Opinión

Cuando la lealtad solo es de abajo hacia arriba

El gremio militar es leal a México, pero todavía existe la libertad de votar por la opción que más les convenza. | César Gutiérrez

  • 22/09/2020
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Actualmente en México se ha confundido la palabra servicial con servilismo, ya que la primera palabra se define como aquel que está al servicio de otro, sea una persona, una institución o una causa, a la que le dedica su esfuerzo y su tiempo en forma desinteresada. Mientras tanto, ha ido en aumento el servilismo político, -por ejemplo, el reflejo del quehacer de la mayoría de los secretarios de estado vendiendo boletos de lotería- esta acepción se define como la vinculación al sometimiento, la subordinación y la adulación. La persona únicamente acata órdenes sin realizar ningún tipo de reflexión o cuestionamiento por más que sean contrarias a sus deseos o intereses, o incluso si sus consecuencias son dañinas, propio de un siervo (tipo esclavo).

La importancia de materializar la división de poderes es sano para que funcione el estado de derecho. Esta definición menciona que es un procedimiento de ordenación del poder de autoridad que busca el equilibrio y armonía de fuerzas mediante una serie de pesos y contrapesos. Ahora bien, en México la división tradicional se ha basado en la existencia de tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y Judicial, que se justifican por necesidades funcionales y de mutuo control. El problema es que el servilismo político ha limitado el ejercicio libre de nuestro sistema democrático. Muchos tratan de tapar o justificar sus nulos resultados, los datos duros son fríos y no se equivocan. Los altos funcionarios no se quieren dar cuenta de la cruda realidad, la cual provoca un mal sabor de boca de todos los ciudadanos de a pie quienes votaron por un cambio; son aquellas mujeres y hombres que han sufrido en carne propia la violación de sus derechos y garantías individuales, muchos murieron esperando a la justicia que nunca llegó.

De igual manera se ha tergiversado la palabra política en México, la cual se define como la ciencia de la gobernación de un Estado o también como un arte de negociación para conciliar intereses. El problema es que el interés público y social quedaron en el olvido, ¿dónde está la justicia?, si tenemos por tribunal a la televisión y el etiquetamiento. ¿Dónde está el poder legislativo que debería velar por los intereses de sus representados? ¿Dónde está el poder judicial? Cuando vemos salir por la puerta giratoria a los delincuentes por la falta de preparación de los operadores jurídicos (juzgados-fiscalías) ante una falta de fortaleza de la teoría del caso en la investigación inicial y complementaria, o bien, los diferentes criterios que aplican los jueces para determinar que no pueden vincular a proceso.

Pareciera que tener antifaz es la principal peculiaridad para ser político, donde se cobran favores y solo se concilia el interés particular, ¡Que metamorfosis ha sufrido nuestra política mexicana que la han convertido en una monstruosidad grotesca! 

Debido a que en últimas fechas sólo hemos observado una voraz prostitución política por la lucha de poder de los curules y candidaturas. El escenario político y social se convirtió en una guerra de descalificaciones y video escándalos, pero al final no se ejerce la acción penal -como el caso Lozoya- o la responsabilidad administrativa en contra de todos esos presuntos culpables. 

Sin embargo, a México lo absorbe una crisis económica, donde los legisladores han apuntalado a que el ciudadano mexicano pague progresivamente todavía más tasas de impuestos, a pesar de que no se ha logrado abatir el alto índice de desempleo del sector público y privado, aunado al dolor de cada familia mexicana con desequilibradas justificaciones de la falta de implementación de políticas sanitarias preventivas, las cuales hubieran contenido los 73,493 fallecimientos por covid-19.

Por otro lado, tenemos el caso de la presa (La boquilla, Chihuahua) donde se observa la gran ausencia de la secretaria del medio ambiente y recursos naturales, así como de la directora de la comisión nacional del agua, e incluso la del secretario de seguridad pública, quienes detrás de un escritorio en días pasados aplicaron la ley del garrote, dejando en estado de indefensión al personal de la Guardia Nacional, sin una misión clara para el apoyo de la seguridad de la presa. Se observa que no es el mismo trato que se tiene hacia los delincuentes, en contraste con los agricultores.

