo están allí para que los legisladores aparenten cumplir su papel y los gobernantes presumirlas por haberlas publicado.

 

Las instituciones creadas para proteger a los periodistas están dirigidas por personas ineptas, insensibles y cuando hay personas preocupadas con función de mando operan sobre una torre de papel frágil, sin fuerza ni recursos económicos.

 

La muerte de los 48 comunicadores en 2016 es menor a la acontecida en 2015 en que alcanzó en 75 el número con motivo del trabajo periodístico.  Sin embargo, la cifra es elevada y está compuesta por muertes violentas originadas en secuestros, “levantones” como se suele decir a quién se le apresa y no se vuelve a saber de él hasta que aparece muerto en lugares apartados.

 

Los casos que están excluidos por la CPJ son por enfermedad, accidentes automovilísticos o de aviación a menos que hayan sido parte de una misión periodística.

 

El reporte señala que las actividades más expuestas son las de reportero gráfico y de video, seguramente porque su trabajo es más visible y no se puede eludir de manera alguna.

 

Los problemas comunes que enfrentan las familias y amigos de los periodistas es comprobar que efectivamente se dedican al trabajo informativo.  La mayoría de medios de comunicación no reconoce la relación laboral de los reporteros.  Los trata como personas ajenas.  Generalmente carecen de contrato, pero cuando lo hay se le da cobertura de un convenio mercantil.  La nota, el reportaje, el artículo, la fotografía o el video es una simple mercancía la que se paga a destajo, trabajo hecho, trabajo pagado.

 

Se evade la relación formal y carecen de seguridad social.  Cuando ocurre la muerte del o de la comunicadora los familiares quedan desprotegidos porque nunca se les permitió cotizar ante el Instituto Mexicano del Seguro Social.  Cuando tienen suerte que, si se haya cotizado, generalmente la cotización es inferior al salario que se percibe.

 

Las mujeres periodistas, quienes en mayor medida se dedican a esta actividad son las más desprotegidas, no solo carecen de seguridad social, sino que no tienen derecho a guarderías o atención médica institucional.  Las empresas generalmente tienen contratado a un médico particular para que éste les de la receta o los atienda cuando no se trate de un caso delicado.

 

Cuando ocurre la muerte del o la periodista, los sistemas de protección demuestran su ineficacia.  No hay medidas efectivas de prevención y la impunidad no tiene límite.

 

17 Periodistas asesinados en 2016

 

En un recuento de Víctor Ruiz Arrazola de la Casa de los Derechos de Periodistas publicado en el periódico Unión de Periodistas del 1º de agosto de 2016, comandado por Jorge Meléndez y la compilación de otras fuentes, se suman a la fecha 17 periodistas asesinados: tres mujeres y catorce hombres.  La lista es la siguiente:

 

  1. Marcos Hernández Bautista, quien laboraba en Noticias, Voz de Imagen de Oaxaca, ocurrido el 21 de enero de 2016, en el municipio de San Andrés Huaxpaltepec, Oaxaca.
  2. Reinel Martínez Cerqueda, de Radiodifusora comunitaria El Manantial, ocurrido el 22 de enero de 2016 en el municipio de Santiago Laollaga, Oaxaca.
  3. Gonzalo Alberto Manzanilla, del periódico Por Esto, ocurrido el 8 de febrero de 2016, en Mérida Yucatán.
  4. Anabel Flores Salazar, del Sol de Orizaba (OEM), ocurrido el 09 de febrero de 2016 en el municipio de Mariano Escobedo, Veracruz.
  5. Moisés Dagdug Lutzow, de Radiodifusora comercial XEVX La Grande de Tabasco, ocurrido el 20 de febrero de 2016, en Villahermosa, Tabasco.
  6. Apolonio Hernández González, de Radio Need (Internet), ocurrido el 26 de abril de 2016 en el municipio de Ejutla de Crespo, Oaxaca.
  7. Francisco Pacheco Beltrán, de El Sol de Acapulco y el Foro de Taxco, ocurrido el 26 de abril de 2016, en Taxco, Guerrero.
  8. Manuel Santiago Torres González, de Noticias MT (Internet), ocurrido el 14 de mayo de 2016 en Poza Rica, Veracruz.
  9. Elidio Ramos Zárate, de El Sur del Istmo, ocurrido el 19 de junio de 2016, en Juchitán de Zaragoza, Oaxaca.
  10. Zahamira Esther Bautista Luna, Free lance, ocurrido el 20 de junio de 2016 en Ciudad Victoria, Tamaulipas.
  11. Salvador García Olmos (en otros medios aparece como Salvador Olmos García) de Radiodifusora comunitaria Tunn Ñuu Savi (Palabra del Pueblo de Lluvia), ocurrido el 26 de junio de 2016, en Huajuapan de León, Oaxaca.
  12. Pedro Tamayo Rosas, de Piñero de la Cuenca, Al Calor Político, El Informante, ocurrido el 20 de julio de 2016, en Tierra Blanca, Veracruz.
  13. Agustín Pavia Pavia, locutor de la Radio comunitaria Tunn Ñuu Savi (Palabra del Pueblo de Lluvia), ocurrido el 13 de septiembre de 2016, en Huajuapan de León, Oaxaca.
  14. Aurelio Cabrera Campos, director del semanario poblano El Gráfico de la Sierra, baleado el 14 de septiembre de 2016 y muerto al día siguiente como consecuencias de las heridas, en Huachinango Puebla.
  15. Bárbara McClachie Andrews, fotógrafa canadiense de National Geographic, ocurrido el 1º de octubre de 2016, en Valladolid, Yucatán.
  16. Mario Delgadillo Ramos, fotoperiodista, en área de Comunicación Social del Ayuntamiento de Texcoco, ocurrido el 18 de noviembre de 2016, en Tezoyuca, estado de México.
  17. Jesús Adrián Rodríguez Samaniego, de Antena 760 AM del Grupo Radio Divertida, ocurrido el 10 de diciembre de 2016, en la ciudad de Chihuahua, Chihuahua.

Este recuento provisional de 2016 no contabiliza los cientos de agresiones físicas y amenazas que han recibido los comunicadores en nuestro país.

 

El periodismo está de luto.

 

@Manuel_FuentesM

@OpinionLSR

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