Opinión

Crear el futuro

¿Cómo podemos construir un futuro radicalmente diferente? | Fernanda Salazar

  • 12/01/2022
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En el discurso público, cuando se habla de innovación y tecnología suele pensarse únicamente en la capacidad que tienen las grandes empresas o las llamadas start-ups para generar tecnologías o implementar su uso. La mayoría de las veces, para generar o aumentar márgenes de ganancias económicas que benefician a ciertos sectores de la sociedad que ya de por sí dominan ciertos mercados y que frecuentemente resultan en la ampliación de brechas económicas y sociales por accesos muy limitados o por procesos de apropiación masiva sumamente lentos.

Pocas veces nos detenemos a pensar en la gran capacidad de innovación que existe en organizaciones sociales, en comunidades, en la academia y diversos sectores de la sociedad para resolver problemas de que afectan sus entornos y que, sin embargo, son vistos con desdén por la narrativa colectiva influenciada por el capitalismo. Por otro lado, en ocasiones, las propias organizaciones sociales limitan su perspectiva de innovación hacia el futuro porque predomina la percepción de que las herramientas tecnológicas no son relevantes para los problemas que abordan o están lejos de su alcance.

La innovación está definida como el arte, la ciencia o el proceso de convertir inventos e ideas en productos o servicios que crean valor y pueden ser utilizados en la vida cotidiana. La tecnología, por su parte, es considerada como la aplicación del conocimiento científico para necesidades humanas o, como el cambio o manipulación del entorno humano (en el caso del capitalismo para fines de extracción de ganancia, pero esto no es ni ha sido así en otros modelos de vida).

En ese sentido, si bien muchas organizaciones y comunidades luchan por la sobrevivencia en el presente, para hacerlo con éxito necesitan tener también parte de su mira en el futuro, a fin de poder construir el horizonte deseado y no estar de forma constante luchando desde una forma táctica por habitar y sortear el contexto actual.

En ese sentido, algunas de las preguntas que se hacen en la disciplina de los futuristas son ¿cómo podemos construir un futuro radicalmente diferente? ¿cómo se vería un día cotidiano en ese futuro radicalmente diferente? Preguntas de esas dimensiones permiten tomar distancia por un momento- no indiferencia ni desconocimiento- de la coyuntura, y desapegarse de lo que nos impide explotar la imaginación y la creatividad humana. Las respuestas colectivas y diversas, permiten generar una guía de acción o una ruta para propiciar un contexto que abra posibilidades a la creación de ese futuro en los próximos, 10, 15 o 20 años.

Un ejemplo de cómo se pueden fundir la creación de futuros, la innovación y la tecnología para transformar el presente y el futuro de un sector específico de la población, es el proyecto que realizan Barry Pousman con el Emerson College de Boston y el Departamento de Justicia para ayudar en la reinserción social de mujeres que han estado largo tiempo en prisión a través de la realidad virtual y el aprendizaje inmersivo, con escenarios reales que les permiten preparar su reintegración a la sociedad. Un problema concreto en el presente que ayuda a moldear un futuro de mediano plazo.

Los primeros resultados que reportan son muy interesantes y replicables para ese caso, pero pueden ser utilizados de forma más radical o para muchos otros problemas sociales, como se ha hecho para detectar el abuso sexual infantil. Son temas que pueden abordarse con apoyo tecnológico y generar innovaciones no centradas en las ganancias. Evidentemente la realidad virtual se trata del uso social de una tecnología relativamente nueva. Sin embargo, así como este ejemplo, hay tecnologías que emergen de las propias comunidades con enorme relevancia para enfrentar diversos problemas, que pueden ser replicadas con el apoyo adecuado para avanzar hacia la construcción de futuros radicalmente distintos en todos los ámbitos.

Mirar hacia la tecnología y la innovación desde una perspectiva de cambio social resulta urgente frente a la aceleración de esfuerzos de llevarnos rumbo a un “metaverso” dominado por la ambición y la apropiación de nuestra imaginación.

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