El pueblo mexicano no es un enemigo a quien haya que destruir. De no atenderse habrá un caos provocado por el uso de la fuerza y una clara violación a los derechos humanos. ¿No comprendo por qué tanta torpeza e ineptitud? ¿Dónde está el cabildeo y el razonamiento? ¿Por qué tanta omisión? Pero lógicamente es más importante la candidatura del estado de Sonora, llevándose a cuestas una estrategia fallida de 53 mil 628 personas asesinadas durante dos años de gestión. Se prevé que Durazo tratará de poner a un lacayo que no le haga sombra con resultados, ya que la evidencia hablaría por sí sola. No cabe duda de que cada día nos sale más cara la ineptitud de estos funcionarios.

Por otro lado, los militares retirados de clase de tropa y oficiales continúan olvidados, a nadie le parece importarles su situación, ¿cómo para qué? ¡Si no ascendieron es su problema! ¡Qué se aguanten! He realizado diversos planteamientos sobre cómo es la problemática a la que se enfrentan hoy en el año 2020 los militares retirados. Muchos piensan que nunca van a llegar a esta situación en un futuro próximo, pero el tiempo no perdona y la realidad es que ninguna curul realiza un proyecto viable para aquellos hombres que ofrendaron su labor en el instituto armado y, una vez llegado el retiro pareciera que son de tercera clase. Hoy se tienen que adaptar con un raquítico haber de retiro que no se compara con el pago de los dioses de la guerra, porque no les importa en lo más mínimo. ¡Qué patético pensamiento! Se les olvida que, para materializar la ejecución de los planes estratégicos, se requiere de la tropa, columna vertebral del Ejército, así como de sus oficiales quienes mediante su liderazgo soportan los embates al materializar las operaciones. Sin embargo, ningún político, legislador, magistrado o ministro valora la pasión de ser militar, que fue aceptada anteponiendo el interés particular como mexicano. Muchos de ellos solo son aplaudidores, pero lo que nadie entiende es que nadie vive de aplausos, ni siquiera esos funcionarios de alto nivel que rechazan pagar el precio de cumplirle a México, pero si les gusta cobrar.

Por último, todos los políticos que han buscado la aceptación del gremio militar, en pocas palabras el voto del gremio -y al hablar del gremio militar no me refiero únicamente al personal militar en activo y en honrosa situación de retiro, me refiero también a todas las familias, amigos, simpatizantes y allegados a las fuerzas armadas-, les he explicado varias veces que no se quiebren la cabeza, este gremio es muy fácil de enamorar, pero ese enamoramiento debe ser real, ya que están acostumbrados a recibir promesas todos los años, sin que se cumpla la palabra empeñada. Si existiera quien realmente se preocupara por ellos, les aseguro que independientemente de su trabajo que siempre realizan con devoción y lealtad, tendrían ese voto, no de uno si no de todo el gremio al que pertenecemos, y que aunque parecería muy lejano, distante y difícil de comprender, lo podrían seducir con cosas tan sencillas como un aumento real en los haberes, y no un 3.4% risible.

El que se entendiera que un soldado que no asciende por falta de plazas para convertirse en cabo, se le da de baja en amparo al artículo 154 fracción segunda de la Ley Orgánica del Ejército y Fuerza Aérea mexicanos, aun cuando tenga un expediente limpio de conducta y actuaciones; o el hecho de que no se les permita a todo ese personal ingresar a la Guardia Nacional, que podrían cumplir con todas esas funciones de seguridad pública, como una fuerza civil y con adiestramiento militar, hace que se vea al personal solo como una matrícula más y no como un ser humano.

La política busca siempre llevar agua a su molino, y es cuando buscan votos en todos lados; y como se los explique a quienes me han buscado, este gremio puede dar más de tres millones de votos reales a quien sepa ganárselos. El gremio militar es leal a México, pero todavía existe la libertad de votar por la opción que más les convenza, a quienes quieran ganárselo, solo recuerden que todo ser humano quiere lo más elemental y sencillo, que es proteger a sus seres queridos y poner el pan en la mesa todos los días, con hechos y no con palabras, ya que de discursos y reconocimientos están llenos todos los días, pero como Santo Tomás de Aquino hay que ver para creer. 

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