Opinión

¿Crisis de popularidad?

La buena imagen de un gobernante se mantiene con resultados efectivos y con-tundentes. | José Antonio Sosa Plata

  • 09/05/2019
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La confrontación se intensificó desde la llamada marcha “anti AMLO”. Unos, con el argumento de que la popularidad del presidente está en crisis. Otros, asegurando que no pasa nada y que se mantiene como uno de los mejores mandatarios del mundo.

Entérate: Tracking diario ubica ligera caída de aprobación de AMLO, El Economista, 5 de mayo de 2019.

Más allá del debate ideológico, lo cierto es que el presidente Andrés Manuel López Obrador está registrando una tendencia a la baja en sus niveles de aprobación y reconocimiento. Los indicadores más recientes lo ubican en un promedio de 60 puntos, lo que significa 4 puntos menos que hace tres semanas y 7 menos que el pasado 14 de abril.

Si el análisis toma como referencia el Ranking Mandatarios América y el Mundo 2019, el jefe del Poder Ejecutivo obtiene una evaluación “de sobresaliente” en América Latina, junto con el presidente Manuel Vizcarra de Perú. A nivel internacional, #AMLO ocupa el tercer lugar, por arriba del presidente ruso Vladimir Putin y, claro, del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien hoy registra solo 44 puntos porcentuales de aprobación.

La popularidad de López Obrador no la tuvo ni Obama

Si bien existen antecedentes de altos niveles de reconocimiento a los presidentes de nuestro país, ninguno los ha sostenido por largos periodos de tiempo (digamos, más de un año) y ninguno logró pasar a la historia como “uno de los mejores”, aunque sus resultados finales no fueron tan desafortunados.

La excepción fue Enrique Peña Nieto, quien terminó su sexenio con la peor evaluación a un mandatario desde la década de los 90 del siglo pasado, cuando iniciaron en México este tipo de estudios. La encuesta de Consulta Mitofsky registró solo 18 puntos de aprobación luego de las elecciones 2018 y de 24 durante el último trimestre.

Te recomendamos: Enrique Peña Nieto: 5 razones que lo convirtieron en el presidente más impopular en la historia reciente de México, BBC News, 26 de noviembre de 2018.

Los datos duros son elocuentes y nuestra cultura política no ha cambiado demasiado, a pesar de que está en marcha la llamada #4T. El arranque de la administración de un nuevo presidente siempre ha sido bueno en términos de imagen pública.

La gente suele ser paciente y le concede un tiempo que se conoce como “luna de miel”. La duración depende de muchos factores, pero el más importante está en los resultados que demuestre al cumplirse los primeros cien días de gobierno y en los logros que presente el 1 de septiembre, en la campaña publicitaria y eventos en torno a su primer informe de gobierno.

Después las cosas cambian

Hasta hoy, al presidente López Obrador lo mantienen con altos niveles de aprobación el resultado contundente de las elecciones que lo llevaron al poder, las fuertes inversiones que está realizando en los programas sociales, la austeridad en su manejo personal y en el gasto público, el combate al “huachicoleo” y la percepción de que va en serio en contra de la corrupción, entre otros temas de interés nacional.

Las conferencias mañaneras también le han funcionado. Sin embargo, y aunque es evidente que la mayoría de la gente le sigue creyendo, su #Estrategia de comunicación está mostrando los primeros puntos vulnerables. Por un lado, los relacionados con el manejo de la inseguridad y la economía. Por el otro, la persistencia en mantener un ambiente de división y confrontación entre los mexicanos.

Lee más: ¿Se cae popularidad de AMLO? Fox da su pronóstico.

Si no hay resultados en los plazos comprometidos de la Estrategia Nacional de Seguridad Pública y la Guardia Nacional, la ciudadanía empezará a pasar la factura correspondiente. Si se mantiene abierta la polarización entre sectores y grupos de la sociedad, el efecto será contraproducente para el presidente.

La popularidad se mantiene cuando están vivas la esperanza y las expectativas de la sociedad. Pero sobre todo cuando los resultados y las acciones del gobernante son tan evidentes, confiables y contundentes para mantener la paz, la tranquilidad, la solidaridad, la calidad de vida, el bienestar y la gobernabilidad.

Esta es la fórmula y concretarla no es fácil.

Te recomendamos: AMLO: 3 pilares que explican la enorme popularidad del presidente de México (y cuáles son las críticas), BBC News, 3 de mayo de 2019.

La difícil situación que encontró el actual gobierno —resultado de la corrupción, las malas gestiones y los errores que se cometieron en el pasado—, le abrió una ventana de oportunidad al Jefe del Poder Ejecutivo. A pesar de la baja en los niveles de aprobación durante los primeros meses de su administración, es evidente que el presidente no tiene una crisis de popularidad. Al menos, no por ahora.

No hay crisis porque su imagen pública no está en una situación extrema, grave o sin salida. No hay crisis porque aún no está en riesgo su supervivencia política o el cumplimiento de la misión que se propuso en el Plan Nacional de Desarrollo.

Los números siguen siendo positivos. Muy positivos si se le compara con lo que ha sucedido en el pasado o con lo que acontece en este momento en otros países, como Venezuela. Por lo tanto, la información que muestran las encuestas y análisis es normal y comprensible.

Lo que sí estamos viendo es el inicio de una tendencia a la baja con explicaciones bien claras sobre las causas que la están generando y los riesgos que se van a enfrentar en el corto y mediano plazos si no se revisa la estrategia de comunicación.

El incumplimiento de la palabra, los escándalos, los errores o la falta de decisiones contundentes en los temas más sensibles podrían poner al presidente en una situación delicada que no solo afectaría su imagen, sino al país entero.

Ve la opinión de un experto: AMLO no está en una crisis de popularidad: Roy Campos, MVS Noticias, 7 de mayo de 2019.

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