Opinión

¿Cruzada contra la #PobrezaDigital?

Por: José Antonio Sosa Plata.

  • 19/05/2016
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46.3 millones de mexicanos mayores de seis años no cuentan con acceso a Internet, principalmente por falta de recursos económicos para pagar el servicio. El dato lo difundió el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (#INEGI) en el marco del #DíaMundialDelInternet.

 

La cifra es impresionante.

 

Aunque el estudio corresponde al segundo trimestre del año pasado, es evidente que el país enfrenta un rezago que debe atenderse como una de sus mayores prioridades.

 

México sufre de #PobrezaDigital.

 

Otros dirían que hay que reducir la #BrechaDigital. De una u otra manera, la desigualdad en el acceso y uso de las nuevas tecnologías de información y comunicación (#TIC) es un fenómeno tan grave como la pobreza alimentaria, patrimonial o de capacidades.

 

Los indicadores así lo confirman.

 

El porcentaje de hogares sin acceso a Internet confirma que Chiapas (86.9), Oaxaca (82.2), Tabasco (78.5), Guerrero (78.3) y Tlaxcala (76.6) son los cinco estados más atrasados del país.

 

La realidad es indignante.

 

El promedio nacional tampoco es halagador porque cuatro de cada diez personas mayores de seis años están en situación de pobreza digital, aunque muchas de ellas lo son también por falta de equipo, de conocimiento o capacitación para usarlo.

 

Se trata de gente marginada.

 

Y no es exageración. La falta de oportunidades por la exclusión digital tiene y tendrá efectos adversos de largo plazo en sus ingresos, generación de oportunidades y, por lo tanto, en su calidad de vida.

 

Las tendencias también son claras.

 

A menor ingreso familiar, menos acceso de la población a las TICs. A mayor nivel de escolaridad, mayores las posibilidades de formar parte de ellas. A mayor edad, menor uso y acceso. Los resultados no corresponden con la importancia de nuestra economía a nivel mundial ni con los indicadores que demanda la democracia.

 

Por tanto, las acciones han sido insuficientes.

 

La Estrategia Digital Nacional que puso en marcha el Gobierno de la República en noviembre de 2013 generó buenas expectativas, pero a dos años y medio de distancia no hay duda que se requieren más recursos y decisiones más audaces para obtener los resultados deseables.

 

El esfuerzo tiene que ser mayor.

 

Si bien los gobiernos en sus tres niveles tienen parte fundamental de la responsabilidad, también les corresponde a los legisladores y partidos políticos. En el mismo sentido la sociedad organizada, los medios de comunicación y los usuarios activos en #RedesSociales debemos actuar en forma más activa y corresponsable.

 

La causa lo amerita y lo exige.

 

Los beneficios directos van más allá de la libertad de expresión y el derecho a la información. La razón, aunque obvia, hay que tenerla siempre presente: la pobreza digital es generadora de los otros tipos de pobreza y viceversa.

 

Hay que romper el círculo vicioso.

 

Muchos dirían que lo más importante es comer y que por eso es imprescindible poner en primer lugar políticas públicas como la Cruzada Nacional contra el Hambre o el programa Prospera.

 

La #PobrezaDigital no es un fenómeno aislado.

 

Es la hora de incorporarla a las prioridades nacionales, sobre todo de aquellas que tienen como objetivo principal el combate a la pobreza, la marginación, la desigualdad y la inequidad.

 

Lo menos que se puede hacer es una gran cruzada nacional.

 

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